Inhalar profundo
para dejar que ingrese
el aroma del otoño
y a la tundra quieta
sesgos vitales le insufle.
Expandir la mente
derribar sus muros
mientras lo superfluo
el exilio emprende
para que el alma reine.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Bienvenidos a este universo donde "La Poesía" les propone viajar hacia las profundidades del alma. Deseo que ese viaje sea ameno y los invite a regresar siempre. Muchas gracias por visitar este espacio.
Inhalar profundo
para dejar que ingrese
el aroma del otoño
y a la tundra quieta
sesgos vitales le insufle.
Expandir la mente
derribar sus muros
mientras lo superfluo
el exilio emprende
para que el alma reine.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Honestamente creo que hay un déficit —no de atención— sino de educación emocional.
Actualmente con la irrupción de la tecnología estamos siendo asediados por información de toda índole, sabemos hoy un poco más que antes —es verdad— ¿pero somos mejores?
Nos agobian con noticias que distorsionan la verdad porque responden a un "relato" manipulado por corporaciones que la realidad dibujan y de paso—nivelan el pensamiento— y que a nadie se le ocurra tener "poder de discernimiento" porque comienza la tarea para erosionar tal osadía.
Muy linda la evolución de las máquinas, nos trajeron el mundo a nuestra casa, pero también hay una tendencia feroz para controlarnos.
Por eso, si no hay "educación de los sentimientos" ingresaremos a un universo complejo que nos alejará cada día más de una sociedad más humanizada porque sencillamente del alma se están olvidando.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Te propongo
subir hasta el arcoíris
que dejó la lluvia olvidado
en un gesto de complicidad
y al patio está deslumbrando.
Te propongo
continuar el diálogo suspendido
se quedó enmudecido un día
cuando los caminos se ofuscaron
y a los nexos todos confundieron.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Que la paz tan anhelada no se nos escape esta vez, porque es tan frágil como un pimpollo que a la vida tímidamente recién está asomando.
Que se quede por favor entre nosotros porque —los que deseamos vivir en un mundo apacible somos más— que los que nos proponen estas horripilantes conflagraciones.
Que la verdad se imponga por sobre la pérfida mentira que de precariedades vive y a la existencia conmociona.
Que nadie se arrogue la potestad para incidir en las decisiones ajenas porque es inadmisible, los pueblos poseen el derecho inalienable para escoger su libre determinación, la descolonización, la soberanía y la liberación de las fauces de sus opresores.
Que la paz se expanda esta vez sobre la malicia atroz y desenfrenada que solo el poder omnímodo persigue porque respetar el derecho a la vida ha estado siempre fuera de su agenda.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Cuando se desatan inesperados temporales que al camino enceguecen, como por arte de magia aparece "ella" junto a su incondicionalidad perpetua.
Se desliza con una experticia única, emana de las profundidades y su contundente presencia florece con estridencias.
Y ese camino sumido en una neblina espesa comienza a clarear y las luces con intensidad reverberan de nuevo.
Es —la inefable infancia— obsequiando sus plenitudes, sus alborozos y también sus sesgos de ingenuidad que están vivos e indemnes.
Es la obra maestra que mis padres construyeron, es el amanecer asegurado cuando el crepúsculo amenaza y lo desorienta con sus dones insospechados.
No pudo ninguna contingencia con ella, no la doblegó siquiera ni el más grande de los dolores y hoy está manifestando que es y será el soporte seguro de la adultez cuando sus anclajes todos claudiquen.
Viviana Laura Castagno Fuentes
¿Por qué escribes?
Es una pregunta renuente y hasta diría —desafiante— muchas veces, según cómo sea planteada la curiosidad.
Y como todo en esta vida —a veces poseo las respuestas y a veces no—, porque es tan natural para mí como si me preguntaran:
¿Por qué respiras?
Es una fuerza que emerge desde las profundidades, carece de programa, de horario específico y es independiente de mí.
No tengo un manual instructivo, no puedo explicar con eficiencia —aunque me esmero—.
Solamente podría esgrimir que "escribir" me eleva, incrusta alas a mi existencia y me emancipa aun cuando escribo sobre complejidades que al alma atañen y la entristecen.
Escribo porque "sí", porque existe una pasión que no se define con precisión milimétrica, mi única certidumbre es que siempre hay sentimientos implícitos, sin ellos la escritura definitivamente para mí: —no sería—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Fluir fluyendo
como mi río manso
en silencio un tramo
con estridencias otro.
Fluir fluyendo
con los tiempos de la natura
como si una hoja fuese
cuando el viento la doblega.
Y presentir después...
a la serenidad instalarse
porque lo mejor sucede
cuando nos desconectamos.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Siempre estuvo donde nadie más estaba, era una natural condición que derramaba sobre todos, sin excepción alguna.
Y en ese —estar presente— residía su carácter tan genuino y candoroso.
