Ella, tan especial y perceptiva
desorganiza mi vida con creces
y luego con su habilidad innata
y su desmedido amor la estabiliza.
Adoro perderme en sus ojos
dos farolas luminosas y atentas
que traen luz a las cerrazones
y saben preguntar con la mirada.
Ella, es lo mejor de mi mundo
deduce mis emociones, las guía,
y yo me dejo llevar hacia su paz
que en un tris —mía se vuelve—.
Ella, el principio de mi despertar
es mi docente exclusiva
en la universidad de la vida
el amor eterno e incondicional.