Hoy, cuando avizoro
que en mi hoja de ruta
—es exiguo lo inexplorado—
que lo ya recorrido,
solamente unos pocos deseos
me amueblan, muy pocos,
y caben todos en mi mano cerrada.
Quiero esta paz del presente,
—necesito a pocas personas—
y de esas que no hacen ruido
ni cuando ingresan
ni cuando con sigilo se marchan.
Quiero a mi naturaleza
dando lecciones diarias
de sabiduría incomparable;
—quiero a mi río único—
con sus playas sedientas
pero también
cuando están desaparecidas
porque lluvias pertinaces
decidieron ahogarlas.
Quiero a mis glicinas
derramándose en cascadas
desde un muro derruido
—pretendiendo ser vides—
en fragantes racimos devenidas.
Quiero a mis amaneceres
cuando los zorzales despiertan,
—a mis cielos arrebolados—
incendiando los atardeceres
espectáculos cinematográficos,
magnificencias naturales
que solamente el universo obsequia.
Viviana Laura Castagno Fuentes