No parpadees cielo,
no entrecierres tus ojos
déjalos abiertos un rato
necesito de tu luz
las sombras inhiben a mis letras
y ellas sin claridad
de mí escapan sin titubeos.
Bienvenidos a este universo donde "La Poesía" les propone viajar hacia las profundidades del alma. Deseo que ese viaje sea ameno y los invite a regresar siempre. Muchas gracias por visitar este espacio.
No parpadees cielo,
no entrecierres tus ojos
déjalos abiertos un rato
necesito de tu luz
las sombras inhiben a mis letras
y ellas sin claridad
de mí escapan sin titubeos.
Mira con luces
que en sus ojos viven
—son dos farolas—
que a la paz convocan
mientras desdibujan
las estolideces humanas.
Posee dones extraordinarios,
captura las emociones
basta una mirada diferente
para que su actitud modifique
—tiene un idioma en su alma—.
A veces pienso seriamente:
¿será de este mundo?,
porque convengamos
abriga sentimientos puros
garantes de un amor ilimitado
y yo dudando si en realidad
soy una buena compañera de viaje.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Viene el amanecer
ataviado con reminiscencias
tan imprescindibles ellas
como también necesarias.
Viene el amanecer
investido de sonrisas
caben todas en tus ojos
aunque estén tiesos tus labios.
Extrañar
es para mí un sentimiento
que tiene potestades íntimas
y posee la autonomía
para resistir mis estrategias
cuando domeñarlo intento.
Es tan ubicuo como hábil,
sortea mis estériles
esfuerzos y me desanima,
porque la analgesia fracasa
y entumece mi universo.
Extrañar, un verbo solamente
si leemos la palabra
sin atención y reparo,
pero comprendiendo
su estricta acepción
se transforma en un alud
debajo del que muchas veces
permanezco sepultada e inerme.
Que los horripilantes ruidos
de la guerra se acallen,
que enmudezcan todos
—para siempre—
y que en un recuerdo
se conviertan pronto.
Que el extraordinario poder
de las palabras
—viajen ellas escritas o verbalizadas—
sea el reemplazo eficiente
y definitivo (espero)
para convocar a los artífices
de una paz definitiva
y no —mesiánicos pactos—
que más conflagraciones encienden.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Un grito desgarrador
un ave diminuta miraba
una ventana fue el escenario.
Escudriñaba hacia el interior
reclamando una ayuda urgente
porque la vida se le esfumaba.
Heme aquí hoy —desgarrada—
la muerte me buscó de nuevo
y otra vez fracasé en la respuesta.
¿Por qué, por qué?
Viviana Laura Castagno Fuentes