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sábado, 9 de noviembre de 2024

EL INTIMIDANTE


Me intimidas, 

socavas y esmerilas

mis certezas todas.


Me anulas, 

y mis límites interiores

acotas con contundencia.


Me exacerbas,

aunque la ecuanimidad

y la paciencia me habiten.


Y me pregunto:

¿Por qué?

¿Por qué me desorganizas? 


Y creo poseer

las respuestas

aunque las preguntas huelguen.


Porque definitivamente amigo

eres un osado,

un voraz, un desafiante.


Convocas con elegancia

a la majestuosidad

y la exhibes sin pudor alguno.


Eres un seductor nato, 

aun para los distraídos 

que fingen no verte. 


Pero para mí 

eres un magnificente, 

un divino sorbo literario. 


Aunque me intimides

me anules y me exacerbes

serás mi eviterno privilegiado. 


Posees dones 

que te convierten 

en un orbe único y misterioso.


Eres estanque quedo,

a río prudente mutas

—cuando tu destino de mar— 

con donaire disimular intentas. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 



viernes, 8 de noviembre de 2024

LO IRREVOCABLE


Te extraño,

cuando juega el viento

entre los abigarrados follajes

mientras a las aves despierta.


Te extraño,

mientras el café se enfría

porque aún te espero

intentando derribar los imposibles.


Te extraño,

cuando la mar embiste

a los distraídos acantilados

y luego, desahuciada retrocede.


Te extraño,

mientras observo los brotes

de una suculenta delicada

que en rosas se ha convertido.


Te extraño,

y es un sentimiento irrevocable

una parte de mí es terrenal

pero la otra — junto a ti vive—.


Viviana Laura Castagno Fuentes

DUEÑAS DE MÍ


Mis letras poseen 

la capacidad o el don

para inducir sutilmente

o callar a la poesía.


Y cuando ello sucede

no tengo injerencia alguna

—soy una rehén complaciente—

y ellas —mis carceleras—.


¿Podría aducir algo,

una justificación siquiera

que explique la orfandad

en que me sumen?


Definitivamente —no—,

porque no existe nada 

ellas son— mis amas dilectas—

y yo una obrera a su servicio.


—Percibo que me espían

como si me escudriñaran—

asoman sus ímpetus inspiradores

y luego hábilmente retroceden.


Aprendí junto a ellas

—el delicado arte de la paciencia—

y a mantenerme incólume, presta,

porque sin su anuencia, muere la poesía.


Viviana Laura Castagno Fuentes

INCONSISTENCIAS


No debes decir 

que me amas 

si no me conoces antes.


Es una afirmación frágil, nimia

hasta ambivalente —diría—

y carente de sustentos.


Debes observar antes 

los acantilados pétreos

que a mi camino esfuman.


O mis lágrimas anquilosadas

—en estalactitas devenidas—

ante un gran dolor insuperable.


¿Qué sabes sobre la plenitud

de mi infancia inolvidable

y de mis padres extraordinarios?


¿O la fragancia que atesoro

—la que sigilosamente ingresaba—

hasta la habitación y me despertaba?


¿Y sobre mis silencios

cuando las palabras huelgan

porque son innecesarias?


No, —nada de mí conoces—

soy una página en blanco

soy el libro que no he escrito.


Y no digas que me amas

porque cuando bajé a mi averno

estuve sola, no hubo nadie.


No, nada sobre mí sabes

—soy un misterio perpetuo—

soy preguntas, no respuestas.


Viviana Laura Castagno Fuentes

viernes, 1 de noviembre de 2024

EL INCONDICIONAL


¿Qué hay después 

de un gran amor munido

de incondicionalidades?


¿Qué hay después

de un amor sin restricciones

ataviado con luces reverberantes?


¿Qué hay después

luego de la exuberancia 

cuando los fríos acicatean?


Queda la adaptación

diaria e inevitable

a un amor que vivirá dentro.


La vida, la docente 

explica con contundencia

nos esperan amores intrascendentes.


Son los amores efímeros, nimios,

porque al alma solamente ingresan

los sublimes amores incondicionales.


Viviana Laura Castagno Fuentes

jueves, 31 de octubre de 2024

UN SENTIMIENTO INSUPERABLE


Podría esgrimir 

muchos argumentos

y todos serían válidos,

pero no he logrado 

convencer a mi alma

que ya es tiempo 

para dejar de extrañarte.


Y me pregunto: 

¿Qué es extrañar,

por qué desordena

con un ímpetu arrasador

mi universo interno

donde reina la primavera

y no el caos del otoño?


Ensayo las respuestas,

hurgo en la definición

exacta y apropiada 

que explique con precisión

—un sentimiento inexacto—

y dubitativo que me amuebla

desorientando a mis estrategias.


Pero es tan complejo,

que ha derrotado con creces

todos mis recursos 

y agotó a mi diccionario,

diré solamente: —extrañar—

es claudicar ante una batalla

y más aún, es perder una guerra.


Y no me refiero 

a que es un sentimiento

insensato u oprobioso,

logra arrebatar mi paz

desdibuja mis zonas calmas

—donde aún vives sonriendo—

e inaugura al dolor de nuevo.


Viviana Laura Castagno Fuentes

martes, 29 de octubre de 2024

ELLA, MI MADRE


Mi madre, era una mujer con una sabiduría admirable. Deseé siempre ser una heredera de ese don (su sabiduría) a veces creo lograrlo, pero otras veces percibo que me extravío en el intento.


Ella fue quién me incitó a escribir, aunque comencé desde muy niña jamás tuve la intención de publicar un libro para albergarlas, hasta que mi madre —con su amor y tenacidad— logró convencerme y el libro vio la luz al comienzo del año 2020 —justo cuando parte del mundo apagaba la suya—.


Mi Madre partió hace un año y diez meses dejando zonas horadadas que son tan vastas como insuperables y me refiero al dolor que a veces parece exiliarse definitivamente —pero basta una foto o un recuerdo suyo— para que irrumpa con la fuerza de un vendaval y se aposente de nuevo, como si el tiempo se hubiese detenido en la madrugada de su adiós definitivo. Mi Madre apelando a lo que todavía deseaba "enseñarme" bajó su mascarilla y con las limitaciones de su patología expresó: "La muerte es lo más natural que existe" y falleció.


Ha sido una mujer tan única como extraordinaria, digna, magnánima hasta con quién no merecía y con la exquisita capacidad para disculpar la malicia a sabiendas de que era intencionada.


Podría continuar horas escribiendo sobre mi Madre, reconozco que merece un libro y en ello estoy abocada, pero plasmaré algo que siempre me decía (extraído de unas de sus incursiones en la lectura) y adoraba reiterarlo por la sabiduría que tenía implícita:


"Las dificultades nos ponen a hervir en agua, si somos como el huevo —nos volveremos duros e insensibles— pero si somos como la papa —nos volveremos blandos y maleables—, hija elige siempre ser una papa".


Sí mamá —elegí ser una papa— y te aseguro que me gratifica porque le aporta paz a mi universo y luz a mis días sombríos cuando la noche insiste en perpetuarse.


—Ser una papa— me mantiene erguida aun cuando extrañarte sea un hecho irremediable que carece de paliativos, pero jamás me volveré —un huevo— porque supiste transmitir valores inconmensurables con tus actitudes y ellos han sido —entre otros— la herencia más valiosa para mi vida.


Viviana Laura Castagno Fuentes