¿Cómo era
estar ilesa
y sin heridas?
¿Cómo era
sentir saciedad
y no hambre?
¿Cómo era
estar plena
y no vacía?
¿Cómo era
cuando no necesitaba
recordarte?
¿Cómo era
la vida antes
de este después?
¿Cómo?
Viviana Laura Castagno Fuentes
Bienvenidos a este universo donde "La Poesía" les propone viajar hacia las profundidades del alma. Deseo que ese viaje sea ameno y los invite a regresar siempre. Muchas gracias por visitar este espacio.
¿Cómo era
estar ilesa
y sin heridas?
¿Cómo era
sentir saciedad
y no hambre?
¿Cómo era
estar plena
y no vacía?
¿Cómo era
cuando no necesitaba
recordarte?
¿Cómo era
la vida antes
de este después?
¿Cómo?
Viviana Laura Castagno Fuentes
Resiste la aljaba
con sutil estoicismo
los embates suaves
de los fríos otoñales
recién estrenados.
Anhelo que logre
sobrevivir al invierno
cuando sus fauces abra
exhalando sin piedad
gélidos e implacables vientos.
Imagino su reverberar
cuando de pimpollos
sus gajos se tupan,
anunciando el despertar
de la prolífica primavera.
Si ella puede sortear
las exigencias climáticas
llegando incólume al verano
podremos aseverar:
"la resiliencia tiene en la aljaba
a la indiscutible reina".
Viviana Laura Castagno Fuentes
Muchas veces
se esfuma la poesía,
se volatiliza,
huye la inspiración
se entumece la magia.
Es cuando
el desánimo se impone
porque hay carencias,
se fugaron las palabras
hacia ignotos universos.
Y es justo ahí
cuando las estrategias
en un gesto de complicidad
aparecen,
cuando mente y alma
se han cohesionado.
Retorna la calma
para apaciguar
a la impetuosa borrasca,
se acomodan las letras
y la gesta de la escritura
de nuevo comienza.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Déjame abrigar
la tenue ilusión
que regresarás pronto
o algún día
no muy lejano.
Tal vez suceda
cuando los fríos
cedan su embestida
y ya no entumezcan.
Y por qué no,
cuando las aves
estrenen sus nidos
en la bellísima araucaria.
O podrías sorprendernos
una mañana primaveral
ingresando con la sutileza
de la que eras absoluta dueña.
Imagino que al fin
regresarás sin duda alguna,
porque no te has ido
estás, donde están,
los amores únicos que la vida
solamente una vez, ofrenda.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Miente,
quién afirma
que está preparado
para el arrebato
que la muerte produce.
Porque nos demuele
con enorme contundencia,
nos reduce a escombros
mientras nuestras
fragilidades desnuda.
Derrumba tantos sueños
esfumando al futuro,
trae al pasado entero
y a vivir en él nos conmina.
Miente,
quién afirma
con cierta soberbia
que está preparado
para decir adiós
a quienes amamos.
Miente,
con absoluto descaro
o posee tanta frialdad
que a su alma
ha congelado.
Porque
aun evolucionados,
aun conscientes
sobre lo efímero
de la vida,
la muerte siempre
nos sorprende
desnudos, vulnerables,
mientras nuestras vísceras
desgarra.
Viviana Laura Castagno Fuentes
¿Quién puede asegurar
que no ha padecido uno?
Y no me estoy refiriendo
a una de las tantas
manifestaciones espectaculares
a las que la naturaleza
nos tiene acostumbrados,
no...
es mucho más que eso.
Les estoy preguntando
a cada uno de ustedes:
¿Quién no ha percibido
un eclipse muy dentro,
allí donde el ojo
no necesita una lente
especial para mirarlo?
Son eclipses únicos
que solamente
el alma capta,
son desapariciones
transitorias, efímeras,
que traen a la oscuridad
por un rato
y en desnudeces
nos deja,
para que seamos
buenos aprendices.
Cuántas veces
hemos sentido
como si un cono
de sombra
nos despojara
de la luz necesaria
para encontrar la salida.
