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jueves, 30 de mayo de 2019

NO PUEDO, NO QUIERO...


No puedo vivir un segundo desconectada de la natura.

No puedo — lo confieso — dejar de escudriñar al cielo cuando está esplendoroso
o cuando parece abrir un grifo y desplomar sin limitación alguna, 
su contenido sobre nuestras cabezas. 

No puedo — ni me interesa — prescindir de los amaneceres
observar cuando el sol despierta, como invitando a celebrar la vida. 

No puedo — no quiero — perderme la magia, la destreza, 
de una enredadera trapecista, cuando tiende sus guías hacia los techos linderos 
—como si fuese un gesto amoroso— y con su follaje los cubre con prestancia.

No puedo — no podría — dejar de seguir el vuelo de una mariposa monarca, 
mientras se desplaza con la gracia y la sutileza de una bailarina. 

No puedo — no deseo tampoco — resignar el placer de inhalar, los perfumes exquisitos 
de las flores, son tan especiales todos, estoy convencida, que unos gnomos, 
los crearon en un laboratorio luego de un largo trabajo de alquimia. 

No puedo — les aseguro — ser indiferente a los espectáculos naturales, 
esos que parecen obras artísticas, pintados por unas manos prodigiosas. 

No puedo — no quiero — ignorar la espectacularidad diaria. 

Sería un acto de hipocresía, no reconocer que mi alma se regocija 
cuando la natura la embelesa, y a mí me compete el honor 
de imbuirla con la felicidad y la plenitud que le prodiga 
con su magnanimidad única. 

No puedo, no quiero, porque fenecería en el intento. 

Viviana Laura Castagno Fuentes 

domingo, 26 de mayo de 2019

RESISTENCIA



Todo es transitorio
en nuestro viaje, 
todo son etapas,
aunque cueste asumirlo,
hoy estamos, no sabemos mañana.
Somos lo efímero,
luces que se encienden
y que también se apagan,
somos células muriendo
por millones, segundo a segundo. 
Somos alma, haciendo un viaje,
huéspedes, dentro de un cuerpo, 
a edificarla con amores vinimos, 
y a vaciarla de sentimientos
que la empequeñecen y sofocan.
Somos caminos sinuosos,
con abruptas bifurcaciones,
lo rectilíneo es para la geometría,
la vida nos levanta montañas, 
donde veíamos una suave planicie.
Todo es transitorio, todo cambia. 
La natura nos enseña cada día,
con sus soles y sus lunas,
con sus luces y sombras, 
con sus maravillosas estaciones, 
cada una posee peculiaridades 
y los cambios son lo constante. 
¿Por qué nos resistimos entonces
a lo inevitable?
Los cambios y la muerte,
son la única certeza que tenemos
y aún así insistimos en negarlo,
por ello la mejor docente
nos enseña con los ciclos naturales
para que en ellos abrevemos.
¿Por qué negamos tanto, 
será porque aceptar nos duele?
¿Será por eso nuestra resistencia?

Viviana Laura Castagno Fuentes

sábado, 25 de mayo de 2019

AMANECER AVE



Amanecí percibiendo aptitud de ave, 
deseando surcar ilimitados cielos, 
mirar al mundo desde la rama
de algún árbol solitario y abstraído. 

Ser un ave dúctil, liviana, ágil, 
para aliviar cargas innecesarias,
desplegar mis ansiosas alas
y volar sin rumbo ni destino.

Sería maravilloso otear un jardín,
mirar el esplendor de sus follajes
posarme sobre un techo vegetal,
munido de los más bellos colores.

Sí, hoy decidí ser un ave,
mi vuelo no llevará muros a cuestas, 
solo observaré universos vastos
donde abriré puertas y ventanas. 

Despegar los pies del suelo
supone una aventura única,
nos propone otra dimensión
y excarcela al alma soterrada 
que va en búsqueda de alas, no raíces. 

Viviana Laura Castagno Fuentes

lunes, 20 de mayo de 2019

ME MIENTO



Me acostumbré,
a olvidar tu voz mientras cantabas, 
a aceptar que no miraremos
en simultaneidad el cielo nuestro.