Porque no esquivaba los óbices, los enfrentaba para superarlos y proseguir con su camino.
No había un ápice de superioridad allí, sino una autoexigencia para seguir creciendo por dentro y esparcir sus dones con una magnanimidad innata.
Viviana Laura Castagno Fuentes
¿Sabes?, recordarte es un bálsamo para mí, sigues sembrando jardines y vergeles en mi vida —como antes— mientras la edificación continúa.
¿Sabes?, todo confluye hacia una lugar de paz y armonía diseminando en este presente los momentos de plenitud que hemos vivido, has sido un padre amoroso, atento e inolvidable.
Si supieras, el mundo es un caos interminable, se ha tornado inseguro y lábil como si una desmesura generalizada hubiese expandido su faz letal mientras la mayoría permanece indiferente.
Extraño la vida contigo —te extraño papá— me resarce saber que estarás en un orbe más amable y plácido.
Ambos han cocreado una vida maravillosa para mí y a pesar de que los extraño todo el tiempo —me regodeo en las reminiscencias—, no están físicamente pero viven en mí porque el amor no perece ni perecerá —porque está indemne—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
¡Cuánto incomoda la verdad a la mayoría!
Qué frágiles se sienten cuando aparece desnuda ante sus ojos y el camino les muestra, creo que si pudiesen le iniciarían un litigio porque sencillamente —no pueden mirarla siquiera, ofende a sus hábitos conductuales que con la mendacidad se ha familiarizado—.
¡Ay verdad si tú supieras!
El mundo se ha organizado en torno a los vicios que de la mitomanía emanan —vienen todos implícitos—, se inicia con una mentirita casi infantil, va en aumento con los años y acaba con los crímenes más horrendos sin un sesgo mínimo de arrepentimiento, si hasta disfrutan con el dolor ajeno.
Lo que más me rebela es la genuflexión, ese sometimiento por amor al poder y al dinero y la ausencia absoluta de toda capacidad de discernimiento, espíritu crítico e independencia de criterio, están cómodos porque la mentira les asegura un lugar de privilegio —al menos en lo material—, pero dudo de que gocen de la paz que solamente un alma noble genera.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Reincidir muchas veces a sabiendas de que vamos directo a un naufragio, utilizando el mismo navío, seguimos un derrotero marcado por una mar que encierra tempestades inescrutables.
¿Será porque lo rutinario cierta estabilidad nos garantiza, o porque es cómodo no arriesgar nada, aunque la vida nos demande correr un albur permanente?
Remanidas costumbres que a un mismo sitio nos soterran; somos niños subiendo a un árbol buscando la segura rama que nos sostenga, aunque de ella hayamos caído siempre.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Proponía infranqueables muros, los erigía ante los ojos que atónitos miraban.
Quizá buscaba un amparo, un sosiego para sus páramos o la paz en una guerra personal e incierta.
Sea como fuere —nadie podía hacer nada— excepto respetar sus tiempos, ella debía elegir cruzar los puentes que había clausurado o continuar detrás de la previsibilidad de sus murallas.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Deleite, solamente deleite
me propone a diario la natura
en cada mutación previsible
y en las que estoy descubriendo;
el follaje estival del ciruelo
luce hoy una puntual intemperie
con sus ramas vacías de verdores
y sus intersticios llenos de viento.
Vendrán los silencios del invierno
una cauta suspensión de la vida
sin flores níveas en frutos devenidas
y con la ausencia de las aves y sus cantos.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Se quedaron en los aromas, en las estaciones tan disímiles ellas —una impronta de docencia en cada manifestación con sus exuberancias—.
Se quedaron en una palabra, en una frase, en cada resquicio que aparece por donde sigilosamente se cuelan y nos abrazan.
Se quedaron allí donde el otoño está desordenando a los follajes, los ha diseminado para que las pisadas crujan.
Se quedaron en los sabores de un almuerzo, en los cielos tapizados con estrellas, en la tarde que apresurada huye de la noche que está llegando.
Se quedaron definitivamente, no se irán nunca —porque hicieron bien la tarea— fueron excelentes sembradores de sentimientos que no prescriben sino que se perpetúan mientras se afianzan.
Viviana Laura Castagno Fuentes
¿Y qué expresar hoy cuando tus recuerdos se intensifican, consolidan esa costumbre de extrañarte todo el tiempo mientras en espacios abisales se acomodan?
¿Y cómo explicar que he intentado de todo para que no duela, mi fracaso ha sido rotundo y produjo efectos colaterales?
Y sabes muy bien porque me has enseñado —es una actitud que detestabas aparte—: no es "victimización", sino una "necesidad" que comienza en algún lugar y se expande como si una enredadera fuese.
Deseo que me comprendas: es como un hambre que debo saciar o como la sed—escribiendo que tu adiós ha sido y será una herida permanente—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Existen tiempos para todo, hasta para los sentimientos porque ellos no son indemnes, algunos se afianzan, se consolidan para siempre, otros en silencio caducan y desaparecen.
