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viernes, 7 de febrero de 2020

SABE A UN ADIÓS



Hay caricias huérfanas, fatigadas,
que entre mis manos sedientas,
están durmiendo, esperando tal vez
que las despiertes, para saciarlas.

Hay miradas vacías,
que están perdidas
porque no están las tuyas
y era justamente en tu mirada
donde se miraban ellas.

Hay risas que en mutismo tornaron,
cuando tu voz silenciaste
y en ese inexplicable extravío
las lágrimas, el espacio han usurpado.

Hay tanto amor, porque tanto fuimos,
un cielo plomizo secuestró las luces,
y entre oscuridades y tinieblas
vivir intento, esperando tal vez
un regreso, que intuyo, no sucederá nunca.

Viviana Laura Castagno Fuentes

domingo, 2 de febrero de 2020

MI MAESTRA


Ella me mira, con ojos escudriñadores,
y parece que me interpelara
como si algo que aún no percibo,
intentara con amor comunicarme.

Ella es sabiduría innata
su presencia colma mi universo,
—posee dones de docente eximia—
con sus actitudes me enseña
y soy su alumna privilegiada.

Ella es mi compañera de viaje,
nos une un invisible nexo
que sobre incondicionalidad sabe
—porque en temas del amor—
mi perrita es la maestra dilecta.


Viviana Laura Castagno Fuentes

miércoles, 29 de enero de 2020

LUZ DE LUNA



¡Cuántas preguntas abrigas luna!
cuando en ti hurgo las respuestas
cada vez que en tu faz me pierdo
en tantas noches de desconcierto.

Eres depositaria de mis tribulaciones
de mis dudas tantas eternizadas,
hasta percibo que comprendes,
—porque tal vez—
para ello fuiste creada.

Luna, posees magia, 
la plácida luz que irradias
es como un reparo,
un puerto donde anclan
los desasosiegos todos.

¡Cuánta inspiración has generado,
cuántos poetas te han perpetuado!
eres un faro inasible
en un piélago misterioso
e inconmensurable.

Viviana Laura Castagno Fuentes

martes, 28 de enero de 2020

PÉTALOS DESORDENADOS


Una sutil brisa de primavera,
alteró anoche, la tranquilidad 
que en el adormilado jardín había, 
desprendió a los coloridos pétalos
de las flores, sin pedir permiso siquiera,
y hoy desnudas y ateridas, yacen.

Fue como un sueño —o una pesadilla—
apareció un prestidigitador de la nada,
y esparció rápidamente toda su magia
eclipsando la beldad indiscutible de las reinas.

Hoy, hay pétalos desorientados,
esparcidos sobre las hojas distraídas
de una enredadera que a un muro abraza,
buscando con desesperación diría,
regresar al lugar donde pertenecen,
hay pedúnculos sombríos que reclaman.

Son los imponderables naturales
—miles de pétalos están desasosegados—
porque una irreverente brisa de primavera
ha osado desdibujar tanta belleza,
dejando a las flores en estado de orfandad
y sumiendo en una gran tristeza
a sus tallos vacíos y atribulados. 

Viviana Laura Castagno Fuentes

SIN FARO...



Aquel faro, el amigo,
el que orientaba,
el dueño absoluto
de una luz certera,
ya no existe
y la vida
de sentido carece.

Su noble misión
era encauzar,
y llevar a puerto seguro
a almas atribuladas,
que el viaje de la vida
en extravío estaban haciendo.

Almas magnánimas
que perdidas yacían,
tal vez, las hastió la indiferencia,
optaron por acabar todas
sucumbiendo en un mar bravío
y junto a aquel faro mudo,
—el incondicional amigo—
también fenecieron ellas.


Viviana Laura Castagno Fuentes

lunes, 27 de enero de 2020

EXTRAVIADA



Me he perdido,
en mi camino, vida,
desde mi adolescencia
cuando recién despertaba, 
hasta mi madurez casi.
Me he perdido,
claudicó mi mente
cuando los miedos 
sin piedad alguna 
la secuestraron.
Trajeron a la noche toda,
cuando el sol recién despuntaba
entre tinieblas y vacíos,
hice toda mi travesía,
y a pesar de todo...
fui aprendiendo, fui evolucionando.
Hoy, cuando el cielo
ostenta de nuevo 
un sol extraordinario,
las oportunidades han menguado
y la estación está muy cerca.
Me he perdido, vida, 
te he fallado, pido disculpas,
tal vez haya otros amaneceres
para disfrutar otra travesía,
sin miedos que a la mente confundan
y al alma, tan candorosa, tan genuina
en asesinar otra vez se empecinen.

Viviana Laura Castagno Fuentes

miércoles, 22 de enero de 2020

POESÍA PARA "ANNE"



Tenía una mente frondosa, presta,
ella aseguraba, que prefería imaginar, 
antes que dar cabida a los recuerdos.

Y era comprensible, sus trece años,
no albergaban biblioteca con pasado,
su vida era el aquí y ahora, junto al futuro,
que ella con emociones aguardaba.

Un cerezo con flores blancas en la pradera,
no era un árbol más para su mente ágil
—era una novia inmaculada luciendo—
un hermosísimo vestido que la engalanaba.

Pero también podía ser la luna,
que en el cerezo mimetizarse intentaba
cuando en las noches plácidas de primavera
su luz tan brillante, tan nívea, reflejaba.

Una laguna, no era solamente una laguna,
—para su prolífica y vasta imaginación—
era una belleza extraordinaria 
con aguas translúcidas y apacibles.

¿Y los gansos, acaso eran aves y nada más?,
no, eran un paradigma de la fidelidad,
ellos elegían a su par para toda la vida,
y observar el elegante vuelo, era su embeleso.

Niña, brillabas hasta cuando llorabas,
aunque a veces te sentías tan diferente al resto,
—decías que no había un lugar para ti en el mundo—
pero con tu maravillosa imaginación
puedo asegurarte, que a ese mundo lo mejoraste,
le entregaste tu luz, tu magia y con ello cambió todo.

Viviana Laura Castagno Fuentes