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martes, 18 de diciembre de 2018

SOLO ES SILENCIO...


No, el silencio, no es olvido.
A veces se impone, es necesario,
para dejar espacio al otro
y observar como levanta vuelo.

No, el silencio, no es olvido,
es una sutil intermitencia,
pretende no sofocar libertades,
habilita alas, no raíces.

El silencio pone en pausa
sentimientos inefables,
es la expresión más genuina
cuando las palabras huelgan.

No amiga, el silencio no es olvido,
lo definiría como estrategia
porque en el alma vivirá intacta
lo que se forjó a la distancia.

No, el silencio no es olvido.

Viviana Laura Castagno Fuentes
                        

DESENCANTO



Estoy extraviada, como ausente,
no hay intersticio donde asirme
se robaron las estrellas de mi cielo
todo es un amasijo informe,
no logro discernir claramente
cuando es verano y cuando invierno.

Se me rompió la confianza
la raza humana me es ajena,
caminamos senderos paralelos
estamos cerca, pero también muy lejos.
Ya no disimulo, no me interesa,
quién lo comprenda es bienvenido
quién no lo entienda,
tiene mis respetos.
La verdad está ahogada, inerte,
en un mar bravío de mentiras,
pide a gritos ser salvada,
en un mundo que asesinó al guardavidas. 



Viviana Laura Castagno Fuentes 

UNA PALABRA, UN DESPOJO



La decepción, así expresada,
no dice nada, suena a vacía.
Es una bella palabra,
otra más que integra
nuestro idioma castellano,
tan vasto y tan rico. 


Pero la decepción es un arma,
puede ser una daga,
que perfora al corazón
y lo hace trizas, lo desintegra.


Nos lleva de bruces al abismo,
se nos derrumban uno a uno
los proyectos, los sueños
y el futuro se atisba negro,
envuelto en una nebulosa. 


Sí, aquellos sueños,
que justificaban la existencia
podían vestir de glamorosa primavera
a inviernos gélidos y grises.

Decepción, parece hasta inofensiva,
pero sabe asestar golpes mortales
y el alma huye, desesperada,
hacia un escondite, una guarida
para intentar preservarse.

Decepción, no es solo una palabra
es la más astuta e impredecible
de las armas, porque sin indicios,
puede detener a un corazón
y asesinar al alma, sin piedad alguna. 



Viviana Laura Castagno Fuentes 
                    

EL AMPARADOR



El árbol está solo.
Parece que espera con sigilo,
que llegue en algún momento
su protegido, su hijo casi,
a quién servirá de cobijo.


Le dará abrigo con sus ramas
cual manos contenedoras,
que protegen y calman.


Porque sabe,
él es sinónimo de amparo,
cuando hay tormentas en el alma
puede doblar su cuerpo de leña
encorvarlo hasta la tierra,
hasta mutar en un hogar casi.


Árbol magnánimo,
percibes los dolores, las aflicciones,
tu soledad fue pedagógica
te dejó grandes lecciones.


Sabes como nadie,
escuchar la voz de los vientos,
enmudeces cuando braman
y te yergues renacido
cuando la quietud retorna.


Árbol, un cómplice, un amigo,
tu cobijo es el abrazo,
envuelves compasivamente
al desorientado caminante. 



Viviana Laura Castagno Fuentes 

lunes, 17 de diciembre de 2018

SÉ TÚ MISMO



No temas a ser diferente,
se genuino, auténtico siempre,
es una bella y diaria tarea,
es una dicotomía constante
entre lo que realmente somos
y lo que demanda el afuera.


No pierdas jamás tu rumbo
por la dictadura de los otros,
no malgastes energías
por complacer a quién no le importas.


Escucha la voz de tu alma,
ella jamás se equivoca.


El camino no será recto y fácil,
pero en las sinuosidades
estará tu aprendizaje.


No pienses en lo que otros piensan,
cada quién está imbuido en su viaje,
la libertad implica cambios
y los cambios serán una constante.


No temas, no sigas a la masa,
por satisfacer voluntades ajenas,
procura la fidelidad contigo,
es mejor ser diferente por genuino
que ser igual al resto por cobarde. 

Viviana Laura Castagno Fuentes 

VALIOSA VIDA


No somos dueños
de la vida,
ni de la propia,
menos de la ajena.

Pero existen muchos 
que equivocados viajan
y creen que poseen
potestades atribuidas.

No somos dueños - de nada-

ni de nuestro cuerpo,
menos aun, si este acuna,
una vida que por nonata
es tan vulnerable
y tan desvalida. 

La vida es un regalo,
una oportunidad única,
el cuerpo es su refugio
nuestra responsabilidad 
es el amoroso cuidado.



Viviana Laura Castagno Fuentes 

PEQUEÑOS DOCENTES


Cuando niños somos libres,
genuinos, candorosos,
y la verdad es nuestro lenguaje,
no hay mentiras, ni hipocresía.

Es una etapa de aprendizajes,
pero también hay docencia implícita.
Parece una contrariedad, así dicho,
ser niños docentes y aprendices.

¿Y por qué sofocamos
cuando adultos tanta belleza?

Es una osadía, es apagar la luz
que para siempre
encendió en el alma
un niño por purezas habitado.

Por eso, cuando adultos,
nuestra alma prístina
nos grita, nos avisa,
perdimos la ingenuidad
en algún recodo del camino.

Porque apresurados
por asumir el rol de adultos,
extraviamos para siempre
a nuestro maravilloso niño:
el alumno y el maestro
del resto de nuestra vida.


Viviana Laura Castagno Fuentes