¿Qué sucedió
aquel día?
Fue un arrebato,
una imposición,
hasta una decisión
—que no fue convenida—
sino de los otros y ajena.
Se detuvo la mente
mientras el alma clamaba
se ocultó el sol brillante
y una pertinaz llovizna
se fusionó
con mis lágrimas.
No poseo la respuesta,
hubo un desgarro
que eclipsó cuarenta años
y dejó en orfandad absoluta
las flores de un vergel
que se quedaron huérfanas
y mustias.
¿Qué sucedió
aquel día?
Aún escudriño
entre mis escombros
—silentes e informes—
deseando encontrar
una causa, un argumento,
—que intuyo sin hesitar—
no llegará nunca.
A mi amada e inolvidable:
"Ciudad de Buenos Aires".
Viviana Laura Castagno Fuentes












