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lunes, 10 de junio de 2024

DESPIERTAN ELLOS


 Esta mañana 

como si hubiese 

—una trama pergeñada—

el aroma inconfundible

del café que compartíamos

ha recreado tu imagen

y la agigantó con creces.


Pero no estás allí

solamente,

sino en los silencios

—esos que hacen ruido—

ellos hablan y comunican

con gran idoneidad

y de las palabras, prescinden.


Y es en la sonrisa cómplice

la que en tus ojos estaba,

y es en la hoja distraída

que el viento desgarra

ayudado por una lluvia

tenaz y duradera.


Y es en la bellísima

planta de aljaba 

que está demorando

ofrendar a su reina, 

—tal vez he sido ineficiente 

en sus cuidados—

o te extraña y decidió

minimizar su brillo. 


Y es en el cielo 

que no abrió 

sus párpados,

—una recalcitrante bruma 

lo está eclipsando—

y bajo un manto gris 

ha desaparecido. 


Y es en la noche 

que alargó su estancia, 

y es en el atardecer 

—que disciplinó a sus luces—

cuando la oscuridad 

llega a secuestrarlas

antes de lo convenido. 


Y es de nuevo 

en otro café fragante

—el último de la jornada—

el que en soledad disfruto, 

mientras tus recuerdos 

con determinación manifiesta

en perpetuidad absoluta

se han convertido.


Y es en tu legado

de amor

—la fuerza motriz—

donde recuesto ahora

mis tribulaciones,

soy la heredera absoluta

y hasta la garante

para que aun ausente

—tu exilio sea un fracaso—

porque en mis recuerdos

vivirás, mientras yo viva.


Viviana Laura Castagno Fuentes 

DOS EN UNO

 

Las expresiones 

con las que nos arroba

la naturaleza,

la sabiduría implícita 

que comunica con sus dones

es absolutamente

incomparable. 


Hay una especie de sauce 

que posee una peculiaridad única,

ha extendido su tronco 

en sentido horizontal, 

—se acostó diría—

sobre la madre tierra

que con amor lo acuna. 


En sus extremos, 

dos bellísimos vástagos 

están medrando; 

tienen alma de aves

—son hermanos ambos—

pero con ansias de vivir

una existencia emancipada. 


Si sabrá la natura, 

si sabrá ella, 

—soporta condiciones adversas—

fríos hieráticos la ponen en pausa,

calores abrasadores 

sus esplendores agostan, 

y aun así, nos ofrenda sin remilgos

estas extraordinarias 

obras de arte, sin alarde alguno. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 

domingo, 9 de junio de 2024

COMPLICIDAD ACORDADA


Cuando más necesito a mis letras, a mi poesía, ellas más y más se alejan
como en un gesto de complicidad que han acordado entre todas y los vacíos internos 
se consolidan —parece un galimatías lo expresado—, pero es lo que sucede en realidad.

No es egoísmo, menos indolencia —ellas no avalan las mezquindades—se apartan un rato, se ausentan,
porque saben que necesito cierta cuota de aislamiento o libertad para edificar el lugar donde les daré albergue más tarde.

Y es justamente, —en ese frágil límite— entre la orfandad del abandono y la imperiosa necesidad 
de habitar un universo para mí solamente, cuando "la confusión" se aposenta y desbarata todos mis planes.

Es inquisidora la dama, intenta atosigarme con la culpa, pero sabe muy bien que no puede, porque no soy culposa, asumo mis limitaciones, mis yerros, pero lo otro me es ajeno.

No he urdido el exilio para la poesía, todo lo contrario, le he otorgado una licencia, un permiso amable a mis letras para pergeñar un lugar para el reencuentro.

Cuando la inspiración regresa, porque el alma ha creado el albergue, el puerto seguro para el anclaje,
—entonces una fuerza inexplicable comienza a fluir muy dentro y convoca a las itinerantes— porque 
el hogar está listo y ellas son las residentes más importantes, las garantes para que mi poesía exista y renueve mi compromiso con la vida.

Viviana Laura Castagno Fuentes

EL VIAJE DE MI VIDA

 

Y sigo aprendiendo, cada día,
—mi viaje es pedagogía absoluta—
no existen lugares, recuerdos,
ni personas, que no me enseñen algo.

Aprendo mirando, escuchando,
aprendo del que ostenta, del soberbio,
—pero también de los opuestos—
del humilde y del austero,
todos son docentes sin saberlo.

Aprendo cuando sueño
y mis sueños naufragan,
es porque elegí mal el navío
o me equivoqué de mar,
no era por allí la travesía,
era por un río mi derrotero.

Aprendo en días luminosos
o cuando las cerrazones invaden
confundiendo el alba con la noche,
y soy alumna cuando el dolor
arremete y se empotra sin miramiento.

Y me equivoco, tropiezo con óbices
de todo soy única responsable,
—y de mis yerros surge la experiencia—
soy sol refulgente y eclipse al mismo tiempo
artífice de mis luces y mis sombras.

Viviana Laura Castagno Fuentes

martes, 4 de junio de 2024

EN DESNUDECES


El provecto y férreo sauce

se ha rendido —parece—

a los embates tozudos

de un pertinaz viento.


Agita su larga cabellera

cediendo a los caprichos

—de un otoño en fuga—

que insiste en desnudarlo.


Si sabrás amigo sauce

sobre despojos inevitables,

—cuando mozo resistías— 

hoy, la entrega es tu respuesta.


Los vestigios de tu cuerpo

yacen por doquier, desordenadas,

—ellas que hasta ayer nomás—

garantizaban tu existencia, 

hoy, en alfombra crujiente

han devenido. 


Viviana Laura Castagno Fuentes

lunes, 3 de junio de 2024

LA ENIGMÁTICA

 

Es tan impetuosa la vida
es tan impredecible siempre
—de acasos y ocasos nos inunda—
pero insistimos en que sea justa.

Es la vida, no es justa, ni injusta,
son las consecuencias naturales
habrá etapas con cielos amorosos
y otras con diluvios interminables.

Dicen, que de nosotros depende,
en realidad no decidimos nada, 
al contrario, por situaciones externas 
somos vapuleados y quedamos tiesos. 

Sería maravilloso, poner en maletas
nuestras aflicciones y enviarlas lejos
a otras galaxias si fuese posible, 
comenzar de nuevo todo
 y que duela menos.

Escribiría más comas y puntos seguidos
—evitaría los puntos y aparte y finales— 
siento que así habría más opciones
para percibir —los largos paréntesis—
que la vida escribe todo el tiempo.

Viviana Laura Castagno Fuentes

domingo, 2 de junio de 2024

CAVILACIONES


 ¿Y qué de mí

sin la anuencia 

de las letras?


¿Y qué de mí

si la imaginación

cede ante los óbices?


¿Y si en mi orbe

se esfumaran las luces

y se ausentara la poesía?


Seguramente,

crecería la maleza 

y la esterilidad se ufanaría.


O pediría

su jubilación 

la escritura, por hastío.


Pero, nada es definitivo,

—no poseo las respuestas—

pero sí, todas las preguntas.


Viviana Laura Castagno Fuentes