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miércoles, 30 de octubre de 2019

EN SU UNIVERSO

         

Es un niño con universo propio,
tiene a su luna y a sus estrellas,
es diferente, ni mejor, ni peor,
es único y es genuino, porque es suyo.

Mientras regamos las flores
que en una maceta han despertado
o en un espléndido jardín se desperezan;
él riega las suyas, las que están en la pared,
esas que trepan en el empapelado 
de su amoroso dormitorio.

Cuando el sol alumbra con estridencia,
e invita a solazarse en el patio o la vereda,
elige jugar a solas con un aro que gira,
mientras observa sin decir nada.

Está feliz en su mundo,
es dueño absoluto de todo,
hasta del tiempo, posee un reloj
con las agujas detenidas,
porque no hay que exigirle nada,
a un niño que es amo, 
de un universo a su medida.

Viviana Laura Castagno Fuentes

domingo, 27 de octubre de 2019

¿CÓMO AMIGA?

               

Si la natura no exhibiese 
su magnanimidad cada día,
si no se ofrendara con creces
con sus espectacularidades
¿Cómo podría recordarte?

Si la oscuridad de la noche 
cómodamente instalada
no cediese su espacio a las luces 
de un alba magnificente en ciernes.

Si las glicinas fragantes, racimos artísticos,
que aparentan ser vides en flores devenidas,
no treparan a una pérgola que las aguarda
para desde allí derramarse con donaire.

Porque convengamos, no logro concentrarme,
cuando atizan el bullicio vacuo, las frivolidades
o la dinámica que imprime la ciudad con sus bríos
allí me extravío amiga, me ahogo en un mar sin aguas,
y percibo que naufrago entre tantas futilidades.

Solo la naturaleza con sus dones,
es mi remanso en las turbulencias de la vida,
es el anclaje seguro para mis desazones,
es definitivamente la garante que perpetúa 
y reverdece tu recuerdo día a día.

Sino: ¿Cómo podría recordarte?


Viviana Laura Castagno Fuentes

sábado, 26 de octubre de 2019

VULNERABILIDAD



Me pregunto a diario...

¿Hacia qué lares viaja la inspiración,
cuando abruptamente abandonarme elige
y en desnudeces eternas me arropa?

¿Irá hacia las corolas fragantes,
tan espléndidas, tan bellas 
de las flores, amas del jardín
o tal vez hará compañía
a un sauce llorón y viejo?

Quién pudiese saberlo, ¿no?

Tal vez esté adormilada en una nube,
porque allí se siente cómoda, libre,
y dentro de mí, estaba encarcelada.

¿Y si está navegando en un río,
sobre un bote sin remos a la deriva
mientras las aguas mansas fluyen 
y el cielo en ellas se está mirando?

O se habrá acurrucado entre las alas
de las tantas aves que los árboles acunan
y deseará emprender con ellas su vuelo,
mientras viaja despierta o dormida.

Deberé ser más cauta, más permisiva,
no detendré sus ansias de libertad,
la inspiración es un obsequio, un don,
no me pertenece, porque su casa natural
no está en mí, sino,
en lo inconmensurable del universo.

Viviana Laura Castagno Fuentes

jueves, 24 de octubre de 2019

SOBRE LÁGRIMAS ...

 

Las lágrimas, nos desnudan,
nos exhiben humanos,
humedecen nuestra piel
justo cuando se resquebraja.

No crean, llorar no nos debilita,
—nos infunde de una fortaleza—
hasta entonces desconocida
porque aun desnudos, nos atavía.

Las lágrimas son el cauce
que ha descubierto el alma,
cuando sus desazones insoportables
por ríos lacrimógenos se escurren.

Quién sabe liberarlas sin prejuicios,
es quién desata nudos gordianos
y los ríos de lágrimas emancipadas
fluyen hacia su destino inevitable
para que en mares se conviertan.

Viviana Laura Castagno Fuentes 


miércoles, 23 de octubre de 2019

LA HUIDA

                       

Nostalgias -dijo ella- son las nostalgias,
quiero partir muy lejos, hacia otros universos,
allí tal vez ellas no logren alcanzarme
y podré reencontrar la paz que ansío.

Nostalgias, esos anhelos de lo pasado,
esa estocada artera que a la sonrisa ha petrificado
esos sentimientos que se arraigaron muy dentro,
y la insistencia en desear escapar muy lejos
como si las distancias fueran el antídoto perfecto.

Nostalgias, pensamientos renuentes y obstinados,
no desea que el pasado vuelva
-o en realidad sí desearía-
ella está huyendo del dolor que al alma ha encadenado
y en esa prisión, la morriña es su carcelera.

Y tal vez, partir hacia otros lares,
sea la cura, la terapia,
aunque, allí hacia donde pergeñó su viaje
irá también un tozudo que no sacó boleto
al que solo el tiempo -ese hábil cirujano-
logrará con suturas de horas transcurridas
cicatrizarlo, porque aun lejano, sangra todavía.

Viviana Laura Castagno Fuentes

martes, 22 de octubre de 2019

DAMA ELLA

          

Es una dama con distingo,
posee una belleza indiscutible,
es elegante cuando ríe, cuando festeja,
y es excelsa aun cuando está plañendo.

Pero tuvo épocas difíciles,
era una prostituida, casi una dama fácil,
tuvo tratamiento con displicencia tácita,
y a veces era explícita
pues no andaban con ambages.

Soy su defensora, su amistad cultivo,
la amo sin medida, sin permisos sociales,
ella es una amante perfecta, no existe otra,
gracias a la poesía, delicado sorbo literario.

Viviana Laura Castagno Fuentes

lunes, 21 de octubre de 2019

ACORDEMOS...OLVIDARNOS

                 

A veces, me convenzo —que ganó el olvido—
y siento como un éxito de la mente 
junto al alma, como si ambas acordaron
que olvidarte era lo mejor para ambas.

Pero, comienzo a pergeñar mis versos
y como por arte de magia, te apareces de nuevo.
Tu recuerdo está impoluto, mentira —no hubo, ni habrá olvido—.

La mente y el alma fracasaron estrepitosamente
en un acuerdo sin anuencias mías, que pareció un éxito y acabó siendo un fracaso, una artimaña sin argumentos.

Con la primera palabra —apareció tu imagen— 
y los versos se convirtieron en estalactitas,
se detuvo la magia de la escritura, huyó la inspiración y el caos se apoderó de mí, el olvido no ganó nada.

No logré eclipsarte, era una ilusión solamente,
estás en mí como el primer día, eres un arrebato,
que capturó a mi alma y la embelesó al instante;
ahora no decido si cedo a mis sentimientos
o intento olvidarte, para que mis versos se liberen,
y dejen de ser estalactitas — que paralizan a mi poesía—.

Decide: ¿Qué harás, te marchas o te quedas?

No secuestres a mis versos, los estorbas, cada vez que apareces 
sin mi consentimiento.

Acordemos por favor, hagamos las paces, seamos recuerdos gratos —pero recuerdos—, así podré continuar con mis letras 
sin eclipses, ni estalactitas que las entumezcan.