Reclaman también muchas veces un espacio tranquilo y a solas para aquietar sus aguas como si un río fuesen, son los sentimientos cautos y prudentes que pacientes aguardan.
Y suelen ingresar los borrascosos con sus aguas conmocionadas, son vórtices en sí mismos y en apariencia nos abducen.
Somos amalgamas inexactas nutridas con emociones que saben describir con solvencia nuestro universo interior sin decir palabra alguna y temen —por injerencia de los imponderables— acabar siendo sentimientos envejecidos, frágiles y soterrados a un olvido.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Fueron "usurpadas" en 1.833 por la Gran Bretaña y desde entonces continúan en su poder.
En 1.982, hubo un intento para recuperarlas y a pesar de la valentía y el arrojo de nuestros combatientes no se logró.
La Argentina estuvo sola, los usurpadores llegaron con toda la parafernalia de la OTAN y por supuesto que la maquinaria bélica fue superior, hoy continúan allí porque están acostumbrados a "tomar por la fuerza lo que no les corresponde" un modus operandi que muchos otros siguen efectivizando.
Torpedearon con un submarino nuclear el "Crucero ARA General Belgrano" que estaba fuera de la zona de exclusión, igual lo atacaron (para no perder la costumbre) provocando más de trescientas víctimas inocentes, fueron asesinados en realidad.
Las Islas Malvinas fueron, son y serán Argentinas 🇦🇷 y sus héroes serán recordados hoy y siempre porque "solamente mueren los que son olvidados".
Viviana Laura Castagno Fuentes
La victimización es una condición humana que me genera "irritación", porque quién la utiliza busca ser el centro del universo todo el tiempo que sea posible y borra del mapa a las demás tragedias humanas, porque solamente existe la víctima victimizada.
Comprendo a quién está transitando un duelo, un dolor, lo que fuere que esté afectando su vida emocional porque es diferente, los tiempos para adaptarse serán muy íntimos, personales y cada quién lo gestionará a su manera y allí no hay que inmiscuirse, sino acompañar en absoluto silencio.
Pero, la "víctimización sempiterna" es un mecanismo de manipulación atroz, les aseguro que genera muy buenos resultados, altera la historia y puede sostenerse durante años.
Cuidado con esto, pueden modificar el pensamiento y las apreciaciones individuales, no permiten el libre albedrío y a quién tiene la osadía de cuestionar algo "lo condenan sin piedad alguna" al ostracismo utilizando todos los medios que sirvan para este propósito ladino e inicuo.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Mi madre ha dejado en mí —sin proponerse siquiera— un gran legado: "su propia vida y su exquisito bagaje".
Puedo afirmar sin hesitar un ápice "he sido una privilegiada, mi madre fue un ser especial y mi vida con ella fue extraordinaria".
Plasmar en tiempo pretérito debo admitir que me afecta, desearía escribir en tiempo presente y que ella pueda leer, pero es un imposible.
Mi madre carecía de "malicia", era fresca, genuina, auténtica y educada, muchas veces su gran magnanimidad encontraba en mí "su límite", porque observaba la tendencia de la mayoría en abusar de su bonhomía.
—Mamá, no es cariño, está usufructuando tu extrema generosidad.
—Me di cuenta hija, pero a mí no me cuesta nada ayudarla.
Era su respuesta siempre, disculpaba aun cuando era consciente de que había una actitud tendenciosa.
Así era, podría escribir durante horas, pero también deseo mantener en privado sus dones, porque su discreción no permitiría que se sepa.
Discúlpame madre, soy una heredera natural por supuesto (y no hablo sobre temas materiales), pero no soy tan magnánima o al menos pongo los límites necesarios, no creo en que todos son buenos sino lo contrario, el mundo se volvió horripilante desde que partiste, discúlpame madre.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Era una ciudad que acaparaba el interés de los viajeros, todos iban hacia ella, nadie deseaba pasar por la vida sin una autofoto en sus lugares tan artificiales como impactantes.
Presumía sus edificios, moles que parecían interrumpir al cielo en su osadía de avanzar y extraviarse entre las nubes.
La ostentación y el lujo desmedido encandilaban a los visitantes, existía una orgía desenfrenada con el materialismo abyecto donde el dinero todo compraba y todo vendía, una exaltación del consumismo tan trivial como vacío.
Y un día esa ciudad cesó su vorágine interminable, el calor abrasador fue lo único que continuó indiferente y en días sus luces se fueron apagando.
Era el súmmum, lo que la mayoría deseaba para su vida, pero carecía de lo más importante y trascendente "no tenía historia", era un ente cargado de artificio y superficialidades, una existencia a la que le faltó lo más importante: "nunca tuvo un alma".
Viviana Laura Castagno Fuentes