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jueves, 14 de noviembre de 2019

VIAJANDO HACIA ELLA



Y vuelven, no deseo a veces,
pero regresan sigilosamente
y desde esa sutil biblioteca 
que el alma ha edificado,
los recuerdos, tímidamente me han llamado.

Recuerdos...
¿Qué son realmente?

¿Serán como un desván, pero no de cosas superfluas,
sino de vivencias pasadas, que nos han modificado
para mejorarnos, para que evolucionemos sin anquilosarnos?

Porque cuando hacia mí vienen, traen a mi infancia entera,
impoluta ella, genuina, inocente y de amores rebosando,
no vienen con rencores, ni resentimientos.

 Ellos vienen munidos de un jardín entero, deslumbrante,
donde hay esplendores tantos y fragancias de glicinas, jazmines, azahares,
con árboles frutales y un vergel magnífico medrando.

¿Pero, por qué me llaman los recuerdos si la vida cotidiana,
con sus complejidades me absorbe y hasta me dispersa a veces?

¿Será por eso justamente, desean que regrese a ellos para regodearme
en esa etapa de la vida donde la felicidad era la dueña absoluta
 y una apoltronada propietaria?

Porque el presente yace incierto, hay nubarrones ominosos,
que en inseguridades y desconciertos me extraviaron
y los recuerdos son sabios -activan una alarma muy dentro-
para que la niñez con su autenticidad y riquezas
me rescate por un rato y se produzca la magia del resarcimiento.

Viviana Laura Castagno Fuentes

miércoles, 13 de noviembre de 2019

SOY ALMA



Estoy, aunque no me veas,
aunque se esfumen las luces
cuando los ocasos irrumpen
con sus actos magistrales
y otros brillos instalan.

Estoy, no dudes un instante,
aunque el mar se duerma
cuando a las playas desnuda
porque retira sus aguas
para regresar después,
con sus mareas.

Estoy, comprendo tus dudas,
pero búscame siempre
porque me hallarás,
allí donde la natura se manifieste,
cada vez que un avecilla cante
o donde los abetos se mecen.

Estoy, nunca me he ido,
donde haya un pétalo sediento
habrá una gota de rocío saciándolo
y ahí me sentirás
es cuestión de almas.

Búscame donde la bondad anida,
porque donde la malicia... 
nunca me hallarás.

Estoy, no me he ido,
el alma nunca se va.

Viviana Laura Castagno Fuentes

martes, 12 de noviembre de 2019

¿QUÉ HARÍAMOS?



Y si un día no muy lejano, aquí nomás,
podría ser mañana mismo -no atisbáramos luz alguna-
porque ese sol, que descontábamos por soberbia
desplegaría como cada día su espectáculo inigualable durante el alba
-no despertase- y aposentara una larga noche perpetuada.

La realidad nos abatiría, porque la oscuridad estaría eclipsando todo.

¿Qué haríamos?, me pregunto una y mil veces.
¿Qué haríamos?

Porque es una posibilidad en ciernes, día a día hay indicios,
el día no tiene veinticuatro horas, saben a doce o a once ahora,
y se ha minimizado la duración de los tiempos.

El hombre se ha ensañado contra la naturaleza,
ha diezmado todo a su paso, por voracidades ilimitadas
y no consideró las consecuencias, ni las claras advertencias,
un ambicioso proyecto inmobiliario, una represa, dinero fácil,
eran prioridades indiscutibles.

¿Por qué sería la naturaleza?

Y el día tan anunciado, los gritos de la natura ignorados,
eran una mera excusa nada más, habría sol para siempre,
para la capacidad de entendimiento de la estolidez humana.

Pero la noche no cedió paso a la luz, ahora todo es confusión,
reina el caos, miedos que desnudan aparentes calmas,
se caen las máscaras todas y nadie es lo que aparentaba,
de nuevo su majestad la natura, arrebatando la luz toda
-marcó a fuego y con contundencia- dónde está la verdadera importancia.

¿Está en ella, en el universo o en las cajas de seguridad bancarias?

Viviana Laura Castagno Fuentes

domingo, 10 de noviembre de 2019

DEPENDIENDO DE ELLAS

   

Pocos te ven y hasta de ti huyen
cuando tu cuerpito acercas
o espantan tu sutil presencia
cuando sobre las lavandas danzas.

Pocos han tomado consciencia
de la importancia que tienes,
sería inviable la vida toda
si tú y tus congéneres desaparecieran.

