Existen tiempos para todo, hasta para los sentimientos porque ellos no son indemnes, algunos se afianzan, se consolidan para siempre, otros en silencio caducan y desaparecen.
Reclaman también muchas veces un espacio tranquilo y a solas para aquietar sus aguas como si un río fuesen, son los sentimientos cautos y prudentes que pacientes aguardan.
Y suelen ingresar los borrascosos con sus aguas conmocionadas, son vórtices en sí mismos y en apariencia nos abducen.
Somos amalgamas inexactas nutridas con emociones que saben describir con solvencia nuestro universo interior sin decir palabra alguna y temen —por injerencia de los imponderables— acabar siendo sentimientos envejecidos, frágiles y soterrados a un olvido.
Viviana Laura Castagno Fuentes
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