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jueves, 1 de enero de 2026

QUE SEAN

Que los sueños fluyan

y no se detengan, 

que naden en aguas

tranquilas y ágiles 

en mares, en ríos, 

—donde acontezca—

plenos y libres 

y que nunca mengüen, 

que se multipliquen

en pequeños sueños 

livianos y austeros 

pero que sean un día 

cuando el sol despunte. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 


ESTÁN SIEMPRE

Las ausencias 

—más presentes de la vida—

se esconden con sutileza

en el aroma intenso 

de un arroz con leche

que tiene canela 

en su deliciosa cubierta. 

Buscan inmiscuirse

en las sencillas tareas 

que la casa demanda 

—justo allí aparecen— 

las percibo observando 

que todo esté en orden. 

Y así es cada día

no se ausentan nunca, 

están en la flor 

que demanda su riego

cuando el estío la agobia;

en las frutas que caen 

del árbol de níspero 

porque estuvieron las aves

buscando el sustento diario. 

Están en la vida toda 

sin excepción alguna, 

—son las ausencias presentes— 

que viven en nosotros 

aunque ya no vivan. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 


DONES

Hay personas especiales 

que son como la naturaleza,

a veces en nuestra lluvia

en silencio se convierten

y vienen a resarcir 

una sequía incipiente 

que nuestros bríos detenía. 


Pero saben intuir también 

cuando existen languideces 

y de suave llovizna tornan

a prolíficas tormentas, 

que llegan para despabilar 

nuestros páramos internos

y la reverberación comienza. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 


miércoles, 31 de diciembre de 2025

FUSIONES

Cede la tarde

a las ínfulas

de una noche en ciernes

y en un exacto espacio

hay una comunión

entre ambas.

Luces y sombras

—parábolas naturales—

que están comunicando

nuestros climas íntimos 

con una experticia puntual

que las convierte

en dos excelsas docentes. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 

ADIÓS, BIENVENIDO

 Despido a un año que estuvo asediado por complejidades, pero aun así agradezco el solo hecho de —estar viva—. 

Estoy mirando cómo se aleja, lleva la espalda encorvada y camina lento, como si de algo se hubiese olvidado. 

Tal vez, no pudo con la humanidad, trajo sus alforjas henchidas de paz y ganó la guerra de nuevo. 

Y se percibe —un fracasado—, aunque fueron las decisiones de los poderosos las que se inmiscuyeron y coartaron todos los intentos para detener las conflagraciones. 

Hoy daré la bienvenida a otro que seguramente traerá las mismas intenciones. 

Deseo que está vez la paz se instale en cada alma, si no está allí alojada —no habrá cambio alguno—, es un germen que nace y se esparce desde adentro, no se invoca con acuerdos ni con hipócritas reuniones entre líderes mesiánicos. 

Adiós año viejo, no has fracasado —es la humanidad la que duerme todavía—, ojalá tu sucesor logre despabilarla de una indolencia que la entumece.


Viviana Laura Castagno Fuentes 


COLIBRÍES ¿MENSAJEROS?

 Pienso todo el tiempo ¿En qué te has convertido?

¿Hacia qué lares viajaste cuando ante mis ojos cesó tu vida?

Durante semanas, hubo colibríes en el patio, no me sorprendió porque a libar de las flores de lavanda se acercaban, tan bellos y tan enigmáticos.

Pero también presencié un hecho real e irrefutable, un colibrí solitario detuvo su vuelo ante mí y así permaneció por segundos o minutos —perdí la noción del tiempo—, pero fue en un lugar de la casa donde no había flores y estaba yo detrás de una ventana observándolo entre absorta y azorada. 

Es justamente en esta instancia cuando surge la pregunta ineludible: ¿existe acaso otro universo hacia donde has emigrado?

Me despierto pensando si eres feliz donde sea que te encuentres y si tus dolores se han ido. 

Si fuese viable la respuesta y soy consciente de que —no existe— menguaría la desazón que me anida, solamente deseo que estés bien y sonriendo... como antes, con tus ojos.

¿Será un sueño la vida, del que despertamos cuando fenecemos? 


Viviana Laura Castagno Fuentes 

martes, 30 de diciembre de 2025

HUMANOS REPROBADOS

Honestamente estoy persuadida de que hemos involucionado en casi todo.

Porque los logros en tecnología o en el orbe de la medicina, no implica una superación a nivel de humanización y ética.

Mucha conectividad tecnológica, una avidez obscena por el materialismo abyecto —pero no somos mejores personas—, nos hemos extraviado en un cúmulo de frivolidades y los valores que sostienen nuestra existencia están desperdigados. 

Mis abuelos, mis padres fueron mejores que yo, en todo diría. 

Supieron conciliar sus actividades laborales con la hogareña, no había una escisión allí. 

Mi abuela materna era docente y directora de escuela, y esa actividad no impidió que educara a ocho hijos con los límites necesarios. 

Hoy socialmente hay una distorsión enorme, la riqueza está acumulada en menos manos y la pauperización avanza sin miramientos, pero es su naturalización lo que nos interpela a todos. 

¿Y hay futuro con este desmadre? 

Sí, pero no serán seres humanos humanizados, sino remedos de vidas extraviadas y confundidas mientras la tecnología continúe vaciando las mentes de límites morales y éticos que son la piedra basal que fundamenta nuestra existencia.


Viviana Laura Castagno Fuentes