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sábado, 5 de octubre de 2024

ESPERAS... VANAS

 

Todo está aviado,

hay un café esperando

servido en tu taza predilecta.


Estoy colmada con creces

con —tu amor inextinguible—

que me erige y me sustenta.


No temas, ni sufras,

—cuando frágil me percibas—

es natural, ¿te acuerdas?


Todo está aviado,

tu café tornó a témpano

cuando irrumpió la primavera.


Viviana Laura Castagno Fuentes

EMISARIOS

 

Me he extraviado, o tal vez han cambiado los carteles que mi orientación garantizaban.

No era este el lugar, no era el mes tampoco y hasta me equivoqué de año.

Tengo un amasijo de sentimientos —que juntos dan forma a una obra de arte— se parece a las que  construyen con metales y hojalatería —hay de todo un poco y para todos los gustos—.

Estoy sin estar siquiera, como si una escisión interna me hubiese diseminado en mil fragmentos que en un universo nuevo y desconocido se están esparciendo. 

Y me pregunto: ¿Por qué?, si justamente —la certidumbre era mi puerto—, el sitio perfecto donde mi navío tenía su resguardo habilitado.

Y vuelvo a preguntarme: ¿Por qué el caos se apoderó de mí?, —infligió tanto daño— que mis letras se han volatilizado y hacia un lugar ignoto —sin mi anuencia— han viajado. 

Intento erigirme y ponerme en pie, —se derrumbó una montaña sobre mi cabeza— y aun no logro discernir si estoy despierta o dentro de un sueño interminable. 

Mientras escribo, desde el afuera ingresa la algarabía de los loros —soliviantados y tumultuosos— amenizan gratamente mi escritura, mientras me abstraen un poco y cierta paz instalan.

Y como la natura —aporta mensajes encriptados siempre— me pregunto: ¿Serán acaso los loros portadores involuntarios de las respuestas que faltan?

Porque convengamos, los traviesos y gregarios loros que en la araucaria anidan, irrumpieron justo cuando —sentía a una galaxia explotando— y —como por arte de magia— la montaña derrumbada comenzó a generar un orden inesperado y necesario mientras me liberaba.

¿Fuiste tú verdad?, las aves fueron solamente las mensajeras, como ha sido el colibrí —hace unos meses— o la bellísima mariposa monarca que hasta mi escritorio osó ingresar hace unos días.

Porque eres la causa de mis extravíos, pero también eres —quién con amor reorganiza el caos—  que de mí se apodera cuando mis galaxias estallan y mis caminos se confunden. 


Viviana Laura Castagno Fuentes

lunes, 23 de septiembre de 2024

EGRESOS


En la contundencia 
que el silencio impone
cuando al estrépito calla.

En las mutaciones
que trajo la primavera
modificando el entorno.

En la mente divagando
cada vez que el insomnio
se empecina con mi sueño.

En la brisa amable
que acaricia con sutileza
los pétalos que han despertado.

En el brillo de un cielo
que de cerúleo se ha investido
y con la mar se confunde.

En los aromas y sabores
de un pan recién horneado
hecho con amor y delicadeza.

En todo ello y mucho más
—egresas de los recuerdos— 
y en presencia irrefutable, mutas.

Viviana Laura Castagno Fuentes

sábado, 21 de septiembre de 2024

LA CONTUNDENTE

 

El cambio comenzó

—hace un mes más o menos—

y hacia donde observemos

la metamorfosis continúa.


Despertaron los brotes

los verdores intensos,

—estallaron las ramas— 

con sus bellísimas flores.


Llegaron desde otros lares

—nuevas variedades de aves—

hasta se engalanó el sauce

para ofrendarles cobijo.


Se apresuró el alba

hay destellos diferentes,

—se han prolongado las luces—

¿Hubo un pacto con la noche?


¿Y el cielo?, no es el mismo

luce otras estridencias,

los fríos están claudicando

ante una calidez que avanza.


Entonces...

¿No son todos indicios 

evidentes e irrefutables

de que la primavera reina

y todo ha modificado?


¿Y debo creer en la ciencia

—con su manifiesta soberbia—

que el equinoccio comienza

entre mañana y pasado?


Entre la naturaleza y la ciencia

—creo en los esplendores— 

porque la natura señores

la natura —jamás miente—.


Viviana Laura Castagno Fuentes

viernes, 20 de septiembre de 2024

AROMAS

 

¿A qué huelen

las letras, que en un poema

con amor fueron plasmadas?


Puedo intuir al menos

que tendrán una fragancia

a frescura y primavera.


O tal vez sepan 

a bellísimas lavandas

cuando una brisa las mece.


¿Y si su perfume 

sabe a mar en la madrugada

cuando sus aguas sueñan?


¿Y si nos sorprenden 

y descubrimos alborozados

que su aroma —huele a alma—.


¿A qué huelen las letras

recién estrenadas

que en una poesía viven?


Viviana Laura Castagno Fuentes


PARADIGMA


En los viajes diarios

hacia mi biblioteca

—por recuerdos atestada—

intento ser selectiva

y despierto a alguno de ellos.


Desperezo a aquellos

—que fertilizaron mi vida—

y me esmero en no despabilar

a los que sangran todavía.


Y es inevitable,

surges tú, estás vigente,  

—en el pasado no existes—

te has vuelto un presente

necesario y justificado.


Y en ese titubeo

surge con ínfulas

—el fracaso estrepitoso—

porque olvidarte 

es tan imposible

como pretender 

una mar sin playas.


Has sido un paradigma,

porque has logrado

—marcar a fuego mi vida—

tu impronta revive en mí 

—una plenitud excelsa—

que enriquece mis días,

aunque las cerrazones

sin mi anuencia, se inmiscuyan.


Viviana Laura Castagno Fuentes

jueves, 19 de septiembre de 2024

EL ALUD

 

A todos...

tarde o temprano

nos zamarreará la vida

y no sabremos si estamos

despiertos o soñando.


A todos...

nos arrasará por dentro,

sentiremos que un alud

se precipitó de improviso

y atrapados en él quedamos.


A todos...

el día se nos volverá noche

el verano será invierno

dejarán de existir los meses

porque todo parecerá lo mismo.


A todos...

la vida nos está esperando,

inferirá su sorpresiva estocada

cuando más distraídos estemos

y justo ahí, se paralizará la tierra.


A todos...

nos sucederá, no hay atajos,

o nos sorprende desnudos 

y prestos para ser alumnos

o se impone la indolencia

y "aquí no ha pasado nada".


Viviana Laura Castagno Fuentes