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jueves, 27 de diciembre de 2018

SEDUCIDA Y ABANDONADA



Desde muy pequeña he sentido una enorme fascinación por las letras, por las palabras, por la lectura en general. 
Aun antes de incursionar en el apasionante mundo del aprendizaje, este sentimiento ya existía, fue como navegar en aguas previamente exploradas y conocidas.

Me enamoré del idioma castellano, de su versatilidad inigualable y su ingente riqueza, no existe otro tan dúctil y tan vasto. 
Desde aquella niña, una mixtura de curiosidad perpetua y timidez que aun persiste, hasta esta madurez, el idilio con las letras se agiganta cada día. 

Pero algo ha sucedido últimamente, he sido abandonada por la fuerza inspiradora, por mi numen, siento que se ha ido a fecundar a otras almas y me ha dejado vacía.

Ese don, por llamarlo de alguna manera, ya no existe, ha partido quién sabe hacia qué lares y se siente como una gran ausencia muy dentro. 

Es extraño, estoy habitada por las letras, pero ha habido una fuga previamente acordada presumo y ahora las busco desesperadamente. 
Me dejaron desgarrada, silenciaron mi escritura, secuestraron sutilmente mi capacidad imaginativa. 

¿Dónde están, cuál es el argumento que justifica este abandono?

Muy dentro de mí siento que el hastío solo será transitorio, ellas intuyen que las espero, porque tanta ausencia ha socavado a mi alma gravemente. 

Tal vez, cuando regresen, despierten en mí de nuevo la alegría, será un placer tan grande volver a enamorarme de las letras y desatar sin límite alguno la inspiración que hasta hoy, está lacerada y ausente. 


Viviana Laura Castagno Fuentes


                    

miércoles, 26 de diciembre de 2018

EXQUISITA DISEÑADORA


              
Ella es única;
posee la facultad, 
el don diría,
para despertar luces
allí, donde yacen oscuridades. 

Genera una metamorfosis;
viste con colores,
texturas, fragancias, 
formas, como si fuese, 
diseñadora de alta costura. 

Tiene la potestad, la magia, 
para trocar por brotes, 
lo yermo, lo mustio, 
de la noche a la mañana 
porque ella es creadora. 

Instala en los árboles
un escenario único 
donde aves diversas, 
interpretan cual artistas
sus peculiares sinfonías. 

Primavera, hasta el cielo 
es otro, más translúcido, 
tu magnanimidad atavía
con trajes bellísimos 
la desnudez que dejó 
un impiadoso invierno.


Viviana Laura Castagno Fuentes 
                      

martes, 25 de diciembre de 2018

AMOR QUE AÚN DUELE



Fuimos una gran historia de amor, de esas que podrían perpetuarse en una película o plasmarse en un libro para deleitar por horas a esas almas sensibles y apasionadas. 

No fuimos un amor convencional, no, fuimos diferentes a todos e iguales también.

Una mixtura entre lo autorizado y lo prohibido, sin el aval social, que por supuesto ni a ti, ni a mí, nos importó mucho. Porque nació así, avasallante, nos envolvió con sus osadías y nos silenció cuando las palabras se tornaban casi innecesarias.

Supo que el cielo era el límite y varias veces lo cruzamos, pero aprendió también sobre restricciones que le fuimos inventando, una a una. 

Un gran amor, una historia que logró fusionar las lágrimas con las risas, se miraba en un futuro que auguraba tiempos de plenitud y complicidad convenidas.

Pero algo, que no estaba en el guión que habíamos elegido, apareció sin dar cuenta y precipitó un final presuroso que abatió nuestras vidas para siempre. 

En segundos, se nos deshizo el sueño, aquel que bordamos con delicadeza extrema y no alcanzó a atisbar la luz siquiera.

Sí, feneció entre nuestras manos, se quedaron desnudas, no pudimos asir a ese amor que sabía a flores silvestres y glamorosas. 

No pudo ser lo nuestro, no pudimos ser amor, se nos derrumbó el cielo y el dolor se aposentó omnipresente sin que tuviera permiso. 

Solo quedan los recuerdos, ellos se empeñan en sobrevivir entre unas ruinas amorfas y grises.

Partiste, buscando la lejanía donde resarcirte y yo aun intento recuperar nuestras risas, porque de risas genuinas lo habíamos edificado y solo encuentro lágrimas que no saben dónde derramarse, porque sin contención se han quedado.


Viviana Laura Castagno Fuentes

LOS AMANTES



En la pradera hay dos árboles especiales. 
Si los miramos con los ojos solamente
son solo dos especies naturales, 
pero si miramos con el alma,
son dos enamorados.

Tal vez, una gran tempestad los arreció, 
entrecruzaron sus cuerpos de leña, 
buscando no morir en la embestida
y desde entonces viven abrazados.

Misterios perpetuos serán siempre;
dos árboles más que ostenta la pradera, 
pero el alma grita que son dos amantes
a los que un vendaval dejó petrificados.


Viviana Laura Castagno Fuentes
                               

lunes, 24 de diciembre de 2018

ARROBAMIENTO



Admiro las pinturas
y al artista que las pergeña
son poesías magistrales sin letras,
son sinfonías exquisitas sin orquesta.

Es una habilidad prodigiosa la pintura,
el pintor le pone voz a su alma,
los pinceles, óleos y lienzos,
son los sublimes instrumentos
que la visualizan.

Observar un cuadro gratifica,
expande al corazón, cautiva,
ilumina la vida, la explica,
en ellas mora el alma del artista. 



Viviana Laura Castagno Fuentes 

HAY PERSONAS...



Hay personas tan únicas
que con imaginarlas alcanza
no es necesario verlas,
están presentes
aun ausentes.
Son tan especiales,
que encienden una luz
cuando se apaga el cielo
y logran hacernos sentir
que podemos ver claridad
cuando la oscuridad 
es ama.
Son personas extraordinarias,
convierten en flores
la precariedad
de los vergeles,
porque minimizaron 
sus esplendores
para ceder paso al invierno.
Personas especiales,
nos las envía la vida,
son un obsequio perpetuo
saben trocar lo derruido
en exuberante belleza.
Ellas saben,
convertirse en timonel
cuando la nave de nuestra vida
está a la deriva 
y conducirla al reparo
del más seguro
de los puertos. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 

ES COMO UN ADIÓS




El crepúsculo es un espectáculo
tan inconmensurable como el alba.
Pero genera una sensación de orfandad,
la irrupción de la noche, es el fin de la luz,
agiganta las sombras y las dudas.

Es un despojo, una incertidumbre,
es un arrebato con un mensaje implícito.
Percibo como una advertencia,
la claridad del día es una bienvenida,
la oscuridad de la noche, una despedida.

Maravillosas obras de la naturaleza,
una, nos trae la confirmación de la vida,
la otra, tiene a la muerte como mensajera;
porque aquieta las voces, inmoviliza,
hasta las aves enmudecen su canto,
cuando la inefable noche, es la protagonista. 



Viviana Laura Castagno Fuentes