Su trémula y huesuda mano
sostiene a un cómplice silente,
a un amigo, un confidente,
aunque solo vean a un mate.
¿Cuántos saben lo que siente
un hombre ausente y solo
que por causas tan privadas
le puso un cepo a su mente?
Nadie debe prejuzgarlo
porque justo él no lo merece,
se ha entregado como nadie
sin reticencias ni límites.
¿Por qué la indolencia es ama
cuando la magnanimidad
—que de entregas supo tanto—
tiene a un páramo que crece?
Tal vez su silente cómplice
compañero de horas largas
logre traer las respuestas
que la vida le ha usurpado.
Viviana Laura Castagno Fuentes
cuando la magnanimidad
—que de entregas supo tanto—
tiene a un páramo que crece?
Tal vez su silente cómplice
compañero de horas largas
logre traer las respuestas
que la vida le ha usurpado.
Viviana Laura Castagno Fuentes
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