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domingo, 16 de febrero de 2025

LA CITA


Tengo una cita contigo,

sin fecha convenida 

ni siquiera existe el lugar

porque es innecesario.


Tengo una cita contigo,

será aquí, tal vez más allá

o donde una miríada de estrellas

sus luces iridiscentes guardan.


Tengo una cita contigo,

aunque en todo momento

y hacia donde escudriñe

presiento que estás mirando.


Tengo una cita contigo,

puede acontecer en la fragancia

de las glicinas y las gardenias

o en la gota de rocío somnolienta.


Tengo una cita contigo,

no hay relojes, porque no hay tiempo,

será donde para siempre han cesado

los tramposos e impúdicos miedos.


Tengo una cita contigo. 

¿Será cuando el amanecer 

o cuando el crepúsculo? 

¿Será devenidas en luz

y en una galaxia ignota? 


Tengo una cita contigo.... 


Viviana Laura Castagno Fuentes

EL RÍO, UN POEMA


Mientras fluye 

hace gala de sus versatilidades,

aparenta ser un asceta

cuando a sus aguas pacifica

y se disfraza de mar

tumultuoso y desafiante

cuando las conmociona.


Es un osado perpetuo, 

un prestidigitador nato

el garante de la magia

que en su discurrir

va desplegando, 

mientras al entorno 

con suma idoneidad modifica. 


Exhibe sus habilidades 

el magnánimo, 

parece estar dormido 

cuando en espejo se convierte, 

donde los esbeltos sauces 

sus versátiles cabelleras

presumen cuando se miran. 


Pero... en segundos muta, 

y de apacible espejo 

en exultantes cataratas 

se transforma, 

y entre rocas imponentes

a sus aguas las desliza 

devenidas en dúctiles bailarinas. 


Sí, definitivamente 

eres una oda de la natura

un cuadro sublime pintado 

por un eximio artista, 

eres un eviterno proveedor de vida

el inspirador perfecto —diría—

para un poema que te eternice.


Viviana Laura Castagno Fuentes 

sábado, 15 de febrero de 2025

COLORES EN EL ALMA

 

Y decidí un día 

—siguiendo a esa vocecita— 

a la que muchas veces desdeñamos, 

que un cambio drástico 

ameritaba y era pertinente 

para que los colores 

nuevamente regresaran.


Y comenzó una tarde

—cuando los calores abrasaban—

el proceso necesario

para arrancar los grises

de un aparente empapelado 

—que sin anuencia alguna—

dentro de mí, se había apoltronado. 


Y como siempre... 

la naturaleza fue mi musa

—la que inspiró los tonos—, 

deseaba ver lo rutilante 

encendiendo lo mustio

despabilando a los vergeles

y creando un jardín en las paredes. 


Y aunque el cambio 

iluminó un poco el afuera, 

debe tener sincronicidad

—la armonía sutil y sabia—

con lo que transcurre dentro, 

para que los grises de otrora

hacia su exilio, estén ahora viajando. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 

viernes, 14 de febrero de 2025

HASTÍO


Creo que aprendí, 

comprendí, me equivoqué 

muchísimas veces

e hice los cambios pertinentes

pero...

¿Cómo reparo

la zona horadada

que se formó dentro?

Es fácil opinar

desde el afuera, 

insinúan la solución (?) 

y exhiben una nula tendencia

a practicar el sencillo

—arte de hacer silencio— 

cuando no hay empatía alguna. 

Y continúo 

en la ardua tarea

de seguir —como puedo—

honestamente dicho, 

entonces... 

escuchar opiniones vacuas

escindidas de humanismo

solo consiguen alejarme

más y más del mundo 

que de por sí... 

quedó huérfano de tu bonhomía. 

Y continúa su travesía 

inmerso en una irreverencia 

consuetudinaria, 

en un amasijo de ambiciones

mezquindades y abyecciones

que lejos de mejorar... 

día a día se consolidan.


Viviana Laura Castagno Fuentes 

MI MADRE, MI PARADIGMA


Tejía, con el mismo amor

con el que vivía,

cuidando cada detalle

sin esconder sus errores

ni intentar disimularlos, 

porque al avanzar su obra

inevitablemente se notaría. 


Era una creadora nata, 

luego de sus labores diarias 

ingresaba a su universo de lanas

donde la mente se expandía

y su alma magna se regocijaba 

a través de su mirada luminosa

—el lugar desde donde sonreía—. 


—Mamá no importa, no se nota—, 

era mi respuesta ante un error

que solo ella veía —era tan nimio—

pero suficiente para decidir

que debía deshacer varias hileras

y comenzar a tejer de nuevo. 


Tejer, no era solo una habilidad

—entre las tantas que tenía—

para mí era "una parábola", 

tejía con la misma honestidad 

con la que vivió hasta su muerte

sin mentir, sin disimular, sin

 esconder nada, 

—era genuina consigo misma—

y por ende lo fue viviendo. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 

 

miércoles, 12 de febrero de 2025

ES LA VIDA...


Está viejo... 

exhibe con evidencia

—porque mentir no sabe—

los estragos que la vida

ha generado sobre su cuerpo. 


Lo observo...

y confieso que desearía

poder revertir su cuadro, 

renovar su otrora fortaleza

rejuvenecer su aspecto.


Tiene un alma...

creció para ser un custodio, 

un hogar, un gentil resguardo

de diferentes especies

que en él sus nidos edificaron.


Pero está viejo...

su fragilidad es un riesgo, 

el viento implacable lo vence

y lo desviste cuando brama 

y mi sauce sabe, que no tiene

fuerzas.


Él, un extraordinario y añoso 

"sauce llorón" está viejo... 

y yo estoy triste.


Viviana Laura Castagno Fuentes

domingo, 9 de febrero de 2025

LA APRENDIZ


Al final

me enseñó la vida, 

que debo cuidar mi vergel

nadie lo intuye como yo

y percibo su saciedad

o cuando está sediento. 


Y voy aprendiendo... 

que la paciencia

es un arte y un don, 

logra milagros en el alma

de nuestros seres amados 

que comienzan a despedirse. 


Soy consciente 

que debo estar preparada 

para —la gran soledad— 

cuando todos falten a la cita

porque se olvidaron 

o porque tuvieron que irse antes. 


Viviana Laura Castagno Fuentes