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miércoles, 2 de marzo de 2016

¿HAY HUMANIDAD HUMANIZADA?



A veces me pregunto si los seres humanos hemos evolucionado realmente.

¿Y qué es evolucionar? 

Y les confieso que las respuestas faltaron a la cita, se imponen muchas consideraciones, existen percepciones varias y subjetivas sobre el concepto en sí mismo.

Busco, hurgo dentro de mí, deambulo en las profundidades de todo mi ser para intentar responder a estas urgencias que muchas veces paralizan a mis letras, las agobian y desorientan.

No, no hay evolución alguna, nos hemos perdido en el camino hacia el verdadero sentido de la vida y hoy estamos confundidos y atemorizados todos.

¿Por qué desbaratamos tanto, si era tan simple y sencillo el viaje?

Vinimos a este mundo para construir nuestra alma; llenarla de amor, no de odios ni rencores, ambiciones desmedidas y tantas nimiedades.

Pero, en ese tránsito nos hemos extraviado, creímos que llenarnos de cosas fútiles, aparatos evolucionados y posesiones todas, era el seguro destino para ser felices y fracasamos estrepitosamente.

Hoy, la humanidad está desquiciada, cedió la paz a guerras cruentas donde se confunden sus causas: ¿Son económicas, religiosas, políticas o es una brutal amalgama de todas ellas?

Sigo buscando las respuestas y debo admitir con absoluta franqueza: aún no las encuentro y creo que entre tanta hojarasca que intenta distraernos con estolideces, no las hallaré nunca.


Viviana Laura Castagno Fuentes
         

LA FINITUD



Miró hacia el cielo, era su hábito diario,
había unas mariposas iridiscentes
revoloteando a su alrededor,
las comenzó a observar, danzaban,
como si una sinfonía especial
que solo ellas escuchaban
les dibujara su hermosa coreografía.

Eran dúctiles bailarinas, etéreas,
desaparecían entre nubes cómplices
y emergían como si el cielo fuese su mar,
al que disfrutaban sin límites
explorándolo con gracia y eficiencia.

¿Qué secretos atesoran
estas amorosas y extrañas criaturas?,
se preguntaba.
¿Acaso son portadoras de un mensaje
que todavía no supimos descifrar?

Tal vez nos hablan sobre lo efímero.

Porque nosotros los seres humanos,
tenemos la estólida omnipotencia
de creer que la muerte es la de los otros,
aunque la única certeza que poseemos
es justamente, saber que moriremos.

Creemos estar muy lejos, sucederá,
pero más adelante.
¿Pero quién puede asegurarlo?

Ella pensaba en esto
mientras no dejaba de disfrutarlas
en su armonioso y primoroso vuelo.

Y no, también nos compete,
he ahí la contundencia del mensaje
de las mariposas danzarinas,
nos comunican todo el tiempo
sobre lo efímero, porque así es la vida,
un tránsito solo, un pequeño gran viaje.

Sí, se convenció después de observarlas,
aunque parecía en apariencia,
que ofrecían una función de ballet.

No, hacían algo más que eso,
le habían transmitido un mensaje trascendente:
la muerte está aferrada a la vida,
no está separada, es un todo indivisible
y hoy o mañana será la nuestra.


Viviana Laura Castagno Fuentes


                  

EL ITINERARIO


Déjame recorrer el mapa de tu vida,
prometo explorarlo sin prejuicio alguno
andaré con cuidado, evitaré tropiezos,
cuando me sienta perdida solicitaré auxilio.

Será una excursión apasionante,
inmiscuirme en tu historia y tu presente,
escalar tus montañas con recuerdos
y descender hacia tus valles y planicies.

Conocer supone una aventura sin límites,
máxime si de una vida estamos hablando,
porque es un viaje atestado de experiencias,
y en esa vida preciosa estoy viajando.

Tal vez en algún recodo del camino
sienta un estado de confusión o miedo,
necesitaré de tu anuencia, tu sabiduría,
para salir airosa, más sabia y plena
por haber recorrido el mapa de tu vida.

Viviana Laura Castagno Fuentes
                        

sábado, 13 de febrero de 2016

SENTIMIENTOS INEFABLES

Te extraño, aunque no he estado pensando en ti, pero te he extrañado últimamente; en algún intersticio o recodo de mi alma aún estás vigente sin dudas.

Parece una contradicción lo que estoy confesando, porque estamos tan lejos, nos separan ríos caudalosos, montañas con nieves eternas, árboles que acarician nubes esponjosas, pero nos une un cielo que es nuestro cómplice perpetuo.

