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lunes, 24 de diciembre de 2018

ES COMO UN ADIÓS




El crepúsculo es un espectáculo
tan inconmensurable como el alba.
Pero genera una sensación de orfandad,
la irrupción de la noche, es el fin de la luz,
agiganta las sombras y las dudas.

Es un despojo, una incertidumbre,
es un arrebato con un mensaje implícito.
Percibo como una advertencia,
la claridad del día es una bienvenida,
la oscuridad de la noche, una despedida.

Maravillosas obras de la naturaleza,
una, nos trae la confirmación de la vida,
la otra, tiene a la muerte como mensajera;
porque aquieta las voces, inmoviliza,
hasta las aves enmudecen su canto,
cuando la inefable noche, es la protagonista. 



Viviana Laura Castagno Fuentes 

LA ETÉREA



Es tan grato el observarla,
danzando su peculiar vuelo
se posa sobre las flores
con una delicadeza extrema.

Es una simbología,
su transformación es pedagógica
nos habla sobre la fragilidad,
sobre la verdad de lo efímero
y la mentira de lo eterno.

Ella desdeña ser poseída,
disfrutarla entre las manos,
acariciar sus delicadas alas,
es una acción casi milagrosa.

Nació para ser libre,
para ello vivió su metamorfosis,
lo amorfo mutó en gran belleza,
regalo prodigioso es la mariposa.



Viviana Laura Castagno Fuentes


                           

SOLO GRATITUD



Escribir me salva
de morir asfixiada
en un mundo hipócrita, 
perverso y materialista, 
al que no pertenezco.

Cuando es largo el agobio,
no hay distracción, ni alivio,
solo mis amadas letras
llegan al rescate 
y generan el milagro. 

No existen lugares, 
no existen viajes, 
cuando el alma está desvalida, 
no existe escapatoria tampoco
la desazón viajará con nosotros.

Puedo trocar un cielo plomizo, 
en uno azul y diáfano. 
Trepar hasta una nube
para lograr que llueva letras
en vez de agua. 

Sembrar jazmines, glicinas,
lilas, anémonas, allí 
donde habita lo yermo, 
para que florezca 
un vergel magnífico. 

Hoy soy golondrina, 
mañana una gaviota, 
todo eso y más también 
con la libertad 
que otorga la escritura. 

Gracias a mis amadas, 
solo gratitud tengo.
 
Cada intersticio de mi ser 
está amueblado por letras
definitivamente soy
de ellas su sierva. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 

                     

EL HARTAZGO



Se sentían atrapadas, tiesas, 
estaban como adormiladas
dentro de un viejo libro,
que era su cuna y su féretro.

Una mañana, un lector, 
un habitante de bibliotecas, 
lo olvidó sobre la mesa, 
con sus páginas mirando el techo. 

Las atribuladas palabras, 
se observaron entre ellas, 
y sin necesidad de decir nada 
se agolparon para iniciar el vuelo.

Una a una, se fueron desarmando, 
amaban dar forma a un libro, 
pero deseaban vivir solas
y experimentar la libertad por un tiempo. 

Se mimetizaron en hermosas mariposas, 
y buscaron al cielo como un sosiego. 
O tal vez, deseaban compartir, 
la historia que en aquel libro
estaba plasmada para otras almas. 

Y hoy están volando, exultantes, 
vagando por el espacio, 
tan vasto y tan infinito, 
al que percibieron como su casa. 

El libro se quedó anonadado, 
sus protagonistas salieron de gira, 
sus amadas letras se marcharon 
y hoy yace con sus páginas vacías. 

Ahora está pensando, 
en planear su fuga, 
y en imitarlas algún día. 
Será, cuando otro lector disipado, 
lo deje abierto y olvidado. 

Y llegará la oportunidad propicia,  
para reencontrarse con sus letras
en algún lugar del espacio 
tan inconmensurable y tan vasto. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 
                   

domingo, 23 de diciembre de 2018

TIEMPOS CREPUSCULARES



Era consciente de su beldad.
Sabía que destellaba luz propia,
donde sea que estuviese,
y era feliz con esa realidad.

