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sábado, 30 de enero de 2016

SU MAJESTAD: LA NATURA

La naturaleza no prostituida,
es una comunión de espectáculos,
sin ensayo, libreto ni guiones,
se brinda con creces y sin atajos.

Un amanecer, un ocaso 
o la aurora boreal
son obras de arte magníficas,
sin óleos, pinceles o lienzos,
sin bosquejos previos, ni caballetes.

La natura es un todo en sí misma.

Es la pintura, la música, la literatura;
es una obra teatral con actores dúctiles,
es la película perfecta candidata al Oscar.

Su magnificencia carece de límites,
embelesa tanta versatilidad y belleza,
seduce con sus atavíos de lujo
para despabilar a tantas almas
que todavía viajan dispersas.

Viviana Laura Castagno Fuentes

SORPRENDIDA

Ella estaba radiante,
no había vestido a su cuerpo
había engalanado a su alma
y se notaba, era una niña
de nuevo, sorprendida.

Sus ojos iluminaban la noche
destellaban como estrellas,
el amor era el más bello atavío, 
su elección más atinada.

Y creyó que jamás llegaría,
era un tema de los otros, 
le era esquivo, casi ajeno,
pero bastó solo un instante 
para que mutara su vida
cuando sucumbió un día
ante lo inesperado.

Viviana Laura Castagno Fuentes

TIEMPOS

Tiempos de niña candorosa,
con un alma prístina y pura,
no reconoce la maldad ladina
ni la mentira de verdades ataviada.

Tiempos de autenticidad innata,
transparente y genuina
diferente y parecida a veces
frágil y plañidera otras tantas.

Tiempos de juegos compartidos,
con hermanos, amigos, compañeros
con sabor a caramelos de menta
con aroma a azahares y glicinas.

Tiempos tan plenos y lejanos
esculpieron a la mujer del presente,
atesorando para siempre a la niña
que sobre mezquindades, no sabe.


Viviana Laura Castagno Fuentes



MI CONFIDENTE

Abrir un viejo libro, es bucear en los mares,
escalar escarpadas y sinuosas montañas,
desandar caminos; senderos y verdes valles
descender sin redes por fiordos imponentes.

Abrir un viejo libro es un acto de confianza,
es creer que en sus páginas ya exploradas
hallaremos la frase o la palabra escondida
que tal vez nos revelen la verdad anhelada.

Abrir un viejo libro es un gran viaje de ida,
es surcar cielos infinitos, desplegar las alas
nadar un océano de procelosas aguas,
sumergir la mente, bañarla en palabras.

Abrir un viejo libro, es visitar al amigo,
al confidente, recostar el cuerpo con calma
sabiendo que garantiza la confianza
porque jamás un libro defraudaría al alma.


Viviana Laura Castagno Fuentes

SUEÑOS ROTOS

Ella había imaginado
una vida color de rosa.
Supo construir delicadamente
un castillo amoroso,
rodeado por mares de 
jacintos y prímulas,
bajo un cielo diáfano
como sus sueños.

Allí, viviría con su amor,
una gran historia de amor
asida a proyectos tantos
que miraban hacia un futuro
sin límites impuestos.

Estaba plena y feliz,
como una niña
con su casa de muñecas.

Pero, no supo o no quiso ver
lo que la realidad le decía,
su sueño jamás despertaría,
seguiría adormilado.

Porque, sin darse cuenta siquiera,
ella edificó enormes
y valiosas expectativas,
modeladas sobre cimientos
de arenas inestables y blandas.

Y sobrevino la decepción nomás,
el derrumbe anunciado
y jamás interpretado,
dijo -aquí estoy-.

Tenía un castillo construido,
pero no atisbó que su amor
ya no deseaba 
compartir los mismos sueños, 
tenía otros, diferentes y ajenos.

Sí, comprendo tu dolor,
se derrumbó tu cielo diáfano 
sobre tu amoroso castillo
rodeado por mares de jacintos y prímulas,
que daría cobijo a una gran historia
que feneció por obcecación y ceguera.

Viviana Laura Castagno Fuentes


AVES DESOLADAS

Y llegó el día tan temido por ellas,
las azules aguas del caudaloso río
invadieron cual ejército armado
las bellas y verdes praderas en estío.

Ellas, las aves, las dueñas del cielo,
sintieron que ese suelo que las cobijaba,
el amparo para los pies de sus árboles
portadores de nidos, ya no estaba.

¿Cómo explicar a una dúctil ave,
que una lluvia pertinaz derramó un río?

¿Cómo decirle que la natura posee dones
que desgarran árboles donde duermen nidos?

No, no es tarea fácil; 
hay que observarlas,
respetar sus silencios, 
sus cantos mudos
y esperar que la natura marque el ritmo,
aquiete las aguas y devuelva a las aves,
bailarinas del cielo, lo que han perdido.

Viviana Laura Castagno Fuentes

MARIPOSA ANHELADA

No, nada debes temer etérea mariposa,
solo deseaba sentir tu frágil cuerpo,
tus alas sedientas de cielo y nubes,
entre mis trémulos dedos.

Son esos misterios de la vida,
que no tienen explicación, ni lógica,
deseaba saber qué se sentía
atrapar por segundos 
tanta delicadeza.

La experiencia fue grata,
un cuerpito transparente y frágil
reclamando su libertad,
que por curiosidad
osé retener entre mis manos
y lo convertí en absoluto goce.


Viviana Laura Castagno Fuentes