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lunes, 27 de enero de 2020

EXTRAVIADA



Me he perdido,
en mi camino, vida,
desde mi adolescencia
cuando recién despertaba, 
hasta mi madurez casi.
Me he perdido,
claudicó mi mente
cuando los miedos 
sin piedad alguna 
la secuestraron.
Trajeron a la noche toda,
cuando el sol recién despuntaba
entre tinieblas y vacíos,
hice toda mi travesía,
y a pesar de todo...
fui aprendiendo, fui evolucionando.
Hoy, cuando el cielo
ostenta de nuevo 
un sol extraordinario,
las oportunidades han menguado
y la estación está muy cerca.
Me he perdido, vida, 
te he fallado, pido disculpas,
tal vez haya otros amaneceres
para disfrutar otra travesía,
sin miedos que a la mente confundan
y al alma, tan candorosa, tan genuina
en asesinar otra vez se empecinen.

Viviana Laura Castagno Fuentes

miércoles, 22 de enero de 2020

POESÍA PARA "ANNE"



Tenía una mente frondosa, presta,
ella aseguraba, que prefería imaginar, 
antes que dar cabida a los recuerdos.

Y era comprensible, sus trece años,
no albergaban biblioteca con pasado,
su vida era el aquí y ahora, junto al futuro,
que ella con emociones aguardaba.

Un cerezo con flores blancas en la pradera,
no era un árbol más para su mente ágil
—era una novia inmaculada luciendo—
un hermosísimo vestido que la engalanaba.

Pero también podía ser la luna,
que en el cerezo mimetizarse intentaba
cuando en las noches plácidas de primavera
su luz tan brillante, tan nívea, reflejaba.

Una laguna, no era solamente una laguna,
—para su prolífica y vasta imaginación—
era una belleza extraordinaria 
con aguas translúcidas y apacibles.

¿Y los gansos, acaso eran aves y nada más?,
no, eran un paradigma de la fidelidad,
ellos elegían a su par para toda la vida,
y observar el elegante vuelo, era su embeleso.

Niña, brillabas hasta cuando llorabas,
aunque a veces te sentías tan diferente al resto,
—decías que no había un lugar para ti en el mundo—
pero con tu maravillosa imaginación
puedo asegurarte, que a ese mundo lo mejoraste,
le entregaste tu luz, tu magia y con ello cambió todo.

Viviana Laura Castagno Fuentes

martes, 14 de enero de 2020

MI BÚSQUEDA



¡Cuántas veces me sucede!
me busco y no me encuentro.

Es un extravío interno,
se apodera de cada célula,
de mi mente, de mis entrañas,
no existen intersticios 
donde la orfandad no se hospede.

Me busco en cada nota
del canto de las avecillas,
en sus deliciosas sinfonías
cuando el amanecer despunta.

Me busco en cada página 
de un libro al azar elegido,
me busco en cada pétalo 
de las primorosas gardenias 
que la primavera, dejó olvidadas.

Me busco en las tempestades,
pero también en la calma,
escudriño entre el follaje 
de los imponentes plátanos.

Son búsquedas desesperadas
porque el vacío se agiganta,
no hay espacio donde asirme,
percibo que hasta las veredas
tienen a sus baldosas flojas
y tornan mi caminata inestable.

Me busco y no me encuentro,
me han vaciado, sin cimientos viajo,
huyó mi alma a algún refugio,
donde preservarse ha logrado.

Y en ese extravío inexplicable,
ella será portadora de licencias
para encontrar las piezas
de un rompecabezas desperdigado,
esté aquí o allá o quién sabe donde.

Mientras tanto me busco y me busco
y no me encuentro aún.

Viviana Laura Castagno Fuentes

lunes, 13 de enero de 2020

CUANDO HAY VACÍOS



Muere la poesía, languidece,
cuando la palabra está desnuda
y no logra transmitir nada,
porque de los sentimientos 
se han olvidado, los eludieron,
por acatar demandas de la mente.

Mueren los versos, fenecen,
porque sin alma viajan
y cuando ella está ausente,
es como imaginar un mar sin playas,
una primavera sin sus esplendores,
es un desatino todo, un galimatías.

Muere la poesía irremediablemente
cuando no hay amor incrustado
porque la mente ganó la batalla,
la mata el deslustre, la opacidad,
—perdió el alma su fuerza inspiradora—
la única que logra devolver los brillos.

Viviana Laura Castagno Fuentes

domingo, 12 de enero de 2020

SOCIAS Y CÓMPLICES



La mentira y la hipocresía
—aliadas y cómplices dilectas—
se necesitan mutuamente,
son como líquenes, 
sin cooperación, sin coartadas,
sobrevivir no podrían.

¡Pero cuántos costos supone!

Hay que transitar vidas complejas,
una es la verdadera, pero las otras...
son remedos, esperpentos vacuos,
es vivir para el afuera, es la apariencia,
mientras el alma en extravíos sucumbe.

Mentira e hipocresía, socias perennes,
vidas simbióticas irremediables
cuando se interponen los dogmas
y a vivir mintiendo inculcan
—haz lo que digo, pero no lo que hago—
a quienes muy cómodos se sienten.

Viviana Laura Castagno Fuentes

¿DÓNDE ESTÁN?


Es una tarea harto imposible,
cada noche escudriño el cielo
para deleitarme con las estrellas 
pero no las encuentro,
han desaparecido.

¿Dónde están, 
hacia dónde emigraron?

Cada noche había 
un despilfarro de ojos
que se encendían 

acompañando a la luna,
pero se han exiliado.

Contaminación lumínica aducen,
son las frías estadísticas 
pero no creo, nos mienten,
hasta las horas, los días,
y los años se han acotado.

¿Es la única explicación coherente,
para que mi cielo
huérfano de estrellas, 
luzca deslucido, tenebroso 
y sin destellos
que a la inspiración arrebata?

Devuélvanme la magia
la que a mi numen despertaba
cuando miles de ojos  
encendían su luz 
y a la oscuridad intimidaban.

Viviana Laura Castagno Fuentes

miércoles, 8 de enero de 2020

¿LA SIESTA? ¡NO!



¡No mamá, no me obligues por favor
a dormir la siesta, sabes que la detesto!,
deseo seguir jugando en la vereda 
con mis hermanos y amigos,
pero si me obligas a pesar de todo,
arrebatarás toda mi alegría.

La siesta es para los adultos,
pero no fue inventada para niños,
nos secuestran toda la magia
esa que mantiene al alma despierta,
la que convoca a las hadas y los duendes.

La siesta es un arrebato,
—es una suspensión de la vida—
es una obligación inadmisible,
¡soy una niña mamá, escúchame!
es como si llamaras a la muerte 
son horas perdidas irrecuperables

¡No mamá!, la siesta es un eclipse 
mi universo interior se oscurece,
no me obligues por favor,
es un tema de los adultos
y soy una niña todavía.

Viviana Laura Castagno Fuentes