Hay una zona entre mi pecho y la garganta que se quedó vacía, se aposentó una hondonada allí y duele mucho mi amor, se expande.
Estoy abocada en recordar cuán feliz me has hecho durante casi catorce años, fuiste mi bálsamo cuando a mamá se le acabó el viaje de la vida, resarciste con tu amor incomparable los días más grises encendiendo un sol cada vez que me mirabas.
¿Sabes? Se apagó la casa, le falta tu luz, está sombría y por ella estoy deambulando mientras afanosamente te busco.
Adoro imaginar que eres una bellísima flor quizá o el ave que canta a la madrugada como si al amanecer indujese.
Mi adorable "sibarita": no devores a las estrellas, deja algunas encendidas para que la noche a oscuras no quede.
Adiós mi amor, florece donde sea o vuela alto, yo estaré empecinada en suturar lo que de mí ha sobrevivido.
Viviana Laura Castagno Fuentes

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