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lunes, 20 de mayo de 2024

TRIBUTO A MI ABUELA

 

Sus ojos, daban asilo a su vida, 
allí residía la riqueza transitada
una mixtura de tiempos plenos
y de cielos grises
que allí se aposentaron.

Decía que estaba habitada
por ingentes recuerdos, 
que por ellos despertaba
sabía que el futuro se escurría, 
y no hacía planes
dejaba fluir sin pausas. 

Era muy sabia
a nada material se aferraba,
desde muy joven 
fue artífice de su destino, 
eligió ser libre
en un ámbito pueblerino, 
-donde osar ser genuina-
era casi un sacrilegio. 

Pero, a ella nada, ni nadie,
la amedrentarían.

Decidió un día 
que la gran ciudad sería su casa
allí anidaba la emancipación,
ella tenía autonomía de vuelo
en su alma sabia
y no iba a sucumbir
por absurdos prejuicios ajenos. 

Y extendió sus alas magnas, 

un cambio radical 
sería la respuesta
para una existencia anquilosada, 
patrimonio de pueblos
que en crueles los convierte 
-pero que a ella-
jamás lograrían detenerla.


Viviana Laura Castagno Fuentes 

domingo, 19 de mayo de 2024

MIS DELEITES

 


Cada mañana, mi mirada busca la belleza
que los patios y jardines me obsequian,
y las flores son la expresión 
más perfecta sin duda alguna.

Nada es mío, solamente soy espectadora,
las disfruto como si fuese su mecenas.

¡Vaya mi osadía!
Pido disculpas.

Están ornando los exultantes vergeles que observo,
desde el balcón, ese voyerista, con ínfulas de patio.

Presumen su belleza, sus colores variados y sus formas,
pero, si no estuviesen prolijamente dispuestas
sobre un cantero gigante que las alberga,
confieso que se confundirían con un bellísimo lienzo
pintado por las manos prodigiosas de un artista,
un poeta munido con paleta, pinceles y óleos.

Ellas son -junto a árboles que parecen mimar al cielo-
las destinatarias de mis deleites,
los jazmines, enredaderas que osadamente trepan los muros,
tienen a sus pies tiesos, pero sus brazos se extienden generosos,
sin límites impuestos, invadiendo espacios linderos.

Las azaleas, ostentan colores diversos,
hasta matizados se exhiben con gran estridencia,
aunque este verano impetuoso y obstinado
las ha marchitado y están feneciendo silenciosamente.

No me pertenecen, ninguna de ellas, son ajenas,
son de la naturaleza que las ha creado,
de quienes amorosamente las han cultivado,
pero las siento muy mías también,
cuando, desde mi balcón -un remedo de patio-
ingreso en un estado de éxtasis garantizado
cada vez que hacia ellas mi alma embelesada viaja.

Viviana Laura Castagno Fuentes

LETRAS MIMETIZADAS

 

Reunión secreta
entre vocales y consonantes,
un espectáculo en ciernes
es el argumento supuesto.

Una biblioteca es el escenario,
donde se está dirimiendo
un proyecto grupal, 
que deberá ser acordado.

Un viejo libro, bosteza,
es el hogar de todas ellas,
las cobija desde hace décadas
cuando un escritor plasmó su obra.

Están acurrucadas todas
sobre la contratapa,
solo el silencio reina,
pero hay decisión tomada.

Desean escapar por un rato,
hacia un jardín lindero,
para imitar la belleza
que allí se alberga.

Unas serán majestuosas rosas,
otras imitarán el sutil vuelo
de mariposas monarcas,
mientras vuelan las demás

disfrazadas de colibríes
hasta las glamorosas lavandas.

Las letras poseen
una versatilidad privilegiada,
pueden estar dentro de un libro
pero también en un mundo mágico.

Solo hay que dejar 
que la imaginación vuele, 
para captar lo inconmensurable 
de la creatividad humana, 
cuando decide romper 
las opresivas cadenas
que a la libertad del alma
sojuzga y entumece.

Viviana Laura Castagno Fuentes

AMALGAMAS

 

Soy hija de una niñez amorosa
ella supo convocar a la magia
que en cada espacio anidaba
y a la creatividad expandía.

