Honestamente estoy persuadida de que hemos involucionado en casi todo.
Porque los logros en tecnología o en el orbe de la medicina, no implica una superación a nivel de humanización y ética.
Mucha conectividad tecnológica, una avidez obscena por el materialismo abyecto —pero no somos mejores personas—, nos hemos extraviado en un cúmulo de frivolidades y los valores que sostienen nuestra existencia están desperdigados.
Mis abuelos, mis padres fueron mejores que yo, en todo diría.
Supieron conciliar sus actividades laborales con la hogareña, no había una escisión allí.
Mi abuela materna era docente y directora de escuela, y esa actividad no impidió que educara a ocho hijos con los límites necesarios.
Hoy socialmente hay una distorsión enorme, la riqueza está acumulada en menos manos y la pauperización avanza sin miramientos, pero es su naturalización lo que nos interpela a todos.
¿Y hay futuro con este desmadre?
Sí, pero no serán seres humanos humanizados, sino remedos de vidas extraviadas y confundidas mientras la tecnología continúe vaciando las mentes de límites morales y éticos que son la piedra basal que fundamenta nuestra existencia.
Viviana Laura Castagno Fuentes