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domingo, 3 de marzo de 2019

HAGAMOS LAS PACES


Hacer las paces con el pasado
es aligerar las cargas que portamos,
es vaciar al corazón de futilidades
para que se sienta amo y no siervo.

Por eso hay que vaciar la mente
de los óbices y dejar la simiente, 
para que ingresen nuevos aires
a fertilizar nuestras esterilidades.

El pasado es un docente —ausente—
que estará siempre presente, enseñando,
abrevemos en su sabiduría siempre,
sin rencores que— solo suman daños—. 

Viviana Laura Castagno Fuentes
                 

sábado, 2 de marzo de 2019

LÍMITE A LA PRUDENCIA


Ella se atragantó tantas veces
con las palabras que no expresaba,
sentía como se asilaban en el pecho
y allí, a quedarse las obligaba. 

Había aprendido desde muy pequeña
—el arte de la prudencia—
que los adultos le inculcaron
y responder —era una irreverencia—.

Pero la vida, —esa docente atinada—
le fue explicando con experiencias
que expresar lo que nos ofende
y lo que —nos lacera el alma—
es absolutamente necesario. 

No reiterará los mismos yerros
ni morirá asfixiada por palabras, 
ni siquiera por una sola letra 
que ose obstruir el aire que inhala.

Lo que sentimos, debemos comunicar,
comienzan siendo pensamientos,
se convierten en sentimientos
y si no los liberamos —perecen dentro—
y junto a ellos, fenecemos nosotros.

Viviana Laura Castagno Fuentes

¿DECIDIMOS NOSOTROS?

 
Y uno desglosa la vida,
como si quitara pétalos
a una trémula margarita.

Y nos quedamos sin flor, 
solo su pedúnculo dejamos 
y a una bella reina matamos. 

Eso nos enseña algo, 
dejemos ser a la flor
o jamás obtendremos el fruto.

Porque no podremos impedir
que la vida nos estruje 
ni podremos evitar lo inevitable. 

La vida es quién nos sorprende
somos una hoja al viento
y el viento elegirá hacia dónde.

Nosotros no decidimos nada
los imponderables nos escogen,
pero la soberbia nos obnubila.


Viviana Laura Castagno Fuentes 
                              

viernes, 1 de marzo de 2019

TRASCENDENCIA



Nada nos pertenece, nada,
todo nos fue dado en préstamo,
desde el cuerpo en que habitamos
hasta las vanas acumulaciones.

De nada somos dueños, 
es una fantasía de la mente 
y del ego, porque sin nada
de la vida nos iremos.

Pero a pesar de ello, 
insistimos en seguir atesorando, 
no hay límites, no hay parámetros, 
ostentar posesiones es lo relevante. 

El ser humano es reincidente, 
la muerte es una perfecta docente, 
nos vamos desnudos, como nacimos,
el viaje de la vida tiene otro mensaje.

Es el alma la gran respuesta,
para llenarla de amor vinimos, 
pero la negamos, la evitamos,
por ignaros, displicentes y arrogantes.

Viviana Laura Castagno Fuentes

jueves, 28 de febrero de 2019

ELLA SABE...



Un alma sensible no percibe al mundo
como lo hace el resto, mira diferente,
siente distinto, porque el amor
es la carta naútica de su derrotero.

Un alma sensible, no solo mira un cielo
—intuye si hay sonrisas o si hay lágrimas—
navegando en océanos de nubes
aunque desde abajo, luzca diáfano. 

Un alma sensible, sabe, cuando la malicia,
la mentira o la hipocresía reinan, 
calla, no dice nada, sigue su camino, 
es alma magna, aunque incauta la vean. 

Un alma sensible, es consciente de todo, 
respeta las elecciones de la vida ajena;
por eso, cuando se siente incómoda, 
arma sus maletas y se aleja, jamás daña. 

Viviana Laura Castagno Fuentes 

RECUERDOS Y ACORDES


Entonces: ¿Qué fuimos?
fuimos un pasatiempo,
o porque dejamos
pasar al tiempo, no fuimos.

¿Habrá sido esa la causa?
o fueron demasiadas, tantas,
que se nos tornó difícil
intentar salvar nuestra nave 
de un huracán, que nos sorprendió
navegando en medio del océano.

A veces, las situaciones mutan,
sin nuestro aval, sin permiso,
y debemos lidiar con circunstancias
que no tenían invitación cursada.

Nuestra casa guarda tu voz,
la escucho cada vez que hay silencio
—suenan acordes de un violín lejano—
que se resiste también a olvidar
lo que pudimos ser y no fuimos.

Viviana Laura Castagno Fuentes


                          

NIÑEZ SECUESTRADA



Ella mira, es una niña todavía,
—pero su mente creció de golpe—
cuando las acciones indolentes 
del mundo en el que habita,
cancelaron su inocencia
en un instante.

Sus planes eran risas y juegos,
compartidos con hermanos y amigos,
era ser astronauta algún día,
porque amaba expandir sus límites.

Ella estaba habitada por sueños
—que carecían de mezquindades—
las mismas que le suspendieron
la vida que deseaba disfrutar ahora.

Son las almas miserables de los hombres,
quienes en aras del poder
 y del dinero abyecto
—creen tener potestad a conculcaciones—
que minimizan la dignidad de millones.

Tal vez niña, tus sueños alcances,
cuando quienes juran ser responsables
garanticen, 
—que un día viajes en cohete—
y logres observar atónita
a otros mundos afuera
diferentes, extraños, pero mejores.

Viviana Laura Castagno Fuentes