Diría sin hesitar que "exhalaba mansedumbre", una peculiaridad que estaba en absoluta armonía con sus ojos donde se asilaban la serenidad y la paz del universo.
Sonreía, era un distintivo que definía su carácter amoroso, compasivo y justo.
Afirmaba con determinación: "no tiene sentido preocuparse, lo que tenga que suceder sucederá a pesar de todo".
Y esa actitud ante los imponderables fue edificando una enorme capacidad para la resiliencia, la vida le presentó muchísimos escollos a lo largo de su viaje, argumentos suficientes que le fueron enseñando a domeñar las dificultades con enorme sabiduría.
Viviana Laura Castagno Fuentes
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