SÍGUEME EN MI BLOG

jueves, 26 de diciembre de 2019

ELLAS VIVEN



Observen a las plantas,
verán que poseen alma,
tienen sus ciclos vitales 
parecidos a los nuestros, 
nos asiste la obligación 
de cuidar de ellas, respetándolas.

Hace días, sobre una mesa,
estaba una maceta en soledad,
la cuidé durante semanas,
sus hojas se desprendieron,
mientras su vida se esfumaba.

Decidí abarrotar el espacio  
con especies diferentes
y el cambio produjo magia,
en horas, su vida languideciente
en una esplendorosa planta mutó.

¿Cómo explicar desde la lógica 
la metamorfosis ocurrida?

Es el alma de las plantas,
poseen vida, aunque no hablen,
si hasta con música se nutren,
despliegan su belleza con osadía.

No olviden, son seres vivos,
déjenlas medrar, no las corten
para condenarlas a fenecer
en impersonales jarrones.

Viviana Laura Castagno Fuentes

SU AMIGO, SU FÉRETRO


Ella, descalzó sus pequeños pies
para caminar hacia el río,
él era su amigo de la vida,
el cómplice tácito, su gran deleite,
y también su sustento diario.

Se acercó sigilosamente a la orilla,
acercó su rostro sobre las mansas aguas
y con un balbuceante susurro
solicitó a las mismas que a sus pesares
y aflicciones profundas, se los llevara.

El río, que sobre angustias sabía mucho,
quedó atónito, detuvo su fluir por un segundo,
porque esa mujer -que había visto crecer-
transida por un gran dolor le suplicaba
que fuese su féretro unas décadas después.

Cuestiones tan privadas del alma, tan íntimas,
que a veces envuelta en tormentos vive,
pero otras, claudica por no hallar la salida
y elige a la muerte como analgesia,
aun cuando lo que está pidiendo
con desesperación, en en realidad "auxilio".

Viviana Laura Castagno Fuentes

SI HUBIESE...



Si una oportunidad para vivir 
nos fuese otorgada otra vez,
elegiría sin hesitar un instante
a mi infancia, definitivamente.

Ha sido fuente inagotable
de plenitudes y felicidades tantas,
donde cabían con gran comodidad
amores, alegrías, ingenuidades,
que modelaron a la mujer de hoy,
que aún mantiene despierta a esa niña.

Todo lo demás, cambiaría radicalmente,
mi adolescencia, juventud y madurez,
sufrirían una metamorfosis absoluta,
nada de ellas quedaría, 
porque en el camino aprendí,
que la vida exige con creces 
aptitudes que me dejaron 
en una orfandad extrema.

Sería menos incauta, más astuta,
para que la malicia del afuera 
no se entrometa con un alma 
que de candores ha rebosado siempre.

Sí, si tuviésemos otra oportunidad,
solo mi infancia quedaría indemne,
a las otras etapas de cuajo arrancaría,
porque así demanda la vida,
cuando sus estocadas asesta
hay que ser muy hábil, estar atenta,
para salir airosa y menguar lesiones.

¡Ah la vida!

Una gran docente dilecta,
nosotros educandos sempiternos,
o aprendemos con sus dolores
-los pedagogos que a enseñarnos vienen-
o seremos malos alumnos reincidentes.

Viviana Laura Castagno Fuentes

miércoles, 25 de diciembre de 2019

LA ESTOLIDEZ HUMANA



Hacer un balance del año,
es lo que dictan las reglas,
me parece improcedente
hasta se impone como una obligación
que no deseo acatar,
porque no soy contadora 
ni gerente empresarial.
No hay balances válidos,
ni existen años,
cada segundo que vivimos
es la realidad que tenemos.
¿Hacer un balance dicen?
La vida no merece 
que la reduzcamos a un año,
ella tiene su valía 
en los vastos recuerdos
la casa natural del pasado.
En última instancia,
deberíamos proponernos
ser mejores personas,
ir aprendiendo con los dolores,
esos excelentes maestros que tenemos.
No, me niego a hacer balances,
esos son para la economía,
pero jamás para la vida,
es minimizar su trascendencia,
es no haber comprendido nada.
Llegamos para construir 
nuestra alma,
para nutrirla con valores 
pero no de los que cotizan en bolsa,
sino de aquellos, los eternos,
que nos entregan el diploma 
cuando nos convertimos 
en seres humanos humanizados.
¿Hacer un balance del año?
Una simplificación diría,
es la contundente respuesta
cuando entre la vida y la muerte,
se inmiscuye la estupidez con osadía.

Viviana Laura Castagno Fuentes


SUTURANDO HERIDAS



Estamos como podemos,
fue la respuesta escueta,
no había que escudriñar demasiado
en lo que sus palabras definieron
casi con perfección milimétrica.

¿Cómo no comprender su mensaje,
si solamente debí leer con la mirada 
que posee el alma, para adentrarme
en un inmenso dolor, aún vigente?

Estamos como podemos, dijo,
y en tan pocas palabras,
navegaban miles de emociones 
escondidas muy dentro, agazapadas.

Cuando la vida da sus zarpazos,
se desdibujan todos los límites,
no sabemos si es invierno o verano,
se entrecruzan los caminos conocidos,
se convierten en atajos hacia ningún lado.

Estamos como podemos, 
y aquí estoy intentando
dar un anclaje certero
a un dolor tan íntimo e intransferible,
que se les aposentó hace un año
cuando un cielo radiante, tornó a ominoso,
y en aprendizajes diarios, hoy están viviendo.


Viviana Laura Castagno Fuentes

LA VIDA ES TANTO ...


La vida es lo que nos sucede
y es mucho más que eso.

Es lo que vamos abrevando
cuando se derrumbó el mundo, 
aun con los escombros encima
aun con las heridas abiertas.

La vida es tanto y tan poco,
cuando por el tiempo viajamos
cuando hacia atrás miramos
vemos más pasado que futuro.

Y la vida enseña
aun cuando nos lacera,
somos seres espirituales
viviendo una experiencia física,
llegamos para ser aprendices
y cuando se acaba el viaje
hacia nuestra casa
regresamos.

Viviana Laura Castagno Fuentes

¿SERÁ ANGUSTIA?



Está nublado el cielo,
es el primer lugar 
hacia el que viaja mi mirada 
cada vez que despierto.

Pero hoy está ausente,
si hasta la algarabía 
de las aves están atenuadas,
como si una orden fue dada
para que sus sinfonías hoy silencien.

¿Será que está triste, será esa la causa,
tendrá un agobio que no conocemos?

Siempre imaginé que un cielo nublado
transmitía desazones largas,
eran razonamientos cuando niña
que aún persisten y se fortalecen.

Sí, definitivamente, el cielo está atribulado,
por pesares muy íntimos
y ha decidido esconderse 
detrás de nubes amenazantes.

Tal vez, si llora, sus angustias excarcele,
derramará sus lágrimas acumuladas 
que serán grises, como es su aspecto ahora,
y logre liberar tormentos y tormentas,
que lo obligan a permanecer aún 
bajo un aspecto lúgubre y aciago.

Viviana Laura Castagno Fuentes