SÍGUEME EN MI BLOG

lunes, 29 de julio de 2019

EL LIBRO DE SU VIAJE



Tiene un libro adosado en su piel,
está allí escrita su travesía casi,
quedó plasmado en sus ojos color miel
y en cada pliegue de sus finas arrugas.

Hay tantas historias en él, 
hablan sin hablar, pero expresan todo
es el itinerario de una vida, 
con montañas escaladas, bravías, 
junto a adorables planicies verdes. 

Pero también exhibe hojas en blanco, 
que han quedado truncas, mudas,
es mejor no preguntar por qué
ella es muy reservada, cauta, 
y evitará con silencios las respuestas. 

A su libro lo fue pergeñando
sin darse cuenta, sin proponérselo, 
es su mayor logro dice, es su hijo, 
con la diferencia sutil que nació con ella
y juntos están recorriendo 
las últimas páginas del viaje.

Viviana Laura Castagno Fuentes

                     

miércoles, 24 de julio de 2019

CAMBIOS DE ÉPOCA



Mientras un cielo plomizo
llora sus lágrimas de agua clara,
un viento tenaz e implacable
a arrebatado los vestigios inermes 
de las trémulas ramas de un sauce.

Y él, quedó desvestido, casi raído, 
hasta aterido parece 
ha bajado sus flacos gajos
hasta la tierra, como acariciándola,
como si en ella buscara un amparo.

Paciencia buen amigo, templanza,
vendrán tiempos halagüeños,
llegará ella y crecerá tu cabellera, 
regresarán las aves que acunas
se está anunciando la dúctil primavera.

Viviana Laura Castagno Fuentes
                 

domingo, 21 de julio de 2019

DEFINITIVAMENTE SOY ALMA



Sesenta y dos años me visten
y un amasijo informe se funde,
con la mujer de este presente
y aquella niña que se niega a irse.

Sesenta y dos abriles,
hoy es ayer todavía,
aún me percibo jugando,
armando collares con flores.

Me amuebla una niñez plena,
me resarce de dolores nuevos
y de aquellos que ya envejecieron.

Sesenta y dos años, ¿quién diría?

Soy un cuaderno de escuela primaria,
justo en el mes de septiembre,
poseo más páginas escritas
y quedan muy pocas por llenarse.

Sesenta y dos años, un libro,
con sus hojas ajadas, por leídas,
y las demás impolutas, intactas,
porque aún esperan ser exploradas.

Sesenta y dos años, es poco,
quedan caminos por ser descubiertos,
el cuerpo grita sus limitaciones
y el alma clama con candor genuino.

Sesenta y dos años,
¿Será cierto?
Una vida larga, según la perspectiva,
parecen muchos, pero son exiguos,
no he alcanzado la comprensión todavía.

Sesenta y dos años, ¡detente tiempo!
porque sigo dirimiendo
en soledad absoluta
si acato a mi alma sin cortapisa
abrazando los imponderables todos.

Sesenta y dos años
¡Quién diría!
Tú vida, tan impredecible
y yo, tan incauta a veces,
la mente intrusa se interpone,
pero gana mi alma y lo hará siempre.

Sesenta y dos años
¿Quién diría?

Viviana Laura Castagno Fuentes

sábado, 20 de julio de 2019

TIEMPO AL TIEMPO



A veces, aunque haya soles radiantes,
tenemos tempestades ominosas
que se desatan sin pronóstico previo
muy dentro y a la deriva nos llevan.

No hay embarcación segura,
ni cielos apacibles, ni mares calmos.
Todo es un amasijo de inclemencias
que nos obligan a lidiar con bríos
para evitar naufragios.

Son tiempos de inseguridad, 
no hallamos el amparo exacto,
perdimos nuestra brújula,
la que nos conducía a buen puerto.

Son las vicisitudes de la vida, 
hay que permitir que todo amaine;
aparecerá la calma que alejará al naufragio, 
se instalará la paz en nuestras borrascas
porque el tiempo, es el único resguardo.

Viviana Laura Castagno Fuentes

                          



jueves, 18 de julio de 2019

DOS EN PUGNA


A veces me sorprendo, 
porque sin proponerme 
sigo imaginando que estás aquí, 
trampas que me inventa la mente,
tan hábil ella, tan impredecible. 

Porque es astuta, busca atajos, 
y me lleva a recónditos espacios, 
donde tus recuerdos aún duelen.

Pero, se interpone el alma, 
sabe encender alarmas,
creo que pretende despertarme
—porque siente que aún duermo—
cuando taciturna me observa. 

Mi mente, una urdidora habilidosa, 
sabe que gesto fantasías siempre 
—para suavizar los declives de la travesía—
e insiste en traerte a este presente.

Pero no me engaña, es una timadora, 
estás en el pasado, eres historia, 
porque no logramos trascender 
los límites que nos fueron impuestos. 

Mente y alma, tan íntimas, 
pero tan disímiles siempre. 

Una posee artilugios tantos
tiene esperanzas escondidas
y la otra, es mi cómplice, 
la que logra, aun desgarrándome, 
despabilarme.

Viviana Laura Castagno Fuentes

miércoles, 17 de julio de 2019

SEÑOR DOCENTE



Y sí, la vida continúa siempre,
no cede un ápice por nadie,
no existen paradas, ni estaciones,
que consigan detener su travesía.

Pero, para el dolor hay etapas,
él es quién escoge los tiempos, 
aunque creamos tener injerencia, 
decide el cómo, el cuánto y hasta dónde. 

Si nos apresuramos en expulsarlo, 
hará el intento por quedarse, 
hay que otorgarle las libertades, 
para que sea inquilino, jamás propietario. 

Allí reside el secreto:
darse el espacio para aceptarlo,
cuando con él nos amigamos,
el día menos pensado nos sorprende,
arma sus maletas y se marcha.

Viviana Laura Castagno Fuentes
                   

ENAMORADA DEL MURO



Te he observado, durante años. 

Recostaste tu cuerpo recién estrenado
sobre un muro que lo amparaba
y tendiste con generosidad infinita,
tus ramas pródigas, como un abrazo. 

Poseías una belleza inigualable,
tus hojas verdes e intensas
brillaban cuando el sol las miraba,
y trepaban cada día hacia un cielo
que parecía aguardarlas.

En las primaveras, vestías de gala, 
ramilletes de flores delicadas 
cubrían tu follaje abigarrado
y debajo de un sutil manto fucsia, 
por unos días, desaparecías. 

Eras tan hermosa, imponías tu estilo. 

Y hoy, parece una pesadilla todo,  
te han mutilado sin piedad alguna 
y yaces en un suelo que es tu féretro, 
hubo una decisión incomprensible, 
que te ha desgarrado de aquel muro.

Solo albergo una esperanza tenue, 
y es, que cuando lleguen nuevos ciclos,
de tu lúgubre silueta hoy mustia,
renazcan otros brotes, otros verdores,
y vuelvas a abrazar a quién te amparaba. 

Viviana Laura Castagno Fuentes