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sábado, 28 de diciembre de 2019

SOLEDAD EN LA LAGUNA (bis)



Aquel cisne, que había detenido 
su vida en una laguna que lo acunaba,
tenía una gran tristeza aposentada,
la misma que lo obligó a declinar su vuelo
para seguir a su bandada que se alejaba
y bajo árboles frondosos su vida detuvo.

No había explicación alguna
que arrojara luz sobre tanta sombra,
un esbelto cisne, escondió su largo cuello
entre sus plumas y así quedó por un tiempo
sobre las aguas mansas de una laguna 
donde encontró la paz para su agonía.

Luego de vivir allí por meses largos
una mañana de espléndida primavera
apareció de la nada, causando gran alborozo,
un cisne igual a él, tal vez su pareja amada
o su polluelo devenido en un ave magnífica,
mientras una suave brisa mecía a los árboles
como invitándolos a un festejo.

Danzaron por un rato en las aguas mansas,
entrelazaron sus elegantes cuellos 
ofrecieron un espectáculo de ballet en la laguna,
con árboles vetustos, como espectadores privilegiados,
era un gesto de agradecimiento, un hasta siempre,
para luego partir, desplegando sus maravillosas alas.

Acabó la desazón de un cisne esbelto y bello,
que meses atrás, había declinado volar con su bandada,
por angustias que jamás nos serán develadas,
porque al partir, también con él volaron ellas.

Viviana Laura Castagno Fuentes

viernes, 27 de diciembre de 2019

VIAJEROS TRANSITORIOS



La vida no es buena, ni mala,
la vida es.

Todos, durante la travesía
acumulamos dolores, alegrías,
viajamos por caminos despejados
pero también por los que tienen óbices
y nadie posee la potestad sobre ellos.

No nos creamos víctimas
cuando las inclemencias arrecian,
porque ellas nos modifican
junto con los amorosos momentos 
que en plenitud transitamos.

Somos seres compartiendo
experiencias junto a otras vidas,
no somos más que un árbol
que una flor o un venado,
no nos equivoquemos.

La vida no es buena, ni mala,
la vida es, así de sencillito.

Viviana Laura Castagno Fuentes

jueves, 26 de diciembre de 2019

ELLAS VIVEN



Observen a las plantas,
verán que poseen alma,
tienen sus ciclos vitales 
parecidos a los nuestros, 
nos asiste la obligación 
de cuidar de ellas, respetándolas.

Hace días, sobre una mesa,
estaba una maceta en soledad,
la cuidé durante semanas,
sus hojas se desprendieron,
mientras su vida se esfumaba.

Decidí abarrotar el espacio  
con especies diferentes
y el cambio produjo magia,
en horas, su vida languideciente
en una esplendorosa planta mutó.

¿Cómo explicar desde la lógica 
la metamorfosis ocurrida?

Es el alma de las plantas,
poseen vida, aunque no hablen,
si hasta con música se nutren,
despliegan su belleza con osadía.

No olviden, son seres vivos,
déjenlas medrar, no las corten
para condenarlas a fenecer
en impersonales jarrones.

Viviana Laura Castagno Fuentes

SU AMIGO, SU FÉRETRO


Ella, descalzó sus pequeños pies
para caminar hacia el río,
él era su amigo de la vida,
el cómplice tácito, su gran deleite,
y también su sustento diario.

Se acercó sigilosamente a la orilla,
acercó su rostro sobre las mansas aguas
y con un balbuceante susurro
solicitó a las mismas que a sus pesares
y aflicciones profundas, se los llevara.

El río, que sobre angustias sabía mucho,
quedó atónito, detuvo su fluir por un segundo,
porque esa mujer -que había visto crecer-
transida por un gran dolor le suplicaba
que fuese su féretro unas décadas después.

Cuestiones tan privadas del alma, tan íntimas,
que a veces envuelta en tormentos vive,
pero otras, claudica por no hallar la salida
y elige a la muerte como analgesia,
aun cuando lo que está pidiendo
con desesperación, en en realidad "auxilio".

Viviana Laura Castagno Fuentes

SI HUBIESE...



Si una oportunidad para vivir 
nos fuese otorgada otra vez,
elegiría sin hesitar un instante
a mi infancia, definitivamente.

Ha sido fuente inagotable
de plenitudes y felicidades tantas,
donde cabían con gran comodidad
amores, alegrías, ingenuidades,
que modelaron a la mujer de hoy,
que aún mantiene despierta a esa niña.

Todo lo demás, cambiaría radicalmente,
mi adolescencia, juventud y madurez,
sufrirían una metamorfosis absoluta,
nada de ellas quedaría, 
porque en el camino aprendí,
que la vida exige con creces 
aptitudes que me dejaron 
en una orfandad extrema.

Sería menos incauta, más astuta,
para que la malicia del afuera 
no se entrometa con un alma 
que de candores ha rebosado siempre.

Sí, si tuviésemos otra oportunidad,
solo mi infancia quedaría indemne,
a las otras etapas de cuajo arrancaría,
porque así demanda la vida,
cuando sus estocadas asesta
hay que ser muy hábil, estar atenta,
para salir airosa y menguar lesiones.

¡Ah la vida!

Una gran docente dilecta,
nosotros educandos sempiternos,
o aprendemos con sus dolores
-los pedagogos que a enseñarnos vienen-
o seremos malos alumnos reincidentes.

Viviana Laura Castagno Fuentes

miércoles, 25 de diciembre de 2019

LA ESTOLIDEZ HUMANA



Hacer un balance del año,
es lo que dictan las reglas,
me parece improcedente
hasta se impone como una obligación
que no deseo acatar,
porque no soy contadora 
ni gerente empresarial.
No hay balances válidos,
ni existen años,
cada segundo que vivimos
es la realidad que tenemos.
¿Hacer un balance dicen?
La vida no merece 
que la reduzcamos a un año,
ella tiene su valía 
en los vastos recuerdos
la casa natural del pasado.
En última instancia,
deberíamos proponernos
ser mejores personas,
ir aprendiendo con los dolores,
esos excelentes maestros que tenemos.
No, me niego a hacer balances,
esos son para la economía,
pero jamás para la vida,
es minimizar su trascendencia,
es no haber comprendido nada.
Llegamos para construir 
nuestra alma,
para nutrirla con valores 
pero no de los que cotizan en bolsa,
sino de aquellos, los eternos,
que nos entregan el diploma 
cuando nos convertimos 
en seres humanos humanizados.
¿Hacer un balance del año?
Una simplificación diría,
es la contundente respuesta
cuando entre la vida y la muerte,
se inmiscuye la estupidez con osadía.

Viviana Laura Castagno Fuentes


SUTURANDO HERIDAS



Estamos como podemos,
fue la respuesta escueta,
no había que escudriñar demasiado
en lo que sus palabras definieron
casi con perfección milimétrica.

¿Cómo no comprender su mensaje,
si solamente debí leer con la mirada 
que posee el alma, para adentrarme
en un inmenso dolor, aún vigente?

Estamos como podemos, dijo,
y en tan pocas palabras,
navegaban miles de emociones 
escondidas muy dentro, agazapadas.

Cuando la vida da sus zarpazos,
se desdibujan todos los límites,
no sabemos si es invierno o verano,
se entrecruzan los caminos conocidos,
se convierten en atajos hacia ningún lado.

Estamos como podemos, 
y aquí estoy intentando
dar un anclaje certero
a un dolor tan íntimo e intransferible,
que se les aposentó hace un año
cuando un cielo radiante, tornó a ominoso,
y en aprendizajes diarios, hoy están viviendo.


Viviana Laura Castagno Fuentes