Parecía una escultura,
esculpida con extrema delicadeza
por prodigioso artista,
amante también de la belleza.

Sus sinuosidades eran escondites,
para quién buscaba dónde perderse,
su cuerpo tenía apariencia de mujer madura

era una niña, arropada por ingenuidades.

Pero, tanta perfección demandaba,
asumir roles varios que la extenuaban,
debía esquivar piedras traicioneras,
que en su camino encontraba.

Pero, tantos inviernos esfumarían
cual pisadas en la inestable nieve
su deslumbrante belleza,
que la natura dadivosa
le había otorgado.

El tiempo es así, impiadoso siempre,
y no hace excepción alguna, con nadie.
Sobrevendrían otras etapas, diferentes,
en el natural devenir de la vida.

Y la belleza armó sus valijas, inició el viaje,
había cumplido muy bien con su tarea
le entregó dones como a pocas,
ahora comenzaba un fin de época.

Sabía, su perfección física sería transitoria,
y nada hubiese sucedido,
cuando los naturales cambios arribaron,
si su cuerpo y su alma
no viajaran escindidos.

No logró reconciliarse con el espejo,
le devolvía una imagen desconocida
que en su mente no existía,
aunque su cuerpo le avisaba.

Lidió un tiempo prudencial,
con su metamorfosis inaceptable,
el dolor fue impiadoso, cruel,
y eligió un día caminar hacia la nada.

La nada, tenía la faz de un infinito mar,
dejó sus pisadas plasmadas en la arena,
parecían incrustadas, como un adiós,
una gran ola la abrazó y partió con ella.

Tanta belleza traería sus costos.
Niña, debiste fortalecer tu mundo interior,
para dar la bienvenida a inevitables cambios,
y así, ponerle cerrojos a la sinrazón.

Son misterios perpetuos estas decisiones,
es el alma desolada, es el gran desasosiego,
es un desgarrador grito de auxilio,
aunque en apariencia, parezca lo contrario.

Y partió, la mar le tendió su mano,
tal vez sintió que pondría un final
a tanta desazón inexplicable.

Niña, la belleza fue tu cuna
y también tu féretro.


Viviana Laura Castagno Fuentes 
                    

MASCARADAS



La mentira es
tan dañina,
que demuele en un segundo
años de relaciones
basadas en la confianza.

Es una farsante;
utiliza disfraces, máscaras,
para poder interpretar
su papel actoral
con cierta solvencia.

Porque: ¿Cuál es la razón,
el argumento, la argucia,
que esgrime un mitómano,
si perpetuar a la mentira
es harto imposible, un desgaste?

El mentiroso desnuda
sus debilidades, sus pobrezas,
construye para el afuera
una versión de la verdad
con el ropaje de la mentira.


Viviana Laura Castagno Fuentes 
                     

sábado, 22 de diciembre de 2018

SOÑAR DESPIERTOS



La maravillosa niñez,
es un universo único.
Posee tantos privilegios, 
no hay límites, ni cadenas, 
cuando los sueños despiertan. 

La niñez es la escuela, 
donde se pergeñan sólidas bases, 
se invierten los roles solamente,
el hombre es el alumno, 
el niño es el docente. 

El niño está en las antípodas, 
del adulto que cancela ilusiones
el hombre es victimario de su felicidad 
y víctima a su vez de su tristeza. 

La niñez tiene el alma desvelada. 

Por eso una niña mágica, 
logra robar estrellas a un cielo diáfano, 
con la ayuda de una cómplice jirafa, 
con su cuello largo y esbelto. 

Cuánta versatilidad encierra, 
la vida de un niño con alas, 
no existen imposibles, ni murallas, 
si aprendemos a silenciar a la mente 
para que emprenda su vuelo el alma. 

Viviana Laura Castagno Fuentes