A veces me pregunto: ¿Qué parte de ti es la que extraño, si no nos hemos conocido personalmente hablando?

Son los inefables misterios que guardan los sentimientos, son grandes simuladores, urden subterfugios para desorientar a la tozuda e insistente mente.

Por ello te decía, conscientemente no estabas en mis pensamientos y sin embargo estuve extrañándote con creces, debo admitirlo.

¿Y qué es extrañar a quién no he conocido todavía?

Se siente como un vacío que lacera al alma y grita en silencio cuanto duele esa ausencia.
Y si jamás nos conocimos: ¿Por qué hablo de ausencia, si justamente extrañamos cuando hemos experimentado la presencia?

Misterio perpetuo esto de los sentimientos, extrañar si tu mirada y la mía no se han asido al alma todavía. Busco justificaciones, pero huelgan todas ellas, la verdad es que muerde cada espacio mío la ausencia de una presencia jamás concebida.

Te extraño, aunque apuesto al desapego en las relaciones humanas, porque estoy convencida que el verdadero amor, no captura, ni sojuzga, todo lo contrario, deja volar libremente y emancipa a quién amamos.

Discúlpame ,pero te extraño y debo ser honesta.

Viviana Laura Castagno Fuentes


                                  

UN MUNDO IDEAL

Los niños y la abuelita subieron a una nube cómplice a la gran mesa, en ella se sentaron, la abuela con una de sus nietas.

Sobre un gran plato playo se acomodó uno de los niños, el otro atisbaba desde una taza coqueta pintada con rosas, mientras su pícara hermanita se balanceaba sobre rodajas de un apetitoso pan casero.

- ¿Están preparados todos?, preguntó la amorosa abuelita

- Sí, respondieron sus nietos.

Y comenzó a leer el cuento elegido luego de un consenso.

La bellísima historia hablaba de un mundo ideal para los hombres todos, porque las atroces guerras estaban prohibidas, la armonía y el amor inundaban las almas como si fuesen océanos embajadores de la paz tan ansiada.

El dinero no existía, eso no era lo importante; la solidaridad y el intercambio entre todos, les proveía de lo necesario.

Todas las casas tenían jardines muy bellos, las elegantes flores saludaban con fragancias y embriagantes perfumes a los vecinos que por la vereda paseaban; las aves formaban un coro, dirigido por doña lechuza, que invitaba a cantar y danzar a todos los habitantes del mundo.

Los abuelos, los tíos, los padres, las maestras, los padrinos, los servidores públicos, la sociedad en su conjunto; sembraban hectáreas con golosinas variadas para repartir entre los millones de niños.

¡Cuánta felicidad reinaba, la tristeza no estaba permitida!,

Porque honestamente no era difícil organizar una sociedad más justa, más amable, ¿si no es imposible lograrlo?

- ¿Se dieron cuenta niños?, dijo la abuelita

- Sí abuela, está todo muy claro, dijo una de las niñas: "Si hay buena voluntad y corazones cargados de amor, un mundo como el del cuento podemos construirlo entre todos y vivir felices para siempre".

- Sí, mi niña, dijo la abuela: "Ese es el mensaje que quise transmitirles"

¿Bajamos y vamos a dormir porque es muy tarde?

- ¡Vamos abuelita, muchas gracias por el cuento, nosotros lo haremos realidad y viviremos juntos en un mundo lleno de paz, amor y caramelos!

Viviana Laura Castagno Fuentes.



                

EL SECRETO


Había que nacer jirafa, ese era el secreto,
vestir un largo y esbelto cuello,
calzar unas altísimas y finas patas
para plasmar el más anhelado intento.


Sí, nacer jirafa, poseer esa elegancia nata,
mirar con enormes ojos dulces y atentos,
estirar como si tuviese elastizado el cuerpo
y entre vaporosas nubes lograr el cometido.


No lo había imaginado y era mi sueño confieso,
debí haber nacido jirafa, alta y estilizada,
poseer la aptitud dúctil y etérea de bailarina
para tocar a la luna y besarla dulcemente.


Viviana Laura Castagno Fuentes.
                       

jueves, 11 de febrero de 2016

QUIERO

Quiero un amor loco
en mi mundo cuerdo,
que derribe el techo
y deje entrar al cielo.

Quiero que navegue
mis ríos eternos,
buscando tesoros
que guardo muy dentro.

Quiero a su osadía
desafiar mis miedos,
detener las horas
perpetuar el tiempo.

Quiero su ternura
junto a mi universo
despertando magia
encendiendo sueños.

Quiero un amor de esos
que derrumban puertas
cuando a las ventanas...
cerradas las encuentran.


Viviana Laura Castagno Fuentes