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miércoles, 14 de agosto de 2024

ETAPAS


Desearía muchas veces,

poseer la versatilidad,

la fortaleza y resiliencia

que exhibe la naturaleza.


Ser como la mar,

cuando a sus aguas 

en actitud de beligerancia

hasta la playa las acompaña.


¿Y si tuviese tal vez

la percepción del ave

cuando ante una borrasca

hasta sus cantos enmudecen?


O tener la robustez,

de los plátanos esbeltos

que resisten con hidalguía

cuando un vendaval los arrecia.


Pero muy dentro de mí

hay zonas calmas y bravías

y soy un roble muchas veces

pero otras, ante una llovizna

mi aparente estabilidad, colapsa.


Viviana Laura Castagno Fuentes

lunes, 12 de agosto de 2024

ACTOS FALLIDOS

 

Intento,

aun titubeando y frágil, 

descubrir la magia oculta

en la aparente insensibilidad 

de una piedra solitaria. 


Intento, 

celebrar la beldad de una rosa 

escondida en un pimpollo tierno

aunque laceren mi piel 

las espinas. 


Intento, 

solazarme en este cielo perfecto

cada vez que hallarme procuro

pero fracaso en el intento 

y en su vastedad me pierdo. 


Intento,

que mi mente se convenza

"que si no hay cohesión 

con el alma" 

los tercos desasosiegos 

harán de mí su presidiaria. 


Intento, 

aun allí donde lo mustio reina

descubrir lo pródigo, 

pero es estéril mi gesta

porque en mi alma

"moran ausencias irredentas". 


Viviana Laura Castagno Fuentes 

domingo, 11 de agosto de 2024

ESTOICAS SOBREVIVIENTES


Los últimos embates 

de un invierno tan crudo

como recalcitrante,

ofrece espectáculos únicos.


Hay unas hojas tiritando

que supieron ignorar al otoño

y están aferradas todas ellas

a una macilenta rama de sauce.


Durante meses ofrendaron

una maravillosa lección 

sobre hidalguía y resistencia

y aun con todo en contra, viven.


Antes exhibían un verdor 

tan intenso como brillante,

pero hoy están deslucidas

y son jirones, esperpentos.


Creo que cederán muy pronto

sus fuerzas están menguando,

mis amorosas hojas resilientes

eludieron con bríos al otoño

pero ante el invierno, claudicaron.


Viviana Laura Castagno Fuentes


MI AGASAJADA


Dentro de mí
está hospedada
desde hace décadas,
la naturaleza toda.

No hay espacio
ni intersticio
tampoco sentimiento,
donde no more ella.

Albergo sus ríos caudalosos, 
sus lagunas amorosas
pero también los estanques
donde las aguas duermen.

Alojo a fiordos imponentes
que hunden sus pies
en un piélago tan ausente
como bravío, que los aguarda. 

Conviven en armonía
las estaciones todas
con sus peculiaridades
y sus disímiles personalidades.

Dentro de mí
bullen: la primavera,
el otoño, el estío e invierno
con sus soles y sus lunas.

Porque si así no fuese,
mi poesía estaría huérfana
abandonada a su suerte
y yo sin ella: no existiría.

Viviana Laura Castagno Fuentes

¡SILENCIO!

 

Hay momentos que invitan
—al silencio como respuesta—
porque cuando el dolor atiza
él obra como el mejor aliado.

El alma elude a los locuaces
—la atosigan innecesariamente—
ella es ama de sus tiempos
que son sabios y diferentes.

Existen tantas aflicciones
y cada quién es único,
—no hay una receta magistral—
ni una pócima 
con propiedades mágicas.

Dejemos fluir a los dolores
buscarán las hendijas exactas
—por donde realizar su éxodo—
porque siempre, siempre
las intervenciones ajenas, huelgan.

Viviana Laura Castagno Fuentes

jueves, 8 de agosto de 2024

RESARCIMIENTOS


Estoy descubriendo
—con enorme perplejidad—
que a mis fragilidades
les han brotado 
raíces nuevas y resistentes.

Las zonas yermas,
los desiertos interminables
y los ríos con lágrimas 
—que se habían petrificado—
están procreando un vergel
ahora.

Y no me atribuiré nada,
—no son logros personales—
sería una improcedencia
y un acto de irreverencia
hacer mío, lo que es ajeno.

El tiempo fue el artífice,
el que aportó cierta paz 
—a mi universo en ruinas—
es el que me está explicando
con enorme contundencia:
¿Por qué dueles todavía?

Viviana Laura Castagno Fuentes

lunes, 5 de agosto de 2024

KIKA

 

Lograste —aun después— 

de tu adiós inesperado,

modificar mi vida toda

y nada dentro de mí

ha quedado indemne,

cambié y seguiré 

cambiando 

—consecuencias inevitables— 

de un aprendizaje 

que redefinió todo. 


¿Y sabes algo?


No importa la edad

ni la tuya, ni la mía,

—porque no minimiza el dolor—

ni siquiera lo atenúa,

lo único trascendente

es la profundidad 

de los vínculos

que ambas construimos.


Es el amor 

después del amor,

—siempre te amé—

pero en mi madurez

se fue magnificando

y alcanzó su plenitud

—indefectiblemente—

mientras envejecías 

solo por fuera —asegurabas—

porque dentro de tu alma

eras joven todavía. 


Siempre te extrañaré

y también siempre habrá 

un sabor, un aroma,

una flor y hasta un gesto

—de entrega y generosidad—

que traerán tu recuerdo

—y tu vigencia inevitable—

porque es imposible olvidar

a quién me edificó con creces

con un amor único

e inexpugnable.


Viviana Laura Castagno Fuentes