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viernes, 24 de mayo de 2024

¿EXITOSO?

 

-Soy exitoso-, afirmó,
con su tono irreverente,
altanero y soberbio,
dejó atónitos a todos
nadie se animó a rebatir nada,
-le temían- y él los controlaba.

Porque para él,
las acumulaciones materiales,
las aprobaciones sociales,
eran el éxito -allí residía todo-
no había nada más importante.

Amaba insuflar temor
y era consciente de ello,
cuánto más poder demostraba,
más influencia ejercía
y en esos placeres absurdos 
se regodeaba el imbécil.

No amigo, el éxito
no es tener al mundo 
entre las manos
mientras lo vapuleas
y menos domeñar a otros.

El éxito se mide con valores
y la maestra es el alma,
se es exitoso cuando hay honor,
sino todo lo acumulado -es fracaso-.

¿Exitoso o mentecato?

Viviana Laura Castagno Fuentes

MAESE OTOÑO


Unas hojas macilentas

y otras moribundas

están alfombrando

toda la intemperie,

e invaden espacios 

en actitud desafiante.

 

Nada queda exento,

hasta las lavandas

que recién despertaron,

tienen a sus ramilletes

literalmente abducidos

por la tozudez del otoño.


En apariencia

es un gran desbaratador,

aunque en realidad

es un asistente puntual

libera a las especies 

de todo lo superfluo.


Si lo observamos 

con los ojos del alma

-es un pedagogo impecable-

nos enseña sobre ciclos 

que acaban y renacen,

definitivamente -el maese otoño-

llegó para enseñarnos.


Viviana Laura Castagno Fuentes

jueves, 23 de mayo de 2024

VIAJANDO HACIA ELLA

 

Ella está iniciando un viaje,
no sabrá de estaciones ni aeropuertos,
es una travesía única, muy íntima,
sin pesados equipajes
que solo incomodidad aportan.

Ella esperaba con ansias tantas
el momento exacto para sumirse
en un sueño -tan indescriptible-
que de ligerezas estaría habitado,
comprendió que su derrotero
prescindía de todo lo superfluo.

Ella está partiendo
hacia remotos intersticios,
la placidez de su mirada define
la profundidad de sus sentimientos.

Es dueña y ama absoluta ahora,
es timonel de su barca, ya no pasajera,
comenzó a navegar por los espacios abisales 
de su alma prístina y genuina 
su verdadero hogar, su casa.

Viviana Laura Castagno Fuentes

¿CUÁNDO?


Tal vez, 

nos reencontremos

cuando el invierno

se vuelva primavera

y a los esplendores

con idoneidad instale.


O tal vez sea,

cuando la mar 

-en un gesto magnánimo-

a sus aguas abduzca 

mengüe su voracidad

y deje ser a la playa.


¿Y si fuese?,

cuando nuevos amaneceres

a los zorzales convoque,

hay demasiada orfandad

y eran la sinfonía coral

que a los sueños desvelaban.


O puede suceder,

el día en que mis letras

su jubilación demanden,

aman cautivar corazones

mientras despabilan mentes,

pero también se cansan.


El reencuentro ocurrirá,

pero no tengo certezas

la vida me acostumbró

a lidiar con imponderables

-aunque mi alma está intuyendo-

que ese día está llegando.


Tal vez...


Viviana Laura Castagno Fuentes

miércoles, 22 de mayo de 2024

UNA SUTIL INTERPELANTE

 

La poesía tiene capacidades ilimitadas, hasta diría, de tan polifacética, es una artista casi.

Ella sabe ocultarse entre el plumaje iridiscente de un diminuto y elegante colibrí, nos mira desde la gota de rocío que olvidó la noche sobre un pétalo —aun dormido— de una margarita, nos contempla —con discreción— envuelta en una suave brisa de primavera y hasta logra mimetizarse con las sinfonías que las avecillas entonan.

Ella es así, tan dúctil, tan versátil, pero no es indolente, sabe también involucrarse con las tragedias tan humanas y tan dolorosas desde siempre. 

Ama hablar sobre el amor, el que genera plenitud, pero también sobre el que corazones deshace, es quién busca restañarlo muchas veces, cuando desde sus versos las palabras enaltecen y son prodigiosas asistentes de emergencias.

Pero, cuando la mentira, la vulgaridad, la violencia, el odio, el resentimiento y la injusticia que políticos infames y corruptos instalan y nuestros sueños arrebatan, es justamente allí donde la poesía muta, sufre una transformación y se torna implacable, porque se convierte en un grito de auxilio, clama por una humanidad más atenta, más ecuánime y humanizada.

Y no me digan que es una dama débil, durante siglos han minimizado su poder para comunicar y es ella justamente quién posee una capacidad de síntesis como ningún otro género.

Ella, chiquita, hasta frágil a veces, logra dar sus estocadas para despabilar a almas que adormiladas viajan, cuando sus versos transmiten las ingentes tragedias en que la humanidad está sumida.

¿Débil la poesía, frágil ella?

No, se equivocaron los hombres, se equivocaron cuando a su alma abandonaron, ignoran que es nuestra fuerza motriz y por ella en esta vida estamos.

Pero, la poesía no se equivoca, es la dueña absoluta de aquellas verdades que la humanidad en ocultar se empecina, de los odios que paren guerras, de los amores que naufragan y hasta de la malicia que en tantos corazones decidió instalarse.

¿Débil la poesía, ilusa ella?

Es una estupenda interpelante, que logra estampar unas cuantas verdades a una humanidad deshumanizada que —en absoluto estado de desconcierto y ausencia-— el inefable viaje de la vida
está realizando.

Viviana Laura Castagno Fuentes

NOS MIENTEN

 

Nos están mintiendo, vida,
hay verdad oculta

para que los miedos
a todos nos anquilosen.

Nos están mintiendo, mucho,
para que no actuemos,
somos necesarios 
en cautiverio y anestesiados.

Nos están mintiendo a todos,
es una amalgama compleja
hay complicidades tantas
y el mundo se están repartiendo.

Nos están mintiendo y duele,
la verdad es la única cura,
nunca ganó nada la mentira,
con ella siempre perdimos todos.

Nos están mintiendo, vida
y debo ser muy sincera,
porque algo dentro de mí 
están matando cada día.

Nos están mintiendo,
no desean la libertad
fue un ardid solamente
el poder los aguardaba.

Nos están mintiendo, vida,
pero llegará el final
-nada dura para siempre-
y la verdad saldrá airosa.

¿Nos seguirán mintiendo?


Viviana Laura Castagno Fuentes

lunes, 20 de mayo de 2024

EL VIAJE

 

El viaje hasta aquí

no fue planeado

ni deseado por mí, 

fue una imposición

un desvío en el camino de la vida.


Sentí que regresé

al pasado abruptamente 

y que en sus inefables fauces

fui devorada con creces

sin que lo advirtiese siquiera. 


Es tan extraño todo, 

no hubo adaptación, no hubo,

estrené miles de estrategias 

pero sucumbí mil veces 

en intentos vanos. 


Tal vez la vida, 

-la más solvente de las docentes- 

estaba enseñándome algo

y tuve que aprender

que al final no decidimos nada 

porque decide ella.


El viaje hasta aquí 

fue una gran lección, 

me planteó miles de preguntas 

y heme aún hoy

-infructuosamente-

intentando hallar las respuestas

que definitivamente 

no llegarán nunca. 


Viviana Laura Castagno Fuentes