Cada vez que me acerco despacito, para que casi no perciba allí mi presencia, el abuelo que es muy hábil, tiende su mano gigante y amable e ingreso dentro de sus páginas con enorme alborozo.
Allí están mis amigos, todos se han subido hasta su cabeza, donde un limón gigantesco los ayuda a preparar litros y litros de un exquisito jugo.
El abuelo es muy pícaro, a veces nos sorprende, mueve su cabezota y nosotros reímos porque parece que su intención fuese levantar el vuelo.
- Abuelito, quédate quietito, porque "don limón" está muy mareado y no podremos seguir elaborando el delicioso jugo para regalar a todos los niños del mundo.
- ¿Comprendiste abuelo lo que te pedimos?, tampoco te enfades, simplemente es que no te muevas mucho, permite que acabemos o don limón terminará extenuado y caeremos todos al suelo.
-Falta poco abuelo, hay mil vasitos que aún están vacíos, una vez llenados podrás continuar con tu baile y tus picardías hasta que anochezca.
-Listo, hemos acabado, ahora bajaremos por el tobogán de tu cuerpo, prepara tus brazos, por ellos nos deslizaremos.
- ¡Muchas gracias abuelito tierno!, has colaborado para terminar un sueño: regalar miles de vasitos con el aporte generoso de don limón, serán repartidos a todos los niños del mundo que deseen beberlo.
-Ya me voy, mamá me estará buscando, no le diré nada, porque no me creerá que estuve dentro de un libro grandote y viejo, elaborando la limonada más deliciosa de todo el universo.
- ¡Adiós abuelito, hasta pronto!, nos vemos otro día de nuevo, cuando sigilosamente tu mano gigante, me invite a subir a las páginas de un libro cualquiera para vivir otra aventura maravillosa como esta.
- ¡Hasta otro día abuelito alquimista!
Viviana Laura Castagno Fuentes

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Si deseas puedes dejar tu comentario. Muchas gracias.