Que la paz tan anhelada no se nos escape esta vez, porque es tan frágil como un pimpollo que a la vida tímidamente recién está asomando.
Que se quede por favor entre nosotros porque —los que deseamos vivir en un mundo apacible somos más— que los que nos proponen estas horripilantes conflagraciones.
Que la verdad se imponga por sobre la pérfida mentira que de precariedades vive y a la existencia conmociona.
Que nadie se arrogue la potestad para incidir en las decisiones ajenas porque es inadmisible, los pueblos poseen el derecho inalienable para escoger su libre determinación, la descolonización, la soberanía y la liberación de las fauces de sus opresores.
Que la paz se expanda esta vez sobre la malicia atroz y desenfrenada que solo el poder omnímodo persigue porque respetar el derecho a la vida ha estado siempre fuera de su agenda.
Viviana Laura Castagno Fuentes
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