Criatura única, incides sobre nosotros,
miles de flores libas por día,
para ofrendar tan exquisito producto,
mientras garantizas la propagación
de las especies vegetales, 
sin excepción alguna.

Si serás importante, 
sin ti no habría comida,
y la raza humana,
 junto a todas las especies,
tendríamos una fecha 
de caducidad irreversible.

¡Si hasta tu día mundial has merecido!

¡Y vaya si eres importante!

 Pero los humanos,
tan indolentes, tan soberbios
 y tan ignaros,
ostentan sus vacuas conquistas materiales,
mientras la vida en la tierra depende 
¡De que tú existas abejita laboriosa!

Viviana Laura Castagno Fuentes

miércoles, 6 de noviembre de 2019

LA NATURA, NUMEN PERFECTO

  

La poesía es depositaria,
casi por excelencia diría,
de palabras que atesoran 
en su seno, a la naturaleza toda.

Cuántas rosas entregadas,
al amor cuando es brasa ardiente,
cuántas lunas elegidas como testigo,
en noches de pleno romanticismo.

Cuántos no me olvides expresados,
y otras nomeolvides ofrendadas;
cuántas higueras, cipreses, olmos viejos
eternizados en bellísimos versos.

Cuántas oscuras golondrinas,
gaviotas, águilas frías, jilgueros cual dioses,
y setenta balcones sin ninguna flor,
son exquisitos referentes poéticos.

Muchas gracias a la natura,
con su  magnanimidad perenne,
embriaga a las letras con beldad única,
es una fuente inagotable para los poetas.

Viviana Laura Castagno Fuentes 

lunes, 4 de noviembre de 2019

UNO MÁS, UNA ESTADÍSTICA...

    
                
Era tan meticuloso, tan púdico,
seguía un orden, una disciplina,
que tal vez, cierta previsibilidad 
a su rutina le aseguraban.

Pero esa aparente certidumbre,
tendría una fecha de caducidad anunciada,
que no supo avizorar, aunque indicios hubo,
y una tarde de sol primaveral,
se tornó intempestivamente en noche aciaga,
y a él la vida, le cayó encima.

Pasado, presente y futuro, eran un amasijo informe.

Fueron años, desde la madrugada hasta el atardecer,
su ámbito de trabajo, fue su casa, su segundo hogar,
no supo sobre vacaciones, ni disfrutes, 
había prioridades antes, crisis económicas reiteradas,
el dinero no alcanzaba para una vida holgada,
y  las necesidades, se iban minimizando.

Esa tarde, cuando se desplomó el cielo,
veintitrés años de trabajo ininterrumpidos,
se esfumaron, se paralizó el universo,
un impersonal comunicado rezaba:
"A partir de hoy, usted ya no pertenece a esta empresa"

Y pasó a ser un desocupado, entre los miles que hay.

Tarde con sol primaveral, brisa suave, clima amable,
devenida en noche abrupta, cuando sus sueños, sus proyectos,
por cuestiones de reducción de personal, fenecieron.

Viviana Laura Castagno Fuentes


jueves, 31 de octubre de 2019

MADRE DE MI MADRE


  
-La tristeza del después-, me dijo
y ciertamente me dejó sin habla.
¿Porque, hubo otras tristezas antes
y la de ahora está estrenando entonces?

La tristeza del después
y mi mente sigue hilvanando
con hilos de fina deducción
y con una aguja de comprensión
intenta dar puntadas sin nudos
a lo que parece ser un grito de auxilio.

Porque, no es fácil la interpretación,
o tal vez, sí lo es, solo hay que mirar 
dentro, para escudriñar donde habita 
la tristeza del después.

Pero, ¿después de qué?

¿Será una tristeza aposentada 
en otra etapa de su vida
y su presente la sorprende 
con su mente aun lúcida, aun joven,
pero lidiando con limitaciones físicas?

-La tristeza del después-, me dijo.

Y heme aquí, entretejiendo la trama,
como si escribir me convirtiese
en una asistente de emergencias 
para almas con tristezas recién estrenadas
y también, con tristezas anquilosadas.

La tristeza del después.
¿Después de qué?

¿Será que los desasosiegos la habitaron 
creyó que algún día se marcharían
pero hasta su vejez invadieron
y a su vida toda eclipsaron?

Entonces, ¿es la tristeza, después de la tristeza?

Y continúo pensando, ella mira, hacia la nada misma.

Duele, acompañar a una madre en sus tramos finales,
cuando nada puedo hacer, excepto acompañarla.


Viviana Laura Castagno Fuentes