Soy una mixtura entre etapas
la que de candor rebosaba
con la mujer más cauta de hoy
que no desalojó a su niña.

Soy de la vida que elige la trama 
entre vivencias pródigas
—las propias y las ajenas—
soy mis padres y mis hermanos.

Soy naturaleza, me esculpió un cielo,
soy un río plácido, soles abrasadores
que a mi piel dañaban
glicinas, árboles y calles anchas.

Soy tanto —porque tanto han sido—
soy mis maestras y compañeros,
soy rondas en los recreos, 
soy películas en el cine de barrio. 

Soy amaneceres y crepúsculos
soy la brisa suave de primavera,
pero también soy un cambio drástico, 
soy de la ciudad ahora,
soy de todos y de nadie. 

Viviana Laura Castagno Fuentes

sábado, 18 de mayo de 2024

EL OCASO

 

Aquel cielo cómplice

-el nexo donde coincidíamos- 

bajó el telón un día

secuestró su magia

y apagó para siempre

el lucero donde nos mirábamos. 


Los caminos recorridos

quedaron en la memoria,

yacen atesorados

eran tan vastos, tan pródigos,

hoy poseen carteles de clausura.


La luna que guardaba

nuestros anhelos cada noche, 

tiene su faz cansada

minimizó el brillo inmaculado

porque sucumbieron los sueños. 


Las aguas impetuosas del río 

en estanque devinieron, 

en un acto de empatía tal vez

decidieron ser aguas quedas

acompañando el final inesperado


Las gardenias primorosas 

menguaron el esplendor

esa madrugada,

la espera fue estéril

y ellas sobre esperas

no comprenden, son flores.


Los proyectos amorosos 

se volatilizaron, 

no hay luna, ni nexo 

se confundieron los caminos 

hacia ningún lado, 

y por tristeza

las gardenias fenecieron. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 

SILENCIOS


Cuántas veces

cuando en libertad

a mi mente dejo,

de silencios hondos se inviste

y solamente la quietud reina.


Cuántas veces

cuando en nada pienso,

en una montaña informe

de mutismos

sin advertir siquiera, 

me convierto.


Pero no hay vacíos, 

aun silente, aun ausente,

hay palabras empotradas dentro

que plácidamente

su momento esperan.


Cuántas veces

solo páginas en blanco poseo,

pero, aunque en apariencia

ni renglones ostentan

si escudriñas con esmero

verás que están llenas.


Cuántas veces

me percibo completa

aun vacía,

trampas que tiende mi mente

porque sobre sofismas

ella es una experta.


¡Cuántas veces!


Viviana Laura Castagno Fuentes

¿DUEÑOS?

 

Nada decidimos en realidad, siempre lo hace la vida por nosotros. Tal vez, algunas veces nos permite que creamos que tenemos alguna injerencia, pero al camino lo construye ella y con un guiño de complicidad o un gesto afable nos habilita el viaje.

Un viaje que ostentará precipicios insondables, fiordos inasibles, pero también suaves valles con una delicada alfombra de gramilla y flores silvestres para garantizar el disfrute, que tendrá por supuesto sus intermitencias.

Porque nos sorprenderán - cuando más distraídos estemos - borrascas inesperadas que nos obligarán a buscar un albergue hasta que la iracundia amaine.

Creer que nuestros proyectos podemos materializar por un mero voluntarismo - en no haber comprendido nada -, las vicisitudes son tantas y tan sorpresivas, hábiles en desbaratar lo que habíamos pergeñado y siempre o casi siempre -nos sorprende desnudos y vulnerables-.

Hay que otorgar el espacio necesario para las contingencias, somos pasajeros efímeros, aunque a veces presumamos -con cierta dosis de soberbia- que somos los conductores.

Dueños de nada, de todo somos los inquilinos.

Y cuando la travesía su fin atisbe, no será con nuestra anuencia, sino que seremos sorprendidos, avasallados por los imponderables, porque así de impredecible y recalcitrante es la vida.

Viviana Laura Castagno Fuentes