Y en este hábito
de la desconexión
me percibo un árbol
despojándome de hojas
que se volvieron superfluas.
Pero aun convertidas
en aparente hojarasca
ellas solamente mutan
de lugar, ahora es el suelo
el que recibe sus dones.
Y así es el viaje de la vida
un cambio permanente,
la natura enseña cada día
somos flores una etapa
con su sesgo de estridencia,
pero también nos volvemos
ramas lánguidas e invisibles
pero no para el ave que anida.
Viviana Laura Castagno Fuentes
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