Cuando sea ausencia, no desesperes nunca, no podrás verme ni tampoco oirás mi voz pero me encontrarás en cada resquicio de la casa, no me ausentaré en ninguno.
Continúa por mí y disfruta los amaneceres o los crepúsculos, lo que prefieras; no olvides dar de beber a las plantas porque la tierra se reseca fácilmente y el drenaje se dificulta (es tiempo para cambiar creo).
Prepara el café fragante y continúa con la ceremonia, no interrumpas nada.
Y cuando desees sentirme cerca —visita a mis letras— y sabrás que allí estoy todavía, creo que elegí escribir porque siempre supe —que era una forma sutil de quedarme—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
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