Prometer,
es una estrategia vana
es amarrar nuestra barca
a un puerto quieto,
cuando hay una mar
inconmensurable aguardando.
Prometer,
es obligar al ave
a replegar sus alas,
es condenarla al árbol
cuando existen nubes
que con ansiedad la esperan.
Prometer,
es un acto de egoísmo
porque soterra al alma
impone óbices, socava,
porque las promesas siempre
en aguas de indecisiones
y mentiras naufragan.
Viviana Laura Castagno Fuentes





