El árbol con enjutas ramas
está esperando otra oportunidad
sabe que hay un pequeño atisbo
para que su desnudez ya no sea.
Y mientras aguarda, ofrenda
pequeños gajos a los bulliciosos loros
que su amoroso nido edifican
para acunar la fragilidad de la vida.
Cuando irrumpa la primavera
con su faceta de renaceres
el ciruelo estrenará su vestidura
flores níveas le insuflarán bríos nuevos.
Viviana Laura Castagno Fuentes
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