Quizá debí ser diferente, envolver mejor mis sentimientos, como si un regalo fuese y aguardar tranquila por el destinatario, sin prisa y con más cautela.
Debí ser menos generosa, menos empática, resguardarme con más esmero, evitando invasiones inesperadas.
Debí ser menos sincera, a veces el exceso nos pone en situación de extrema vulnerabilidad y no creo que haya alguien que merezca tal entrega.
Debí ser hipócrita, decir que "sí" cuando la respuesta era "no" y viceversa, buscar subterfugios para todo y mentir también cuando ameritaba.
Debí ser tanto y tan diferente que al final de cuentas —dejaría de ser yo—, sería otra persona, un ser absolutamente irreconocible para mí, una estafa, una finta perpetua, un témpano inasible, un monstruo realmente, un embuste para mi alma.
Seguiré obrando como siempre, el cambio deberían hacer los demás.
Viviana Laura Castagno Fuentes