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viernes, 3 de junio de 2022

¿QUÉ FUERON?


Cuando se evaneció 

la hoguera

de la pasión 

en la que vivían, 

ni las cenizas sobrevivieron.


¿Y qué eran entonces?


¿Una puesta en escena,

una impostura, un fraude, 

un acuerdo urdido 

entre ambos

para el afuera?


Tal vez fueron

todo ello y más aún,

o cabe la posibilidad

de que no hayan 

sido nada, 

porque olvidaron ambos 

que si la fusión 

no se gestó antes 

en el alma, 

todo lo que tuvieron

-con hoguera incluida-

sobraba. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 


REINCIDENTES


Somos tercos, 

repitentes, 

hasta torpes diría, 

cuando errores 

del pasado 

al presente trasladamos. 

Y por tozudos 

consuetudinarios 

en las garras 

de la decepción

caemos de nuevo

por reincidentes.

¿Por qué esperar 

algo de alguien?

¿Por qué? 

Es una espera 

en el lugar equivocado, 

es aguardar a un navío 

donde no hay puertos. 

Es sembrar 

una prolífica primavera 

en la estepa siberiana

que sobre flores y fragancias 

nada comprende.

Nadie nos decepciona

excepto nosotros, 

instalamos expectativas 

que por vanas 

e improcedentes 

matan de una vez

a la prolífica primavera

en la gélida e 

impersonal estepa. 


Viviana Laura Castagno Fuentes

miércoles, 1 de junio de 2022

¿MI MAR?


Voy hasta ti

mi mar amado, 

porque me completas

a mis intersticios

los inundas 

y en entera me tornas.


Tienes potestades

únicas, mágicas, 

eres una interpelación 

un desafío perpetuo

a la inteligencia. 


Y te observo, 

te escudriño, 

en osada inquisidora

me convierto 

—porque aun no comprendo—

¿En tus doradas arenas

comienzas o terminas?


Viviana Laura Castagno Fuentes 

lunes, 30 de mayo de 2022

ESTACIONES DEL ALMA

 

Soy una estación 

pero una de la naturaleza, 

a veces soy un otoño exigente 

cada vez que me despojo

de todo lo innecesario. 


Otras me percibo 

un invierno gélido, 

hay sentimientos arrasados

por temporales internos

que hasta a mi piel laceran. 


Pero,

cuando el verano me amuebla

se instala muy dentro 

invocando amaneceres únicos 

que a mi niñez entera 

despierta

y la plenitud perpetúa. 


Luego ¡Ah! aparece ella 

la prestidigitadora, la dama, 

muta todas mis cerrazones 

en esplendorosos amaneceres

y comienza la magia de nuevo

con mi íntima, inefable 

y prolífica primavera.


Viviana Laura Castagno Fuentes 


miércoles, 25 de mayo de 2022

¡AH SI PUDIESE!


Si pudiese

ingresar sigilosamente

en algún alma distraída

me pregunto:

¿Qué encontraría dentro?

Tal vez haya

desiertos interminables

o montañas inasibles

que la vuelven infranqueable. 

Pero cabe la posibilidad 

de que un oasis halle

donde saciar la sed pueda

para continuar mi viaje. 

Porque las almas 

son tan disímiles ellas, 

algunas se cuelan

por los ojos 

y desde allí observan,

otras intentan refugiarse 

entre los pliegues tantos 

para no ser descubiertas. 

Por eso, lo físico es nimio, 

es en espacios abisales

donde nuestra esencia mora

aunque intentemos 

-equivocadamente-

aparentar que solamente 

lo que vemos, es lo que existe.


Viviana Laura Castagno Fuentes 

MIS RECURSOS


Cada mañana

cuando el sol

por doquier ingresa, 

percibo que te busca.

Inunda cada espacio

de la silente casa, 

atisba todos los rincones

y en silencio parte.

Confieso que me pregunto:

si aún estuvieses aquí

¿Se quedaría o no?

Y la respuesta no tarda

en llegar: 

Sí, se instalaría 

cómodamente hasta 

que la hora crepuscular llegue

y a la luna nos obsequie.

Pero, ¿sabes algo? 

elegiste partir 

entonces solamente 

me queda el recurso certero 

de la imaginación, 

que aun consciente 

de que nuestro final 

es esta vez definitivo, 

te buscará junto al sol

escudriñando con solvencia 

cada intersticio de la casa 

en donde ambas 

la plenitud instalamos.


Viviana Laura Castagno Fuentes 

SOLEDAD EN LA LAGUNA


El bellísimo cisne 

se quedó solo, 

la bandada que lo acompañaba

emprendió el vuelo 

de regreso sin él, 

porque algo lo perturbaba.


Tal vez creyó 

que un techo verde

de vetustos árboles 

frondosos e imponentes, 

serían su abrigo, 

su protección o la cura

para un agobio 

que no comprendía. 


¿Cómo explicar que un cisne

estaba triste, 

si volar magistralmente, 

expandir sus hermosas alas, 

levantar su esbelto 

y etéreo cuerpo 

y navegar en mares de nubes 

era su arte? 


Y lo estaba, 

declinó volar hacia su nido, 

escondió su largo cuello 

entre sus plumas, 

minimizó su hermosa danza

en la laguna 

y pareció que apagó 

el brillo de sus luces. 


¿Qué le sucedió 

a esta delicada ave? 

¿Por qué detuvo 

su vida en la laguna 

eligiendo a la soledad

como única compañía?


No hubo respuestas, 

la causa de su agobio 

será un misterio perpetuo, 

quedó aislado y solo

buscando tal vez 

sanar heridas íntimas 

en el seno de una laguna 

cómplice que lo acuna. 


Viviana Laura Castagno Fuentes