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sábado, 5 de diciembre de 2020

DÉJALO SER...


No persigas al amor

no lo hagas,

es amo de lo inconmensurable

es dueño absoluto de alas magnas

elegirá el momento y con quién

decidirá estrenarlas.


No persigas al amor, 

es un desatino

sería como intentar detener 

a las aguas cautelosas

cuando en cascada discurren.


No persigas al amor,

déjalo ser, respeta su autonomía

no es ave para ser soterrada

ambos fenecen sin sus libertades.


No persigas al amor,

es una estolidez humana

un acto de improcedencia,

no nació para vivir en cautiverio

él se acomoda allí entre las almas

que aprendieron a cultivarlo dentro.


No persigas al amor

no lo hagas,

déjalo ser en plenitud

—porque si lo atosigas—

no será nunca.


Viviana Laura Castagno Fuentes

viernes, 4 de diciembre de 2020

DISCÚLPAME

 

Y debo pedirte disculpas

por tu dolor, por el daño infligido

aunque mis cuidados sean extremos

porque aun cautelosa, aun consciente,

inevitablemente te lastimo.


Y sabes que me esmero,

esquivo cada espacio donde habitas

mi mirada está centrada en el suelo

como si al cielo gentilmente ignorara

porque la razón eres tú, no existe nadie.


Pero lo inevitable se interpone

son los caprichos de la naturaleza

camino disciplinando a mis pisadas

porque eclipsar tanto esplendor

no es mi intención,

frágil y diminuta flor silvestre.


Viviana Laura Castagno Fuentes

miércoles, 2 de diciembre de 2020

¿QUÉ NO PUDISTE ABUELA?


Tenía una peculiaridad, 

—entre tantas—

la de ser una sobreviviente, 

arremetió contra todos sus infortunios

pero su sonrisa jamás se desdibujaba, 

como si su hechura natural

no fuesen miles de cicatrices.


Sonreía sí, obsequiaba su alegría

aunque el cielo se desmoronara

o los caminos no estuviesen

atestados de bifurcaciones

hacia ningún lado muchas veces.


Ella sabía empotrar sus aflicciones

las mimetizaba entre sus dones

que eran prolíficos, exuberantes,

porque a su bondad, su generosidad, 

las multiplicaba para ofrendarlas.


La abuela Laura, un paradigma,

la palabra —no puedo—

no existía en su diccionario, 

porque siempre encontraba la salida

tenía una brújula en el alma.


Un día primaveral, en el mes de octubre,

el viaje de su vida estaba acabando

y esa mujer estoica y sabia,

se despediría balbuceando un:

—no puedo— y se llevó con ella 

la respuesta, que fue

y será un misterio indescifrable. 


¿Qué no pudiste abuela?

¿Qué? 


Viviana Laura Castagno Fuentes 


martes, 1 de diciembre de 2020

LO INEFABLE


Entonces: ¿Qué somos?

Su pregunta estaba imbuida 

de dudas, era vacilante, 

pero albergaba expectativas 

certeras, válidas. 

¿Sabes?:

Seremos para siempre

ese sentimiento 

avasallante y dúctil, 

que se disfrazará 

de amor intenso 

algunas veces

y de apacible manantial 

con aguas mansas otras tantas, 

donde podremos abrevar 

sin remilgos ni fundamento alguno

porque sencillamente...

no será necesario. 

Seremos también, 

una suave brisa 

de primavera

acariciando los pétalos 

que recién despertaron, 

pero sabremos 

ser nevisca intensa

cuando vendavales sorpresivos 

arrecien.

Seremos tanto amor 

porque tanto hemos sido, 

dos amalgamas imperfectas 

hábiles en despabilar 

sueños viejos

mientras sueños nuevos 

edificamos. 

Y seremos el sol 

que encandila

al ave en su nido

recién estrenado

y también la luz diáfana 

de la luna

que sobre un espejo 

de agua translúcida

su beldad indiscutible presume. 

Seremos el cielo inconmensurable, 

ese que está 

al alcance de las manos

porque no existen

óbices que lo oculten.

En fin, denominemos 

a lo nuestro

como queramos:

Seremos ese amor 

que sobre intensidades sabe

cada vez que los pliegues 

de nuestra piel ardiente 

saciar su sed reclamen. 

Seremos almas libres

jugando a ser niños

cuando una noche  

con cielo estrellado 

nos invite gentilmente a 

escudriñarlo. 

Y seremos tanto amor 

porque tanto hemos sido,

una mixtura de complejidades 

-porque así es la vida-

no existen recetas magistrales

solamente las convicciones 

que llevarán a puerto seguro 

nuestras certezas y fragilidades. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 

MI DESPEDIDA


Y te despido, 

pero debo ser sincera

no he encontrado la palabra

para definir esta suerte 

de amasijo de sentimientos

que solo perplejidades aportan.


Has sido un extraño en esta travesía

no puedo discernir todavía,

si te llevas a la humanidad contigo

con todas sus imperfecciones

o logras de alguna manera 

un resarcimiento precario

para que los hombres despierten.


Porque convengamos amigo,

no se han despabilado todavía

y están haciendo el viaje de la vida

en sus ombligos acurrucados.


¿Sabes qué deseo?


Llévate contigo todo lo adverso,

pero deja lo amable y auspicioso

porque si las maravillas naturales

se quedan para deleitarnos,

sería una improcedencia

no pedirte que las perpetúes.


Y te despido año viejo,

aun con tus complejidades

trajiste tus alforjas repletas de desafíos

y exigiste a la humanidad 

un cambio radical de paradigmas.


