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viernes, 28 de diciembre de 2018

EL PRÍNCIPE



Un viejo y resquebrajado muro
de ladrillos que cuentan historias,
está solitario, esperando el cambio
que traerá la exuberante primavera.

Su cuerpo luce desnudo, derruido, 
ostenta cicatrices varias
pero aun así, tiene una alegría aposentada
en su íntegra alma de adobe y barro.

El milagro ha comenzado, 
han edificado un cantero a sus pies
para cultivar una dúctil enredadera
que será el atavío para su desnudez. 

Luce espléndido, los meses pasaron 
la planta desplegó sus brazos
para engalanarlo con hojas brillantes
son olas vegetales mecidas por el viento. 

Se hizo realidad tu sueño muro viejo,
manos generosas sembraron una belleza
la enfermera que suturó tus heridas 
eres ahora, el  príncipe de los patios. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 
                                   

jueves, 27 de diciembre de 2018

LA ESPERA



Un vetusto bote bosteza. 
Está adormilado, como ausente, 
sobre las aguas claras y quietas 
de una laguna iridiscente. 

Parece abandonado a su suerte
pero su corazón tiene dueño, 
está inmóvil, languideciendo,
esperando parece
a quién sacudirá su modorra.

Él no sabe sobre anclajes, 
ama recorrer las aguas mansas, 
mojar su cuerpo de pino viejo, 
porque la emoción está en el viaje. 

¡Cuántas aventuras guarda tu alma!

Ilusiones, amores, proyectos tantos, 
acariciar las aguas plácidas 
es como abrir senderos
que serán eternos.

Amigo, se terminó el descanso,
se acerca quién estremecerá
a tu corazón de madera 
despierta, tiende tus remos,
¡llegó por fin! 
el pequeño niño pescador. 


Viviana Laura Castagno Fuentes

LA PARTIDA



Y un día inesperado, partió
con rumbo desconocido.
A nadie dijo a dónde iría
porque ella tampoco lo sabía.

Aunque muy íntimamente
seguiría a la brújula 
que su alma tiene,
esa que jamás le fallaría
porque de amores y certezas
ha sido edificada.

El viaje, ese que tanto anhelaba,
tenía como único equipaje
un corazón rebosante de ilusiones,
sentimientos ciertos e inconmensurables.

Estaba feliz, su rostro resplandecía,
era una niña, pero esta vez más atenta,
la ingenuidad ya no estaba tan asida,
su alma es virgen, pero su mente es vieja.

Que tu camino sea la felicidad tan deseada,
no distraigas tu mirada, enfrenta lo incierto,
has iniciado un viaje dentro de otro viaje,
ya no hay tiempo para arrepentimientos.


Viviana Laura Castagno Fuentes

SEDUCIDA Y ABANDONADA



Desde muy pequeña he sentido una enorme fascinación por las letras, por las palabras, por la lectura en general. 
Aun antes de incursionar en el apasionante mundo del aprendizaje, este sentimiento ya existía, fue como navegar en aguas previamente exploradas y conocidas.

Me enamoré del idioma castellano, de su versatilidad inigualable y su ingente riqueza, no existe otro tan dúctil y tan vasto. 
Desde aquella niña, una mixtura de curiosidad perpetua y timidez que aun persiste, hasta esta madurez, el idilio con las letras se agiganta cada día. 

Pero algo ha sucedido últimamente, he sido abandonada por la fuerza inspiradora, por mi numen, siento que se ha ido a fecundar a otras almas y me ha dejado vacía.

Ese don, por llamarlo de alguna manera, ya no existe, ha partido quién sabe hacia qué lares y se siente como una gran ausencia muy dentro. 

Es extraño, estoy habitada por las letras, pero ha habido una fuga previamente acordada presumo y ahora las busco desesperadamente. 
Me dejaron desgarrada, silenciaron mi escritura, secuestraron sutilmente mi capacidad imaginativa. 

¿Dónde están, cuál es el argumento que justifica este abandono?

Muy dentro de mí siento que el hastío solo será transitorio, ellas intuyen que las espero, porque tanta ausencia ha socavado a mi alma gravemente. 

Tal vez, cuando regresen, despierten en mí de nuevo la alegría, será un placer tan grande volver a enamorarme de las letras y desatar sin límite alguno la inspiración que hasta hoy, está lacerada y ausente. 


Viviana Laura Castagno Fuentes


                    

miércoles, 26 de diciembre de 2018

EXQUISITA DISEÑADORA


              
Ella es única;
posee la facultad, 
el don diría,
para despertar luces
allí, donde yacen oscuridades. 

Genera una metamorfosis;
viste con colores,
texturas, fragancias, 
formas, como si fuese, 
diseñadora de alta costura. 

Tiene la potestad, la magia, 
para trocar por brotes, 
lo yermo, lo mustio, 
de la noche a la mañana 
porque ella es creadora. 

Instala en los árboles
un escenario único 
donde aves diversas, 
interpretan cual artistas
sus peculiares sinfonías. 

Primavera, hasta el cielo 
es otro, más translúcido, 
tu magnanimidad atavía
con trajes bellísimos 
la desnudez que dejó 
un impiadoso invierno.


Viviana Laura Castagno Fuentes 
                      

martes, 25 de diciembre de 2018

AMOR QUE AÚN DUELE



Fuimos una gran historia de amor, de esas que podrían perpetuarse en una película o plasmarse en un libro para deleitar por horas a esas almas sensibles y apasionadas. 

No fuimos un amor convencional, no, fuimos diferentes a todos e iguales también.

Una mixtura entre lo autorizado y lo prohibido, sin el aval social, que por supuesto ni a ti, ni a mí, nos importó mucho. Porque nació así, avasallante, nos envolvió con sus osadías y nos silenció cuando las palabras se tornaban casi innecesarias.

Supo que el cielo era el límite y varias veces lo cruzamos, pero aprendió también sobre restricciones que le fuimos inventando, una a una. 

Un gran amor, una historia que logró fusionar las lágrimas con las risas, se miraba en un futuro que auguraba tiempos de plenitud y complicidad convenidas.

Pero algo, que no estaba en el guión que habíamos elegido, apareció sin dar cuenta y precipitó un final presuroso que abatió nuestras vidas para siempre. 

En segundos, se nos deshizo el sueño, aquel que bordamos con delicadeza extrema y no alcanzó a atisbar la luz siquiera.

Sí, feneció entre nuestras manos, se quedaron desnudas, no pudimos asir a ese amor que sabía a flores silvestres y glamorosas. 

No pudo ser lo nuestro, no pudimos ser amor, se nos derrumbó el cielo y el dolor se aposentó omnipresente sin que tuviera permiso. 

Solo quedan los recuerdos, ellos se empeñan en sobrevivir entre unas ruinas amorfas y grises.

Partiste, buscando la lejanía donde resarcirte y yo aun intento recuperar nuestras risas, porque de risas genuinas lo habíamos edificado y solo encuentro lágrimas que no saben dónde derramarse, porque sin contención se han quedado.


Viviana Laura Castagno Fuentes

LOS AMANTES



En la pradera hay dos árboles especiales. 
Si los miramos con los ojos solamente
son solo dos especies naturales, 
pero si miramos con el alma,
son dos enamorados.

Tal vez, una gran tempestad los arreció, 
entrecruzaron sus cuerpos de leña, 
buscando no morir en la embestida
y desde entonces viven abrazados.

Misterios perpetuos serán siempre;
dos árboles más que ostenta la pradera, 
pero el alma grita que son dos amantes
a los que un vendaval dejó petrificados.


Viviana Laura Castagno Fuentes