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martes, 26 de marzo de 2019

LO QUE APRENDÍ



A mi edad, algo conozco
y ya no tolero más las mentiras,
ni las evasivas, menos la malicia.

Ya estoy de vuelta,
estoy regresando 
por otra avenida, 
al lugar donde todos iremos,
—el destino que nos iguala— 
y debería humanizarnos con creces.

Pero para dilapidar momentos 
en situaciones idénticas,
en diálogos estériles
o en palabras abreviadas
que nada expresan,
allí no me encontrarán nunca.

La madurez trae contundencia,
el viaje de ida es finito
y se nos acota día a día,
por lo tanto
—reincidir en estolideces—
es no haber aprendido nada 
de nuestra mejor docente: "la vida".

Viviana Laura Castagno Fuentes
                

EDIFICACIÓN



Cuando dentro de nosotros,
algo nos desconcierta y nos agobia, 
se siente un desasosiego, 
donde no hay piso, ni techo. 

Buscamos el comienzo del daño, 
es como hallar en una madeja,
ese hilo conductor que avisa,
aquí puedes comenzar tu ovillo.

Es como intentar suturar,
desde el afuera, una herida,
que se engendró muy dentro, 
sin saber dónde comienza, 
y menos en qué lugar termina.

Solo percibimos la incertidumbre,
se fusionaron, el cuerpo, la mente
el alma, en un amasijo informe,
y no existen respuestas válidas. 

Será que es la vida gritando, 
cuando los hastíos la abruman,
son tiempos de largos silencios,
porque las edificaciones lo exigen.

Deben ingresar nuevos aires,
que traerán la renovación necesaria
para lograr cauterizar nuevas
y vetustas heridas infligidas.

Viviana Laura Castagno Fuentes
                      

lunes, 25 de marzo de 2019

HISTORIAS NUESTRAS



Cada uno de nosotros,
posee una historia
sobre amores, desamores,
ilusiones mutiladas,
sueños rotos,
proyectos inalcanzables
pero también los plasmados.

Cada uno de nosotros,
sintió la felicidad de a ratos,
-esa esquiva con intermitencias-
que posee la sutil habilidad
para alejarse cuando nos acercamos.

Cada uno de nosotros,
creyó que la vejez
era un tema de los otros
y si no era nuestro entonces
¿para qué preocuparse?

Éramos niños mirando el presente
-porque nuestro pasado era exiguo-
y el futuro nos esperaba
algún día, en algún lugar
con nuestra adultez consolidada
o tal vez aun dubitativa.

Cada uno de nosotros, atesora,
lo que pudo enhebrar en el alma,
algunas son preciosas etapas,
otras tienen momentos ominosos,
pero son la mixtura eterna
que la vida nos impondrá
a todos, sin excepción alguna,
mientras continuemos el viaje.

Cada uno de nosotros,
un misterio perpetuo,
una amalgama imperfecta,
un cielo límpido e inconmensurable.

Viviana Laura Castagno Fuentes
                           

sábado, 23 de marzo de 2019

HAY DÍAS, HAY MOMENTOS...



Hay días, hay momentos
en que debemos olvidar al mundo,
dedicarnos a nuestra vida
y elegir con quién disfrutarla.
A veces, ingresan conflictos
del afuera que nos abruman,
y tenemos que dar prioridad
a nuestra paz mental primero.
Y no es egoísmo, 
sino cuestión de prioridades 
es poner en su justa perspectiva todo
pues conocemos nuestras limitaciones.
Son los espacios necesarios
para convocar a la paz deseada
la que nos ayuda a calmar las aguas
y a un mar bravío mutar en laguna.
Son días especiales que nos demanda 
el alma, porque ella se edifica
en las delicias de la soledad absoluta, 
no cuando el bullicio ajeno se interpone. 

Viviana Laura Castagno Fuentes

jueves, 21 de marzo de 2019

PRIMEROS PASOS


Comienza, con miles de dudas, 
con tus miedos haciendo fila
para poner límites a tus ansias,
pero comienza.

Comienza, aun si tu velero
está sobre procelosas aguas
y no eres un timonel experto,
pero comienza, hazlo.

Comienza, aunque ello implique,
alejar a personas de tu derrotero,
vendrán otras tan o más valiosas,
pero comienza.

Comienza, aunque trémulo
no logres cargar el equipaje 
y tu voz quebrada 
cercene la despedida.

Comienza, los miedos son hábiles
y estarán allí azuzando
con gran solvencia
para desbaratar tus sueños.

Por todo ello
la alternativa es el comienzo,
aparecerán nuevos caminos
y tus miedos huirán despavoridos.


Viviana Laura Castagno Fuentes
                 

ATREVERNOS



Ella es distinta a todas
nació con una impronta única,
en el jardín de la vida se distingue
porque se animó a ser diferente.

Si hubiese copiado el color
sería una más de su especie,
aceptó los desafíos naturales
y por ello, dones especiales recibió.

Posee peculiaridades
sus pétalos son aterciopelados,
sus hojas son más resistentes
y su pedúnculo la mantiene erguida.

La vida exhibe sus magnanimidades
de nosotros depende abrevar en ella
atrevernos a ser honestos, auténticos,
quitar de cuajo prejuicios
que en estorbos se convierten.

Hay un mundo vasto para todos
y todos nacimos para ser libres
no esclavos de mandatos, ni dogmas,
que en hipocresías están anclados. 

Viviana Laura Castagno Fuentes 
                        

REGRESO A MI ABUELA



Hay recuerdos tan vastos,
son lugares, vivencias, sabores,
pero hay recuerdos muy especiales
que guarda el alma —y son personas—.

Comienza en —el barrio de Núñez—
en ciudad de Buenos Aires,
donde —por designios del destino—
estoy viviendo desde hace años
y es donde se cobijó mi infancia.

Tuve una abuela que marcó a fuego,
mi vida y —fue mi paradigma—
un modelo a seguir,
una montaña de valores.

Nació cuando el siglo diecinueve
comenzaba a despedirse y la sociedad
—era otra, diferente, más sencilla—
menos complicada,
pero muy prejuiciosa.

Ella nació con alas en su alma, 
fue madre de ocho hijos, madre dilecta,
maestra, directora de escuela,
—pero por sobre todas las cosas—
mujer de valor, honor
y convicciones férreas.

Y no hablo del actual empoderamiento,
(término que hasta me desagrada)
porque tiene implícito, 
—un sesgo de odio, de confrontación—
de resentimientos no resueltos. 

No, mi abuela fue transmisora de valores,
los que modifican las conductas,
—para que seamos mejores personas—
y poseía un gran magnetismo, único.

Tuvo que elegir su paz interior,
cuando el pueblo donde vivía
—no comprendió su divorcio—
y víctima de esa ignorancia 
el aislamiento padeció. 

Ella, que se imbuía de independencia,
—esa que nace en el alma—
decidió mudar su universo a la ciudad,
para comenzar una vida en paz.

Por ello, —regreso a mi abuela—
cuando hacia los recuerdos viajo,
—ella eligió su paz interior—
y emigró del lugar que intentó 
mutilar sus inmensas alas. 

Viviana Laura Castagno Fuentes