Cuántas veces
fuimos esa sombra
y cuántas otras
fuimos la luz anhelada.
Es cierto,
he tenido etapas
en que me percibía
una "eclipsada",
porque era
mi elección,
desaparecía en un tris
de la interacción
cuando el hastío
de lo rutinario
así lo demandaba.
Eclipses,
los de afuera
son obras
cinematográficas
de la natura,
los que se gestan
muy dentro,
son necesarios
muchas veces
para despertar
a nuestra alma
de algún letargo
o para despabilarla
cada vez que ella
adormilada
o tal vez
distraída,
el viaje
de la vida
está transitando.
Viviana Laura Castagno Fuentes
A veces,
nada pienso
porque elijo
dejar fluir
a mis silencios.
Y cada vez
que alas silentes
les incrusto
ellos hábilmente
en avecillas mutan
y hacia ignotos
universos
se exilian.
A veces
nada pienso,
soy una página
en blanco absoluto,
soy sencillamente
una montaña
informe de mutismos
que en apariencia
enmudecidos yacen,
pero... si miras
muy dentro
en expertos
oradores se convierten.
A veces...
nada pienso,
porque
es el instante
puntual y exacto
cuando comienza
a enmudecer...
mi alma.
A veces
nada pienso
¿Nada?
Viviana Laura Castagno Fuentes
La casa, es decir :"tu casa"
está cambiada
o está cambiando día a día,
porque nosotros
desde tu adiós
no somos los mismos,
sino, otros ahora.
Estábamos ilesos antes,
no albergábamos
espacios horadados
tampoco yermos,
al contrario, los sueños
despabilaban a otros sueños
y de todo eras
la absoluta "destinataria".
Pero...todo cambió,
el presente nos desafía
a convocar al pasado
minuto a minuto
y él trae tu presencia
porque definitivamente
es algo inevitable.
Estás en todo
y en todos lados,
en tus bellísimas
obras de arte,
en cada aroma, en los sabores,
un café sabe diferente ahora
porque falta tu solvencia
para transformar en elixir
hasta un vaso de agua.
La casa está cambiada,
está cambiando ahora,
nosotros no seremos más
los de antes, somos otros,
estamos aprendiendo
a abstraerte de ese lugar
al que te has ido
despertando a los recuerdos
que de tu amor están bañados.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Cuando hay vacíos
llenos de preguntas
se ausentan las palabras,
porque...
la desorientación les afecta.
Y es en ese punto exacto
cuando comienza la gesta
no quedan senderos, ni atajos,
sin hurgar en esta búsqueda.
¿Dónde están, hacia qué lares
han viajado sin mi anuencia?
Ellas perciben la orfandad
y tal vez allí resida la causa
de este viaje intempestivo.
Palabras, nacen en la mente,
se empapan de amor en el alma
y me buscan para que las organice
en una poesía, que hoy...
está ausente.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Podría presumir
con cierta solvencia:
"aquí no ha pasado nada",
pero sería una impostura
solamente,
para un afuera que exige
demasiado.
Porque la realidad habla
sin hablar siquiera
pone blanco sobre negro
y con gran contundencia
afirma:
"aquí pasó de todo".
Tenemos dos opciones:
o aceptamos al dolor
sin eufemismo alguno,
o lo expulsamos
para extirparlo de cuajo.
Pero: ¿Qué sucedería?
¿Qué?
Nos infligiríamos un daño
que sería irreversible
porque lo agigantaría
y sería una imprudencia,
hasta un acto de soberbia.
Nos pertenece, el dolor digo,
es nuestro, está muy dentro,
se quedará el tiempo
que sea necesario,
y el camino será en soledad
absoluta, no existen testaferros.
Por eso, debemos conciliar,
ofrecerle un albergue,
porque si no lo hacemos
si pretendemos "ignorarlo"
se aferrará con sus garras
y acabará con nosotros
esmerilando la paz deseada.
Viviana Laura Castagno Fuentes