Me acostumbré,
la lejanía con mensajes se esfumaba, 
antes podía imaginar nexos tantos, 
hoy sólo atisbo una inmensa muralla.

Me acostumbré,
a los sempiternos silencios,
a no saber si estás o te has ido,
tengo gritos anclados dentro. 

Me acostumbré...

¿Me acostumbré?
No es costumbre, minimizo daños, 
porque las odiosas incertidumbres, 
matan un poco de mí, cada momento.


Viviana Laura Castagno Fuentes 
                           

domingo, 19 de mayo de 2019

LA ESTOICA



Ella representa un símbolo, 
están implícitos tantos sinónimos, 
es la perseverancia, la paz,
la inspiración, la templanza
aun teniendo todo en contra.

Comenzó a emerger estoica 
entre una cama de gramilla,
bajo un cielo acogedor
—que le brindó condiciones óptimas—
para que una mañana despertara.

Una flor, una reina natural,
la fortaleza en la adversidad,
un guiño cómplice, un milagro,
abrió sus pétalos inmaculados
y con esplendorosa belleza deslumbró. 

Viviana Laura Castagno Fuentes

SER ÍNTEGRO



Escucha niño, escúchame, 
tu vida será tu viaje,
nadie puede reemplazarte,
intentarán decirte cómo,
cuando y con quién
pero lo irás descubriendo
mientras caminas o corres.

A veces, los adultos imponen,
es ignorancia supina, no es adrede, 
no debes permitir injerencias,
sino seguir a esa vocecita interna
que será tu maestra y tu faro.

Escucha niño, posees alas
para ser desplegadas,
cuando las necesites
hazlo sin temor alguno
es la invitación para elevarte.

¿Deseas ser marinero o timonel tal vez? 
¿Navegar en mares y océanos,
llegando a puerto seguro
cuando por intempestivos
temporales seas sorprendido?

¡Hazlo niño!, sigue a tus sueños,
te dirán que un título es importante
que antes deberás obtenerlo,
pero puedo asegurarte
—que un papel no garantiza nada—
la felicidad busca otros caminos.

¡Hazlo niño, vuela bien alto! 
materializa tus anhelos, 
tienes solo un viaje de ida, 
no desperdicies un ápice 
por complacer sueños ajenos. 

Viviana Laura Castagno Fuentes


                           

ENTRE CIELOS Y NUMEN



Mientras dirimo en mi mente, una suerte de conciliación con mis enormes referentes, las palabras, porque por largos momentos me abandonan y desvalida me siento, a la vez, estoy observando a un cielo plomizo y a un timorato sol que se empeña en abrirse paso entre montañas de nubes que parecen una cordillera interminable. 

Temas tan extraños de la naturaleza, no decide si habrá una mañana lluviosa o ganará la partida un sol que radiante se prepara para irrumpir en una escena casi apocalíptica.

Cada vez que despierto, busco mirar hacia el cielo, me pierdo en su laberinto de nubes y me empecino en hallar las respuestas, que aquí abajo no encuentro, las busco con bríos, pero se escabullen con una  habilidad prodigiosa.

Percibo, que allá en lo alto e infinito, están todas las explicaciones, cuando me abruma la complejidad del presente, con mirar hacia el cielo me basta y logro estabilizar a mi alma que huir desea.

A veces, la confusión es tanta, la mediocridad cubre todo cual manto y con elevar la mirada cambio radicalmente la perspectiva y de una luz especial y única me impregno y fortalezco.

Mientras estoy en actitud de observadora de un cielo al que siento mío, las palabras que se habían tomado una suerte de licencia sin mi anuencia, han regresado sigilosamente, ya estoy lista, con mi papel y lapicera prestos, para intentar garabatear algo que la voz inequívoca de mi alma, comenzará a dictarme en breve. 

Mi cielo ha sido partícipe necesario, la inspiración irrumpió, justo cuando más absorta estaba, observando si el día de hoy, se decidiría por una lluvia pertinaz o daría permiso a un sol, que tímidamente viene, abriéndose paso entre nubarrones ominosos.

Viviana Laura Castagno Fuentes