Tú te vas, quedamos nosotros,

o acordamos con el alma 

en ser buenos aprendices mañana

porque un eximio docente has sido,

o en el intento vano, feneceremos todos.


Viviana Laura Castagno Fuentes


lunes, 30 de noviembre de 2020

A TU MANERA...


Cuando regresar a mí decidas, 

hazlo con tu impronta, sin velos, 

no escatimes por favor ni un ápice 

porque el amor sobre ambages

no comprende y tú lo sabes. 


Cuando regresar a mí decidas, 

tira la casa abajo, demuele el techo, 

ingresa por la ventana si deseas, 

aunque en la puerta esté esperando, 

pero hazlo a tu manera, como antes. 


Cuando hasta mí un día vuelvas, 

no me avises, sabrá mi alma intuirte, 

adoro lo sorpresivo, tus ímpetus, 

lo previsible de emociones carece

y sin ellas lo nuestro pronto caduca

porque lo mata el aburrimiento. 


Cuando decidas y estés presta 

ingresa como lo hacías antes 

eres el vendaval que aguardo

para despabilar la rigidez del hastío 

y sobre despertares, convengamos, 

tú posees la idoneidad necesaria.


Viviana Laura Castagno Fuentes 


LA ORGANIZADORA


No soy una escritora, 

solamente organizo a las letras 

que tan impetuosamente me amueblan,

ellas demandan su lugar, su hábitat, 

ansían un refugio seguro

donde el amor las contenga.


Y adoro ser la orientadora

de unas letras en extravío,

ofrendar un sustento previsible

para instalar la paz que ellas buscan.


Y es un goce entrelazarlas

entre los follajes abigarrados

de las especies arbóreas que acunan

los cantos tan versátiles y melodiosos

de los zorzales en primavera.


Otras veces las conduzco

hacia las piedras brillantes

que generosamente el río

sobre la tibia arena esparce,

son parte del tesoro que ofrenda

mientras plácidamente discurre.


También amo mimetizarlas

en las lágrimas de mi madre,

cada vez que sus recuerdos duelen

porque de ausencias tantas

su presente está colmado.


Definitivamente, no soy una escritora,

sino una minuciosa obrera

intento dar un anclaje a las letras

mientras en amor las baño,

para que luego partan

a fecundizar otras almas

que estarán aquí o allá, 

tal vez por ellas aguardando.


Viviana Laura Castagno Fuentes

domingo, 22 de noviembre de 2020

LA PRÓFUGA


Se esconde la poesía,

es renuente la dama,

busca lugares insondables

para dificultar el encuentro.


Se esconde la esquiva, 

justo cuando el reclamo comienza

porque están prestas las palabras, 

pero sin ella, pierden sustento.


Se esconde la dilecta,

adora el juego de la búsqueda

percibo que es un goce para ella

dificultar el acto de la entrega.


¡Piedra libre para la hidalga! 


Allí está, intentando en vano mimetizarse, 

entre una montaña de estróbilos 

que dormitan plácidamente 

bajo la sombra amparadora 

de un viejo y elegante pino. 


Pero cuando llego...¡Se ha ido!


Logró dejar deslucido el espacio

donde moraba la ilusionista,

haré mil intentos hasta hallarla

porque sin ella, yo no soy nadie

y lentamente... percibo que fenezco.


Es una gran escapista la artista...


Viviana Laura Castagno Fuentes 

ESE AMIGO


Hoy, que ambos estamos solos, 

deseo confesarte algo

 —eres un prodigio—

dueño de dones incomparables

y a mi alma desde niña, has arrobado.


Sabes disfrazar tu versátil cuerpo 

con atavíos que te hacen único, 

posees escondites, sinuosidades,

espacios para sentir al cielo un rato. 


Eres un privilegiado amigo mío,

no se cansarán mis ojos de admirarte

provocas un embeleso perenne

y nadie hasta hoy, logró emularte.


Amo tus estados impetuosos

pero también cuando en asceta te vuelves, 

en fin, soy una apasionada irredenta

de tus infinitas potencialidades. 


Adoro explorar tus sitios recónditos

allí donde nadie osó inmiscuirse,

porque convengamos confidente mío:

eres el río más divino que he visto.


Dedicada al bellísimo "Río Uruguay", baña la margen este de la "Ciudad de Monte Caseros - Pcia de Corrientes - Argentina" 

Viviana Laura Castagno Fuentes



SOMOS NOSOTROS

 

Somos tercos reincidentes 

buscamos justificaciones

y pretendemos respuestas

justo allí, donde no hay ninguna.


Somos reacios consuetudinarios, 

endilgamos a los imponderables 

aquello que nos compete

porque somos los responsables.


Somos remedos de adultos

en niños devenidos, 

buscamos el amparo afuera

sabiendo que la contención

está aguardándonos dentro.


Somos eternos buscadores

de un tesoro que nos aguarda,

sin advertir -por pereza a veces-

que ese tesoro, somos nosotros.


Viviana Laura Castagno Fuentes


viernes, 20 de noviembre de 2020

NO ES OLVIDO...


No, no hay olvido,

—solo son intermitencias—

cada vez que de silencios

y pausas, me invisto,

porque los reclamos

de mi alma, acato.


No, no hay olvido,

—busco los espacios necesarios—

sin los estériles

e imprudentes óbices

que solamente confusiones

innecesarias provocan.


No, no hay olvido,

soy agua de río fluyendo,

soy nube mutando de forma

soy alfarera modelando sueños.


No, no hay olvido,

—son mis alas ávidas—

clamando por cielos,

porque los mismos

—a veces no esperan—

y sobre esperas vacuas

soy autodidacta. 


No, no hay olvido...


Viviana Laura Castagno Fuentes