Se deshace el día
en los entresijos
que la noche está aviando,
ingresan los silencios
y las misteriosas sombras
que a los brillos exilian,
como si una orden
haya sido impartida
bajaron la llave maestra
de la luz y a oscuras quedamos.
Bienvenidos a este universo donde "La Poesía" les propone viajar hacia las profundidades del alma. Deseo que ese viaje sea ameno y los invite a regresar siempre. Muchas gracias por visitar este espacio.
Se deshace el día
en los entresijos
que la noche está aviando,
ingresan los silencios
y las misteriosas sombras
que a los brillos exilian,
como si una orden
haya sido impartida
bajaron la llave maestra
de la luz y a oscuras quedamos.
Cada vez
que se agitan
las aguas plácidas
y a turbulentas mutan,
—me limito observarlas—
abandoné la huida
era innecesaria y frágil,
hoy dejo que inunden
con su reconocida destreza
mi universo entero,
no erijo barreras
tampoco escalo
las elegantes barrancas
para estar protegida
porque sencillamente...
elijo sumergirme en ellas.
Quizás amo a la primavera
—como si hoy la descubriese—
porque sabe atesorar destellos
de una infancia atiborrada
de sueños rebosantes y puros.
Quizá los argumentos huelguen
porque exceden las plenitudes
en un universo especial erigido
por la magnanimidad de la magia.
Quizá porque es una estación
hábil en multiplicar las lozanías
esculpidas por dones naturales
que se quedaron a vivir en el alma.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Un bellísimo atardecer
interpretó su libreto,
un actor de la natura
que se retira de escena
y cede su espacio
a otro protagonista.
Quizá sea el mensajero
sobre un final inescrutable,
que se parecerá a sus luces
"con etapas para destellar
y otras para minimizarse"
mientras con donaire
van desapareciendo.
La lectura, ese refugio insospechado, ese reparo amable que a la mente suscita mientras al alma plácida cautiva.
Pone en jaque muchas veces lo que hemos aprendido y nos desafía con contundencia, sin lastimar un ápice.
Desordena y despabila los conceptos todos, es la naturaleza misma con sus estaciones y sus procesos de adaptación permanente.
Es un diálogo —íntimo y a medida— entre el autor y nosotros los lectores, los que en las páginas de un libro en ávidos exploradores nos convertimos.
Muchas veces lo leído nos resultó intrascendente, no logró modificar nada y es natural que suceda porque acicatea la búsqueda.
Pero, hay lecturas que nos invitan a cerrar los ojos para navegar en los mares que exhiben mientras nos proponen discernir y hasta me animo a decir —que cada palabra es portadora de nuevas perspectivas—.
Son esas experiencias extraordinarias que inducen a nuestro raciocinio mientras muy sutilmente —nos cambian—.
Sabrás
que continúas creando
los caminos que me llevan
lejos de la confusión
y del ruido vacuo y estéril.
Sabrás
se ha quedado el páramo,
antes lo miraba de soslayo
pero ahora estoy sembrando
retoños de fucsias y gardenias.
Sabrás
cambió todo sin reticencias,
la vida es hoy menos interesante
le imprimías tu peculiar sesgo
que en un tris abdujo, aquel estío.
Percibo íntimamente
que el afuera
se fue convirtiendo
en un lugar volátil
e inseguro.
Me incomoda,
inhabilita a mis alas
—justamente a ellas—
que del suelo me elevan
y me conducen
hacia el refugio
donde viven las letras.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Estamos como estamos —porque hemos asesinado a nuestro niño interior— y así nos está yendo. Nos hemos extraviado en un mundo que nos propone —un consumismo abyecto— que a un vacío absoluto nos conduce.
Fuimos indolentes, nos convencieron que la adultez consistía en asumir actitudes rígidas, nos dejamos engullir por los dogmas que anquilosan al pensamiento, lo nivelan y acaban igualándolo, porque —es confortable— emitir las mismas ideas para agradar al resto.
Todos piensan lo mismo, visten como —la moda establece—, nadie se atreve a ser diferente porque hay que —seguir a la masa—, es más cómodo, no hay que asumir riesgos.
Y he ahí el dilema, seguir los cánticos de nuestra alma prístina, —implica deshacernos antes de toda la hojarasca que la asfixia y la reduce a un remedo solamente mientras la minimiza—.
Seamos auténticos, hagamos siempre un pacto con —la verdad— y desdeñemos a —la mentira — que es tan dañina y nos lleva por senderos que a nuestra paz interior conmociona y desasosiega.
Sí, debemos ser adultos responsables sin necesidad de elidir al niño que nos habita —él posee las potencialidades intactas—, con ellas al mundo vinimos, pero en el camino les asestamos un golpe feroz y a escombros las redujimos porque teníamos que ser iguales (era más fácil) aunque implicase —soterrar antes al alma— que sobrevive agonizante, infeliz y sofocada.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Un crepúsculo diferente, aunque su sol y su cielo arrebolado sean los mismos, una tarde que me encuentra entre el desconcierto y el desasosiego.
Y la vida que bulle, y los sueños que tímidamente se expanden mientras se consolidan.
Y la paz que se esmera en esparcirse dentro, mientras la externa se percibe amenazada por la indolencia y la estolidez de los ignaros humanos.
Definitivamente no concibo la vida sin honor.
¿Estoy equivocada?
¿Soy ingenua o tal vez una ignorante supina?
Podrán poner el adjetivo calificativo que más deseen, no me interesa realmente, porque desde muy pequeña fui muy sensible y ningún sufrimiento humano "me ha sido indiferente".
Estamos asistiendo a un hecho extremadamente grave, triste y recién comenzó todo, no logro atisbar las consecuencias del mismo y conociendo a los protagonistas —temo que haya un agravamiento feroz—.
Deseo que los líderes mundiales a acusen recibo y se pongan los pantalones largos, intervengan para obligar a respetar —la autodeterminación de los pueblos— y garanticen la paz tan ansiada.
Deseamos vivir en paz, sin injerencias con avideces.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Indaga la poesía
escudriña la dúctil
con una solidez admirable,
urde en los rincones
escarba en los desiertos
hasta que su hábitat descubre.
Desnuda con sutilezas
las precariedades todas
pero también las solvencias,
ama regodearse en lo frágil
porque es allí donde cauteriza
las heridas que escribió
el inestimable viaje de la vida
y consolida la raigambre.
Viviana Laura Castagno Fuentes