Los recuerdos...
esa maravillosa biblioteca
que atesora el alma,
está atiborrada de vivencias
que nos restañan y elevan.
En realidad son personas
que nos recuerdan a diario
que la muerte es inexistente
y ellos viven, si no los olvidamos.
Bienvenidos a este universo donde "La Poesía" les propone viajar hacia las profundidades del alma. Deseo que ese viaje sea ameno y los invite a regresar siempre. Muchas gracias por visitar este espacio.
Los recuerdos...
esa maravillosa biblioteca
que atesora el alma,
está atiborrada de vivencias
que nos restañan y elevan.
En realidad son personas
que nos recuerdan a diario
que la muerte es inexistente
y ellos viven, si no los olvidamos.
Tengo nostalgias, sí, pero no de las cosas per se, sino de lo que esas cosas habilitaban para mejorar la vida.
Tengo nostalgias por el teléfono de línea por ejemplo —algunos recordarán (creo)—, porque generaba una emoción el solo hecho de imaginar a quién deseaba llamar y realizaba lo que denominábamos —una visita telefónica—, porque podía estar horas dialogando con un ser querido.
Había una ceremonia al respecto, buscaba un lugar para estar cómoda y tomaba la decisión para "dialogar" con un ser amado que vivía lejos y a quién veía muy de vez en cuando, pero el teléfono acotaba la distancia y el encuentro se generaba.
No me sucede lo mismo con el celular, es diferente el nexo, hasta me incomoda su diseño tan plano, y a pesar de que es un adminículo pequeño que posee miles de aplicaciones, sigo extrañando al viejo teléfono.
Sí, estoy nostalgiosa, hoy existe mucha evolución tecnológica es cierto, pero no está siendo acompañada por el deseo entrañable de profundizar los lazos afectivos con los demás, todo es laxo, superficial y anodino.
La tecnología nos está "escindiendo en mil pedazos", está eliminando el diálogo, un hábito fundamental para seguir siendo seres humanos y a mí honestamente me está abrumando.
Tengo este Blog, todo el contenido está creado por mí, no hay I. A aquí y no habrá les aseguro.
Por eso recurrí a un Blog, es la manera más humanizada para compartir con ustedes lo que mi alma crea.
Es decir, a pesar de toda la evolución de los medios tecnológicos, he buscado un espacio que me permita "continuar sintiéndome humana humanizada".
Muchísimas gracias a quienes visitan este universo cada día, los espero siempre.
Sean felices, la vida no espera por nadie.
Hazte mar un rato
e inunda mis arenas
y conviértelas en playas.
Y si quieres después
puedes tornar a río
donde las certidumbres aguardan.
Y al atardecer si deseas
confúndete en las tonalidades
del cielo arrebolado... y sé nube.
Quizá...
no sea consciente
o esté edificando
una suerte de evasión.
Quizás...
es consciente de todo
y encontró un resquicio
por donde aleja al dolor.
Quizá...
Que no haya óbices nuevos
que a tus sueños estorben
y en plenitud se desenvuelvan.
Que las incordiosas inclemencias
no arrecien por un tiempo,
sin mares procelosos en ciernes.
Que las playas luzcan desiertas
y que se abstengan las aguas
de borrar tus huellas,
que se petrifiquen.
Que la vida fluya suave y amorosa
y que tenues valles se perpetúen
mientras tu estoicidad fortaleces.
Viviana Laura Castagno Fuentes
La mayoría habla del amor con una liviandad atroz, como si para sentir la profundidad del mismo bastara con la atracción sexual y se confunden con —las trampas del amor romántico—, nada más alejado de la verdad.
Esa confusión, es el nudo gordiano de todos los fracasos estridentes y previsibles en las relaciones.
El amor supone un contrato moral entre partes, pero no necesariamente implica la bendición de algún representante de una religión, excede a toda esa parafernalia.
Es tan sublime, que nada exige, fluye naturalmente y se acomoda en los pliegues que otorga la confianza en el otro, no escatima nada, se ofrenda sin estridencias ni límites impuestos.
Amar a alguien implica despojarse de prejuicios, desnudar el universo interior donde anida la síntesis exacta entre lo genuino, lo verdadero y lo incondicional.
El amor verdadero no busca un cuerpo desnudo, sino escudriñar en la exquisita e inefable desnudez del alma.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Me orienta la natura,
organiza mi itinerario
y le otorga previsibilidad
a las letras extraviadas;
las induce hábilmente
hacia una poesía en ciernes
solamente con la anuencia
de las fragancias y las texturas.
En el otrora vergel
sintetizaba sus dones,
cultivó una enredadera
que caía con prolijidad
hasta la ávida tierra
que la esperaba.
Era tan púdica
que prefería callar
una ofensa ex profeso
porque no deseaba herir
a quién profirió el daño.
Tenía habilidades tantas,
nada dejaba librado al azar
sus errores involuntarios
suponían noches de insomnio
para desatar un tejido
y resarcir la equivocación.
Ella era "mi madre"
—una mujer extraordinaria—
la extraño cada segundo
y no podría ser diferente
porque la vida era especial
tan solo con mirarla.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Estuve juntando flores,
las que en mí cultivaste
y en un jardín
se acomodaron
a solas, sin mi injerencia,
formaron un estanque
y están flotando ahora
sobre el mar de lágrimas
que he ido vertiendo.