Cada noche
cuando el cielo está diáfano
navego en su inmensidad
e indefectiblemente...
te busco de nuevo.
Soy consciente
de que es un imposible
—pero se impone mi niña—
porque recuerda
que le decías siempre:
"Cuando me vaya
estaré en una estrella mirándote".
Y justamente
observo a las estrellas
y cuando encuentro
la que más fulgura
levanto mi mano
y te saludo.
Sabrás que el nudo
que vive en mi garganta
dificulta la respiración
porque extrañar es para mí
un sentimiento irresuelto,
no pude con él
y tampoco me empecino
en exiliarlo...
porque el olvido
no tiene hospedaje en mí.
Viviana Laura Castagno Fuentes