Mudarse a un jardín
—aun imaginariamente—
para acabar descubriendo
que somos naturaleza
nada de ella nos es ajeno
porque todo nos involucra.
Somos pétalos sedientos
aguardando por la lluvia,
somos trepadoras buscando
un muro que nos sostenga,
somos árboles hospedando
un hogar para los nidos.
Somos la tierra rasgada
cuando la sequía es ama,
somos un cielo inconmensurable
que al vergel está amparando,
somos la versatilidad constante
somos luz y somos sombra.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Si deseas puedes dejar tu comentario. Muchas gracias.