SÍGUEME EN MI BLOG

domingo, 21 de julio de 2019

DEFINITIVAMENTE SOY ALMA



Sesenta y dos años me visten
y un amasijo informe se funde,
con la mujer de este presente
y aquella niña que se niega a irse.

Sesenta y dos abriles,
hoy es ayer todavía,
aún me percibo jugando,
armando collares con flores.

Me amuebla una niñez plena,
me resarce de dolores nuevos
y de aquellos que ya envejecieron.

Sesenta y dos años, ¿quién diría?

Soy un cuaderno de escuela primaria,
justo en el mes de septiembre,
poseo más páginas escritas
y quedan muy pocas por llenarse.

Sesenta y dos años, un libro,
con sus hojas ajadas, por leídas,
y las demás impolutas, intactas,
porque aún esperan ser exploradas.

Sesenta y dos años, es poco,
quedan caminos por ser descubiertos,
el cuerpo grita sus limitaciones
y el alma clama con candor genuino.

Sesenta y dos años,
¿Será cierto?
Una vida larga, según la perspectiva,
parecen muchos, pero son exiguos,
no he alcanzado la comprensión todavía.

Sesenta y dos años, ¡detente tiempo!
porque sigo dirimiendo
en soledad absoluta
si acato a mi alma sin cortapisa
abrazando los imponderables todos.

Sesenta y dos años
¡Quién diría!
Tú vida, tan impredecible
y yo, tan incauta a veces,
la mente intrusa se interpone,
pero gana mi alma y lo hará siempre.

Sesenta y dos años
¿Quién diría?

Viviana Laura Castagno Fuentes

sábado, 20 de julio de 2019

TIEMPO AL TIEMPO



A veces, aunque haya soles radiantes,
tenemos tempestades ominosas
que se desatan sin pronóstico previo
muy dentro y a la deriva nos llevan.

No hay embarcación segura,
ni cielos apacibles, ni mares calmos.
Todo es un amasijo de inclemencias
que nos obligan a lidiar con bríos
para evitar naufragios.

Son tiempos de inseguridad, 
no hallamos el amparo exacto,
perdimos nuestra brújula,
la que nos conducía a buen puerto.

Son las vicisitudes de la vida, 
hay que permitir que todo amaine;
aparecerá la calma que alejará al naufragio, 
se instalará la paz en nuestras borrascas
porque el tiempo, es el único resguardo.

Viviana Laura Castagno Fuentes

                          



jueves, 18 de julio de 2019

DOS EN PUGNA


A veces me sorprendo, 
porque sin proponerme 
sigo imaginando que estás aquí, 
trampas que me inventa la mente,
tan hábil ella, tan impredecible. 

Porque es astuta, busca atajos, 
y me lleva a recónditos espacios, 
donde tus recuerdos aún duelen.

Pero, se interpone el alma, 
sabe encender alarmas,
creo que pretende despertarme
—porque siente que aún duermo—
cuando taciturna me observa. 

Mi mente, una urdidora habilidosa, 
sabe que gesto fantasías siempre 
—para suavizar los declives de la travesía—
e insiste en traerte a este presente.

Pero no me engaña, es una timadora, 
estás en el pasado, eres historia, 
porque no logramos trascender 
los límites que nos fueron impuestos. 

Mente y alma, tan íntimas, 
pero tan disímiles siempre. 

Una posee artilugios tantos
tiene esperanzas escondidas
y la otra, es mi cómplice, 
la que logra, aun desgarrándome, 
despabilarme.

Viviana Laura Castagno Fuentes

miércoles, 17 de julio de 2019

SEÑOR DOCENTE



Y sí, la vida continúa siempre,
no cede un ápice por nadie,
no existen paradas, ni estaciones,
que consigan detener su travesía.

Pero, para el dolor hay etapas,
él es quién escoge los tiempos, 
aunque creamos tener injerencia, 
decide el cómo, el cuánto y hasta dónde. 

Si nos apresuramos en expulsarlo, 
hará el intento por quedarse, 
hay que otorgarle las libertades, 
para que sea inquilino, jamás propietario. 

Allí reside el secreto:
darse el espacio para aceptarlo,
cuando con él nos amigamos,
el día menos pensado nos sorprende,
arma sus maletas y se marcha.

Viviana Laura Castagno Fuentes
                   

ENAMORADA DEL MURO



Te he observado, durante años. 

Recostaste tu cuerpo recién estrenado
sobre un muro que lo amparaba
y tendiste con generosidad infinita,
tus ramas pródigas, como un abrazo. 

Poseías una belleza inigualable,
tus hojas verdes e intensas
brillaban cuando el sol las miraba,
y trepaban cada día hacia un cielo
que parecía aguardarlas.

En las primaveras, vestías de gala, 
ramilletes de flores delicadas 
cubrían tu follaje abigarrado
y debajo de un sutil manto fucsia, 
por unos días, desaparecías. 

Eras tan hermosa, imponías tu estilo. 

Y hoy, parece una pesadilla todo,  
te han mutilado sin piedad alguna 
y yaces en un suelo que es tu féretro, 
hubo una decisión incomprensible, 
que te ha desgarrado de aquel muro.

Solo albergo una esperanza tenue, 
y es, que cuando lleguen nuevos ciclos,
de tu lúgubre silueta hoy mustia,
renazcan otros brotes, otros verdores,
y vuelvas a abrazar a quién te amparaba. 

Viviana Laura Castagno Fuentes

                      

viernes, 5 de julio de 2019

LIMONERO "CUATRO ESTACIONES"



El patio ahora ostenta,
la tristeza que instaló
un invierno puntual,
que trajo su bagaje
de fríos llegados de otros lares.

Nada ha quedado,
de los colores y las texturas
que había plasmado
con habilidad de artista,
la primavera tan dúctil y prolífica.

En un rincón, un limonero,
con su cuerpo de leña
encorvado hacia la tierra,
obsequia sus frutos
que resisten, en ramas lánguidas.

Observarlo es una delicia,
intenta aferrarse a viejos tiempos
cuando estaba erguido
con sus pies bien aferrados
y sus ramajes pródigos estrenando.

Amigo árbol, has dado tanto;
vienen tiempos de descanso
estarás hastiado y aterido,
es hora de dormir, menguar fuerzas,
hasta que nuevas primaveras
instalen otros bríos en tu alma sabia.

Viviana Laura Castagno Fuentes

jueves, 4 de julio de 2019

LA MISMA, PERO DISTINTA



¿Sabes vida?
Tal vez haya un bis
entre nosotras...
¿Quién puede saberlo?
Y te confieso 
desearía ser la misma
pero distinta, con los avales
que la experiencia entrega.
Amaría revivir mi infancia,
tan pródiga en inocencia ella,
tan amorosa y tan amada,
fue mi gran maestra, mi guía.
Pero hoy, con la anuencia
que los años otorgan,
despertaría antes, otros dones,
estaría más atenta,
a las inclemencias del afuera.
Porque: ¿Sabes algo vida?
la misma inocencia, lo genuino,
que trajo el paraíso a aquella niña,
acercó el averno a la joven.
No supe lidiar con destreza,
las tempestades hundieron
con extremo rigor mi nave,
tan endeble, tan vulnerable.
Hoy, la experiencia habló
y sin que le hiciera preguntas,
respondió y fue tan perspicua:
ser auténtica y tan incauta
no fueron avales, ni garantías,
sino estocadas sorpresivas
y permanentes que laceraron
a un alma que sólo de amor rebosaba.


Viviana Laura Castagno Fuentes