Escribo porque existe una fruición inefable con el mundo de las letras.
Escribo para ordenar mi universo interior, se genera un juego entre las palabras y yo, las ayudo a subir a un barco y las emancipo hacia otras almas.
Escribo porque sí, porque exilio mis sentimientos, expreso mis pensamientos y me percibo libre, aunque soy consciente que sobre ciertos temas de actualidad "no podría escribir", eliminarían mi Blog sin piedad alguna.
Y ahí sí, el "sentimiento de libertad" se acota, tiene sus riesgos y muchas veces me interpela.
¿Por qué no puedo fluir libremente en este orbe de la virtualidad, por qué está coartada la libertad de pensamiento y expresión?
Enoja a los poderosos, se perciben desafiados; lo que no comprenden es que jamás intentaría con mi escritura "fastidiar a nadie", solamente deseo dar rienda suelta a esta pasión que tengo sin remilgos ni limitaciones dogmáticas.
El problema radica en los demás, yo simplemente reclamo mi derecho a escribir sin ataduras que me sojuzgan y ponen en cautiverio a la poesía que hace preguntas para las que no tengo respuestas.